domingo, 30 de junio de 2013

"NEGRO ES TU ROSTRO", Mayte Dalianegra


Negro es tu rostro,
mineral y oculto,
 luna oronda,
suspendida de un invisible
trapecio en el espacio sidéreo.

Negra, seguro,
es tu intención
de enamorar a los incautos
que admiran tu fulgor
hermano de la deidad solar.

Ya no me engañas, luna,
por más misterios con que te envuelvas
y te anuncies, por más velos de tul
—diáfanos en apariencia—,
con los que enmascares tu faz de ninfa.

Enamorarme no puedes,
que los amores que me inspiraste,
tristes falacias fueron,
y de ellos nacieron mentiras tristes.

Ya no me engañas, luna,
de tu maldad me río ahora,
pérfida diosa, Selene impura,
¿cuántos corazones se han visto rotos
por reflejarse en el río
que bañaba tu imagen sórdida?
¿Cuántas citas de amantes
rasgó el frío puñal de la alborada,
cuando impertérrita te alejabas
encaramada en tu brillante carro de plata?

Ya no me engañas, luna,
las pasionarias abren sus pétalos
cuando la noche muere en mi cama,
y ahora decido con quién comparto
el tibio aliento de la mañana.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Ninfa de la luna", Luis Ricardo Falero (1851 - 1896)
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"ELOGIO DE LA MUJER CHIQUITA", Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

Quiero abreviar, señores, esta predicación
porque siempre gusté de pequeño sermón
y de mujer pequeña y de breve razón,
pues lo poco y bien dicho queda en el corazón.

De quien mucho habla, ríen; quien mucho ríe es loco;
hay en la mujer chica amor grande y no poco.
Cambié grandes por chicas, mas las chicas no troco.
Quien da chica por grande se arrepiente del troco.

De que alabe a las chicas el Amor me hizo ruego;
que cante sus noblezas, voy a decirlas luego.
Loaré a las chiquitas, y lo tendréis por juego.
¡Son frías como nieve y arden más que el fuego!

Son heladas por fuera pero, en amor, ardientes;
en la cama solaz, placenteras, rientes,
en la casa, hacendosas, cuerdas y complacientes;
veréis más cualidades tan pronto paréis mientes.

En pequeño jacinto yace gran resplandor,
en azúcar muy poco yace mucho dulzor,
en la mujer pequeña yace muy gran amor,
pocas palabras bastan al buen entendedor.

Es muy pequeño el grano de la buena pimienta,
pero más que la nuez reconforta y calienta:
así, en mujer pequeña, cuando en amor consienta,
no hay placer en el mundo que en ella no se sienta.

Como en la chica rosa está mucho color,
Como en oro muy poco, gran precio y gran valor,
como en poco perfume yace muy buen olor,
así, mujer pequeña guarda muy gran amor.

Como rubí pequeño tiene mucha bondad,
color virtud y precio, nobleza y claridad,
así, la mujer chica tiene mucha beldad,
hermosura y donaire, amor y lealtad.

Chica es la calandria y chico el ruiseñor,
pero más dulce cantan que otra ave mayor;
la mujer, cuando es chica, por eso es aún mejor,
en amor es más dulce que azúcar y que flor.

Son aves pequeñuelas papagayo y orior,
pero cualquiera de ellas es dulce cantador;
gracioso pajarillo, preciado trinador,
como ellos es la dama pequeña con amor.

Para mujer Pequeña no hay comparación:
terrenal paraíso y gran consolación,
recreo y alegría, placer y bendición,
mejor es en la prueba que en la salutación.

Siempre quise a la chica más que a grande o mayor;
¡escapar de un mal grande nunca ha sido un error!
Del mal tomar lo menos, dícelo el sabidor,
por ello, entre mujeres, ¡la menor es mejor!

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.

Pintura: "The accolade" ("El elogio"), Blair Leighton.

