domingo, 17 de abril de 2016

"LETRAS BLANCAS SOBRE FONDO NEGRO", Mayte Dalianegra


Las emes 
de Martin y de Malcom
quisieron ser gomas de borrar
y atacaron a otra eme, la de miedo,
que se había escrito
tras la ese de secuestro,
melliza inseparable
de la de siglos.

La eme de Martin optó por desangrarse
antes que derramar eses de sangre ajena,
mientras que la eme de Malcom
derramó eses de sangre ajena y propia,
en un fuego cruzado de emes de muertes.

La be de barco había partido 
varias centurias atrás,
y había hecho buenas migas 
con la o de océano 
y la te de travesía.
La be de barco brindaba con ron antillano
después de la hora del té,
sus ojos de buey 
habían visto pasar, entre las olas,
la ruda e de los españoles
y la tosca pe de los portugueses,
por eso se embelesaban
ante el conspicuo lustre de la i inglesa.

A la be de barco le importaba poco
la ce de confort para con otra ce, 
la de cargamento.
Alineados como bultos, 
piernas, brazos y cabezas, sólo eran eso. 

La a de aire fresco,
aun cuando era un potro indómito
en la cubierta, 
en las bodegas era un tesoro 
pirata enterrado sin mapa,
no llegando 
a los pulmones de los encadenados, 
que recibían en su lugar el fétido soplo
de la e de enfermedad.

Nada mejor que soltar la ele de lastre
para acelerar la velocidad, ¡los tiburones 
están hambrientos!

Y pasamos otra vez por la pe,
ahora de puerto, y por la eme,
esta vez de mercado, 
retornando, indefectiblemente, a la pe de puja.

¡Qué buena compra han hecho algunos!
Uno con hache, de hercúleo,
con la carne de bronce pulido
estallando la piel,
y otra, de nuevo con la be,
en esta ocasión de belleza,
para satisfacer los instintos 
más bajos de la clase más alta,
y si defrauda: ele de látigo
y a recoger a de algodón.

Si no pueden soportarlo
no se les ocurra la efe de fuga,
pues hay ces de cepos, pes de perros 
y haches de horcas;
no se les ocurra esa efe,
pues no existe la i de adónde ir,
ni la jota de justicia.

Tampoco esperen que la te de tiempo
les ayude gran cosa, 
porque esa te es perpetua aliada 
de la pe de poder.

Les costará hacer oír sus voces,
les costará que les dejen 
siquiera acercarse a una urna,
y cuando por fin lo hayan logrado,
llenarán sus vidas 
con la uve de vacuidad
y atestarán los míseros barrios 
que habitan con otras uves, 
las de vicios proscritos que les conducirán 
hacia las ces de las cárceles.

Esto está escrito 
con letras blancas sobre fondo negro,
con letras en negativo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Danza de los Himbas", Scott Burdick

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"EN EL NADIR HISTÓRICO DE ESPAÑA", Ángel Ganivet


En el nadir histórico de España,
Entre la humillación y el desaliento,
Como un profeta alzó la voz al viento,
Voz salida del fondo de su entraña.
Combate secular en tierra extraña
Malgastó la energía y el talento
Que hubieran impulsado el movimiento
Fecundo y creador de otra campaña.
Replegados detrás de la frontera,
Dibujemos la nueva perspectiva
Con espíritu firme y poderoso.
Un nuevo Siglo de Oro está a la espera,
Mas sólo ha de llegar si el alma activa
Su potencial castizo y luminoso. 

(Ángel Ganivet)

Pintura: "La fragua de Vulcano" (1630), Diego Velázquez. Museo del Prado, Madrid

"VIVIR", Ángel Ganivet


Lleva el placer al dolor
y el dolor lleva al placer;
¡vivir no es más que correr
eternamente alrededor
de la esfinge del amor!

Esfinge de forma rara
que no deja ver la cara...;
más yo la he visto en secreto,
y es la esfinge un esqueleto
y el amor en muerte para.