Mis poetas favoritos: EL ARCIPRESTE DE HITA

Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita., fue un escritor medieval castellano (Alcalá de Henares?, actual España, s. XIII-Hita, id., s. XIV). Escribió la obra más importante en lengua española de la época, el Libro de Buen Amor, considerada también como una de las obras literarias más relevantes de la Europa medieval. De este poema se han extraído todos los datos biográficos disponibles sobre el Arcipreste: su nombre, su lugar de nacimiento y la ciudad en que estudió, Toledo, punto de encuentro de las civilizaciones musulmana, judía y cristiana.

Aunque subsisten ciertas dudas respecto a la exactitud de estos datos, se ha llegado a calificar su obra de mudéjar, por la equívoca relación que establece entre piedad religiosa y sensualidad y su refinado ideal de belleza femenina.

El propio Arcipreste alimenta esta confusión entre la pasión religiosa y la pasión amorosa, habitual en la literatura popular de la Edad Media, al proclamar al comienzo del libro que éste debe ser «bien entendido», con lo cual señala su doble sentido, y añade que no debiera el lector dejarse engañar por las referencias sensuales y en ocasiones abiertamente eróticas de la obra, pues si muestra estos vicios es para generar repulsa y no para tentar con ellos; sin embargo, hay quien supone que esta parte fue escrita para aplacar las críticas, y que la finalidad del libro es bien poco piadosa.

lunes, 17 de junio de 2013

"PALABRAS DE HENRY MATISSE", Louis Aragon

Mil manos entreabren todas las cabelleras,
de mis manos recoge sus colores el día;
un suspiro es la brisa de mis barcas veleras;
del sueño que perdura parte mi lejanía.

Toda flor por desnuda parece una cautiva
que hace temblar el tacto con su esplendor celeste;
escucho, miro y pienso, y el cielo a la deriva
es para mi sencillo como quitada veste.

Explico mis palabras al paso de la ronda;
aplico el pie desnudo por el viento borrado;
desvelo para el mundo lo que el instante ahonda,
y el sol que se levanta del hombro deseado.

Explico la silueta que enmarca la ventana;
doy la clave de árboles, pájaros y estaciones,
la del sellado júbilo de la planta lozana,
la del sigilo extraño que habita los rincones.

Explico en infinitos negrura y transparencia;
descifro el destellante roce de las mujeres,
y en la cósmica cifra la individual presencia,
y la razón que aúna las cosas y los seres.

Me entregan su perfume las formas pasajeras,
y la página en blanco su musical acento;
y explico lo que hace las hojas más ligeras,
y de la rama un brazo levemente más lento.

Innoble en la tormenta de la época gris;
avasalla mi norma la lumbre justiciera;
yo pinto la esperanza... Yo soy Henri Matisse
que le anticipa al mundo lo que del tiempo espera.

Louis Aragon.

(Traducción de Carlos López Narváez).

Pintura: "Figura decorativa sobre un fondo ornamental" (1926), Henry Matisse.

"NO HAY NINGÚN AMOR FELIZ", Louis Aragon

El hombre nada adquiere jamás  Ni su ternura
Ni su amor ni su fuerza  Y cuando abre los brazos
La sombra que proyecta es una cruz oscura
Y si abraza su dicha la destroza en pedazos
Su vida es una extraña y espantable locura
No hay ningún amor feliz

Su vida se parece a un inerme soldado
Que para otra estrategia ha sido preparado
Que madruga y de noche sufre de hambre y de sed
Y que en la tarde tiembla deshecho y desarmado
Decid «mi pobre vida» y el llanto contened
No hay ningún amor feliz

Mi bello amor mi dulce amor mi amor perdido
Dentro de mí te llevo como un pájaro yerto
Y aquellos que de lejos nos vieron no han sabido
Que mis propios poemas tras de mí han repetido
Y que ya por tus ojos varias veces han muerto
No hay ningún amor feliz

El tiempo de aprender a vivir ya ha pasado
Que lloren en la noche nuestros dos corazones
Por el dolor que esconde cada recuerdo amado
Las tragedias que nutren el éxtasis soñado
Los sollozos que impregnan las menores canciones
No hay ningún amor feliz

No hay amor que no aflija al par que desespera
No hay amor que no se halle mezclado a su dolor
No hay amor que no espante No hay amor que no hiera
No hay amor que no viva de lágrimas y espera
Y el amor de la patria lo mismo que tu amor
No hay ningún amor feliz
Pero éste es nuestro amor

Louis Aragon.

(Traducción de Andrés Holguín).

Pintura: "Doña Juana la Loca” (1877), Francisco Pradilla Ortíz. Madrid, Museo del Prado, Casón del Buen Retiro.

"DEL POETA A SU ESTRELLA", Louis Aragon

Dirá alguien que un hombre
no debe exponer su amor
en la plaza pública.

Yo responderé que un hombre
no tiene nada mejor,
más puro y más digno
de ser perpetuado, que su amor...

Louis Aragon.

(Traducción de María Dolores Sartorio).

Pintura: "Shy" ("Tímido"), Lawrence Alma-Tadema.

"LA ROSA Y LA RESEDA", Louis Aragon

El que en el Cielo creía,
el que no creía en él,
los dos con idolatría
amaban a la rehén.
Uno a mirarla subía,
otro tendíase al pie:
el que en el Cielo creía,
el que no creía en él.

Nada importa cuál sería
la luz que alumbrando fue;
uno del templo salía,
otro esquivó su dintel:
el que en el Cielo creía,
el que no creía en él.

Mis poetas favoritos: LOUIS ARAGON

Louis Aragon (París, 1897-1982). Escritor francés. Terminados sus estudios medios, comenzó a estudiar Medicina, que interrumpió para alistarse voluntario en 1917 para la Gran Guerra. Durante el período de instrucción, conoció a André Breton y a Philippe Soupault, con los que volvió a encontrarse en París en 1919 y con los que fundó la revista Littérature, órgano del dadaísmo parisiense que recoge las ideas que algunos años antes había expresado Tristan Tzara en Zúrich, quien, por otra parte, también colaboró en la revista junto con Éluard y otros jóvenes.

En este grupo, además de la aspiración a la tierra quemada, se manifiesta el interés por la escritura automática y por "el empleo apasionado y desenfrenado de imágenes estupefacientes". En 1923 el grupo, reforzado con nuevas aportaciones, funda la revista La révolution surréaliste, que después se convertiría en Le surréalisme au service de la révolution. Es el período en el que a Louis Aragon le influyen más Apollinaire y Lautréamont, como se advierte en sus antologías poéticas como Feu de joie (1920), Le mouvement perpétuel (1925) y La grande gaité (1929), en antologías en prosa como El libertinaje (1924), y en los escritos de ocasión para las revistas del surrealismo militante.

"LA TUMBA DE KEATS", Oscar Wilde

Libre de la injusticia del mundo y su dolor,
descansa al fin bajo el velo azul de Dios:
arrebatado a la vida cuando vida y amor eran nuevos,
el mártir más joven yace aquí,
justo cual Sebastián y tan temprano muerto.
Ningún ciprés ensombrece su tumba, ni tejo funeral,
sino amables violetas con el rocío llorando
sobre sus huesos tejen cadena de perenne floración.
¡Oh, altivo corazón que destruyó el dolor!
¡Oh, los labios más dulces desde los de Mitilene!
¡Oh, pintor-poeta de nuestra tierra inglesa!
Tu nombre inscribióse en el agua; y habrá de perdurar:
lágrimas como las mías conservarán tu memoria verde,
como el pote de albahaca Isabella.¹
                                                                            
(¹Alusión al poema de Keats intitulado Isabella, inspirado en un cuento de
Boccaccio).

Oscar Wilde.

(Traducción de E. Caracciolo Trejo).