(Ángel Ganivet)

Pintura: "Edipo y la Esfinge" (1864), Gustave Moreau. Museo Metropolitano, Nueva York

"AUN, SI ME FUERAS FIEL...", Ángel Ganivet


Aun, si me fueras fiel,
me quedas tú en el mundo, sombra amada.
Muere el amor, mas queda su perfume.
Voló el amor mentido,
más tú me lo recuerdas sin cesar...
La veo día y noche.
En mi espíritu alumbra
el encanto inefable
de su mirada de secretos llena.
Arde en mis secos labios
el beso de unos labios que me inflaman,
que me toca invisible,
y cerca de mi cuerpo hay otro cuerpo.
mis manos, amoroso,
extiendo para asirla
y matarla de amor entre mis brazos,
y el cuerpo veloz huye,
¡Y sólo te hallo a ti, mujer de aire!

(Ángel Ganivet)

Pintura de George Spencer Watson

Mis poetas favoritos: ÁNGEL GANIVET

Ángel Ganivet García nació el 13 de diciembre de 1865 en Granada, en el seno de una familia de clase media, su padre murió cuando tenía nueve años. Cuando tenía diez años una fractura lo llevó al borde de la amputación de una pierna, por lo que pasó una larga convalecencia, y esto le obligó a iniciar sus estudios con retraso, pero cursó el bachillerato y las carreras de Derecho y Filosofía y Letras. En 1888 se doctoró en Madrid, se presentó a las oposiciones al Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos, y ganó una plaza a la biblioteca del Ministerio de Fomento en Madrid.
En esos años era asiduo al Ateneo y a diversas tertulias literarias.

En 1892 conoció a Amelia Roldán Llanos, de su relación nacieron dos hijos: Natalia, que muere al poco de nacer, y Ángel Tristán. La pareja no se casó.
Postuló en unas oposiciones al cuerpo consular y fue nombrado vicecónsul de Amberes, donde residió durante cuatro años.

En 1895 fue ascendido a cónsul y destinado a Helsingfors (Helsinki). En los dos años y pico que pasó en Finlandia produjo la mayor parte de su obra literaria, pero el consulado fue suprimido por escasa actividad comercial.

En 1898 tomó posesión del consulado de Riga, pero, sumido en una profunda depresión, se suicidó tirándose desde un barco el 29 de noviembre de 1898.

Ganivet es considerado precursor simbólico de la generación del 98. Como los autores de la generación que lo siguió, Ganivet proyectó su lucha interior en su visión de España en su obra clave: Idearium español. Esta obra acompañó a muchos intelectuales a la Guerra Civil y al exilio, les ofreció consuelo y les explicó las causas del conflicto, y su obra a quedado relegada a un cierto olvido por la tendencia contradictoria de su pensamiento, poco sistemático, pero a la vez de gran profundidad crítica.


BIBLIOGRAFÍA

España filosófica contemporánea (1889)
La conquista del reino Maya por el último conquistador Pío Cid (1896)
Granada la bella (1896)
El defensor de Granada (1896-1897)
Cartas finlandesas (1899)
La conquista del reino de Maya por el último conquistador español Pío Cid (1897), 
Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898)
El escultor de su alma (1898)
Idearium español (1898)
Porvenir de España (1898)
Epistolario (1904)
Hombres del norte (1905) 
Sus obras completas fueron publicadas en 1943.

viernes, 1 de abril de 2016

"ENTONCES" (soneto en alejandrinos), Mayte Dalianegra


Entonces no importaba que hubiera sol ni luna,  
ni noche, ni mañana, ni rosas en jarrones, 
ni enredaderas verdes colgando en los balcones,
ni risas en la calle, ni niño en una cuna. 

Entonces no veía la arena de la duna, 
ni el tiempo que se escurre por entre los rincones, 
ni las dificultades que escalan farallones, 
ni la falta de números para lograr fortuna. 

Entonces contenía mi aliento solo al verte, 
respiraba los aires de tus ojos de cielo,
levitaba entre nubes bendiciendo mi suerte. 

Entonces pasó aquello que me derribó al suelo, 
llegaron las borrascas soplando un viento fuerte. 
Entonces era entonces, y ahora queda el duelo. 

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "El amor y la doncella" (1887), John Roddam Spencer Stanhope 

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