Pintura: "Retrato de John Keats", William Hilton.

domingo, 16 de junio de 2013

"TODAVÍA", Mayte Dalianegra


Todavía mis pupilas
no han descubierto su reflejo
en el espejo de las tuyas,
aún se tiñen del verdor de la esperanza
y pasean ajenas bajo los calmos tilos.

Todavía no muestran
su terneza dolorida,
pero, como eficaces sibilas, ya adelantan
la atroz despedida bajo la lluvia del llanto.

Pronto llegarán las horas desasistidas
con sus yelmos y sus corazas marciales.
Pronto el susurro hierático de nuestras voces
alejándose del vértice.

Aún no conocen mis hombros
el calor de tu abrazo,
y ya se abisman mis manos en el vacío
de tu partida.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Cupido y Psique” (1878), Eugene Medard

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"CASA DE LA RAMERA", Oscar Wilde

Seguimos la huellas de pies que bailaban
hacia la calle alumbrada de luna
y nos detuvimos bajo la casa de la ramera.

Adentro, por sobre estrépito y movimiento,
oímos los músicos tocando a gran volumen
el «Treues Liebes Herz» de Strauss.

Como formas extrañas y grotescas,
realizando fantástico arabesco
corrían sombras detrás de las cortinas.

Vimos girar los fantasmales bailarines
al ritmo de violines y de cuernos
cual hojas negras llevadas por el viento.

Igual que marionetas tiradas de sus hilos
las siluetas de magros esqueletos
se deslizaban en la lenta cuadrilla.

Tomados de la mano
bailaban majestuosa zarabanda;
y el eco de las risas era agudo y crispado.

veces un títere de reloj apretaba
la amante inexistente contra el pecho,
y otras parecía que querían cantar.

A veces una horrible marioneta
se asomaba al umbral fumando un cigarrillo
Como cosa viviente.

Entonces, volviéndome a mi amor dije,
«Los muertos bailan con los muertos,
el polvo se arremolina con el polvo».

Pero ella escuchó el violín,
se apartó de mi lado y entró:
entró el Amor en casa de Lujuria.

Súbitamente, desentonó la melodía,
se fatigaron de danzar el vals,
las sombras dejaron de girar.

Y por la larga y silenciosa calle
en sandalias de plata asomó el alba
como niña asustada.

Oscar Wilde.

(Versión de E. Caracciolo Trejo).

Pintura: "La Vénus endormie", ("la Venus dormida"), 1944, Paul Delvaux, Tate Gallery, London.

miércoles, 12 de junio de 2013

"NO VERTE", Mayte Dalianegra

No verte
no es lo mismo que olvidarte,
mas olvidarte debo,
beber a sorbos prietos
tu recuerdo,
hasta que se diluya
entre la niebla.

Ya la ilusión
de los primeros tiempos
abrió la puerta al desencanto,
ya tus agasajos de antaño
se tornaron en migratorias aves.

Cada silencio presente,
cada alegato,
cada incierta alegoría de la verdad,
hincan un poco más
el filo de ese puñal
- templado en desamores -
que hiende mi carne.

De negros crespones me atavío,
luzco luto por mi vida,
pues dentro de mí
medran las aflicciones.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Psique”, Edward John Poynter (1836 – 1919).
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viernes, 7 de junio de 2013

"MI CUERPO ES TU CASA", Mayte Dalianegra


Mi cuerpo es tu casa,
cálido aposento,
reposo del alma.

Mi cuerpo es guitarra,
caja que resuena
al tañer sus cuerdas
con tus yemas blandas.

Mi cuerpo es de agua,
diáfana cascada
que en su clamor baña.

Mi cuerpo es de magma,
abrasa el tesoro
que su entraña guarda.

Toda yo soy tuya,
toda tuya yo,
abrázame, amor,
quémate conmigo,
y contigo yo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: desnudo de Christian  Gaillard.

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"EL ESPEJO Y LA VERDAD", Concepción Arenal

En uno de los viajes
Que tuvo la mala idea
De hacer no sé con qué objeto
La Verdad sobre la tierra,
Oyó de un espejo amigo
Sentidas y amargas quejas.

«¿De qué me sirve decía
Que, fiel a tus advertencias,
Repita forma y colores
Con semejanza perfecta,

Lo mismo al pobre mendigo
Y al que nada en la opulencia,
Al labrador y al herrero
Como a los reyes y reinas,
Y diga la verdad pura
Sin rodeos ni cautelas?

"EL OSO Y EL LOBO", Concepción Arenal

En la cristalina fuente
Que tan pura el agua lleva
En su rápida corriente,
Y se llama río Deva
Cuando llega al mar potente.

Y de Julio caluroso
Como a las doce del día,
Llegó a beber presuroso
De un lobo en la compañía
Grande y corpulento un oso.

El aura suave y pura,
la pradera florida,
la fuente que murmura,
Todo a descansar convida
Y paz ofrece y ventura.

"EL PERRO Y EL GATO", Concepción Arenal

Si no hubo malicia o yerro
De la historia en el relato,
Estábase cierto gato
Mano a mano con un perro.

Ponderaba entusiasmado
De su maña en recompensa,
Sus asaltos de despensa
Sus victorias de tejado:

«Ya descuelgo una morcilla
Aunque esté lejos del suelo,
Ya en el sótano me cuelo,
Ya sorprendo una guardilla.

"LA PERA VERDE Y PODRIDA", Concepción Arenal


Iba un día con su abuelo
Paseando un colegial,
Y debajo de un peral
Halló una pera en el suelo.

Mírala, cógela, muerde,
Mas presto arroja el bocado
Que muy podrido de un lado
Estaba, y del otro verde.

«Abuelo, ¿cómo será
Decía el chico escupiendo
Que esta pera que estoy viendo
Podrida aunque verde está?.»

El anciano con dulzura
Dijo: «Vínole ese mal
Por caerse del peral
Sin que estuviera madura.»

Lo propio sucede al necio
Que estando en la adolescencia
Desatiende la prudencia
De sus padres con desprecio.

Al que en sí propio confía
Como en recurso fecundo
E ignorando lo que es inundo
Engólfase en él sin guía.

Quien así intenta negar
La veneración debida
En el campo de la vida
Se pudre sin madurar.

Concepción Arenal.

Pintura de Georgia Fiennes.

Mis poetas favoritos: CONCEPCIÓN ARENAL

Concepción Arenal (El Ferrol, 1820 - Vigo, 1893). Escritora y activista social española. Sorteando las dificultades que en su época se oponían al acceso de las mujeres a la universidad, estudió en Madrid Derecho, Sociología, Historia, Filosofía e idiomas (teniendo incluso que acudir a clase disfrazada de hombre).

En 1847 casó con don Fernando García Carrasco, abogado y escritor, y ambos esposos colaboraron en La Iberia. Su primer libro fue la novela Historia de un corazón, y en 1851 publicó Fábulas en verso. Enviudó en 1855 y se retiró a Potes (Santander) con sus hijos, y más tarde a Galicia. Próxima al krausismo, pronto fueron conocidas sus críticas a la injusticia social de su tiempo (particularmente contra la marginación de la mujer, la condición obrera y el sistema penitenciario), fundamento de un reformismo social de raíz católica.

En 1862 publicó su Manual del visitador del preso, traducido a casi todos los idiomas europeos. En 1864 fue nombrada visitadora general de prisiones de mujeres. Colaboró con Fernando de Castro en el Ateneo Artístico y Literario de Señoras, precedente de posteriores iniciativas en pro de la educación de la mujer como medio para alcanzar la igualdad de derechos. Desarrolló una intensa actividad filantrópica: fue fundadora del Patronato de los Diez, de la Constructora Benéfica y del periódico La Voz de la Caridad (1870), secretaria de la Cruz Roja de Madrid, directora de un hospital de campaña durante la Tercera Guerra Carlista…
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