miércoles, 29 de mayo de 2013

"REVOLUCIÓN", León Felipe

Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

León Felipe.

Pintura: "Invierno en las cataratas del Niágara", Hyppolite Victor Valentin Sebron  (1801 - 1879).

"EL DOLOR", León Felipe

No he venido a cantar
No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.
No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente
para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río
y por la nube...
y en las lágrimas que se esconden
en el pozo,
en la noche
y en la sangre...

He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto,
una gota siquiera de mi llanto
en la gran luna de este espejo sin límites, donde
me miren y se reconozcan los que vengan.
He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
"y la luz con el dolor de tus ojos".
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

León Felipe.

Pintura de Magda Vacariu.

"COMO TÚ", León Felipe

Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centellas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera ...

León Felipe.

Pintura: "Piedras mojadas", Joaquín Durbán Espinosa.

"AUSCHWITZ", León Felipe

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

Esos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud...
Que hablen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!...
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
Aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, "gran cicerone")
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue un aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
acuérdate que en tu "Infierno"
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
Está solo
¡Solo! Sin cicerone...
Esperando que se abran las puertas del infierno
que tú ¡pobre florentino!
No pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos
los violines del mundo.
¿Me habéis entendido, poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo!...¡Chist!...
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
Y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora aquí...
Rompo mi violín... y me callo.
 
León Felipe.
 
Pintura: “Dante y Virgilio en el infierno”, 1850, William Adolphe Bouguereau.

Mis poetas favoritos: LEÓN FELIPE

León Felipe (León Felipe Camino; Tábara, 1884 - Ciudad de México, 1968). Poeta español. Representante de los creadores exiliados tras la Guerra Civil, sus versos poseen un talante crítico y de lucha contra las injusticias sociales. Hijo de un notario, pasó su infancia en Sequeros (Salamanca) y en 1893 se trasladó con su familia a Santander. Tras estudiar en Madrid, ejerció de farmacéutico en varias ciudades al tiempo que trabajaba como actor para una compañía de teatro itinerante.

Estuvo encarcelado por deudas, administró los hospitales de Guinea, y en 1922 viajó a México, donde desempeñó labores de bibliotecario en Veracruz antes de ser agregado cultural de la embajada española y profesor de literatura en diversas universidades americanas. Al estallar la Guerra Civil española se encontraba en Panamá, desde donde regresó a España para apoyar la causa republicana. En 1938 se exilió definitivamente en México.

viernes, 24 de mayo de 2013

"HOY", Mayte Dalianegra

Franqueado el cenit de tu vida,
hoy tus células
celebran su pasado.
Y hoy escudriñan atentas,
con fiero celo,
la bruma del porvenir.

Hoy, que la niña de tu ventana
aún no cerrado el postigo,
una cancela has abierto
para que conmigo pase
la primavera a tu otoño,
el fuego a licuar un hielo
que se lastraba a tu espalda.

Hoy duermo contigo uncida
a las sábanas de un tálamo
fabricado de proyectos,
de alcázares aéreos
al arbitrio de unos sueños
que como velos tremolan,
y se arrojan como olas
en pendencieros embates
de enfurecidos océanos.

Hoy te quedan muchas mieles
por saborear de mis labios,
muchos lozanos requiebros
te alaben entre aleluyas,
y entre tu mano y la mía,
y entre tu boca y mi boca,
promesas de amor eterno.


Mayte Dalianegra.

Pintura: “Spleen et Ideal” (ilustración para el poemario “Las flores del mal” de Charles Baudelaire), 1907, Carlos Schwabe.
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"CANCIÓN DE ANIVERSARIO", Luis García Montero

 "...incómodos
                                                  de no sentir el peso de los años".
                                                                                    J. Gil de Biedma

Son
extrañamente hermosos todavía,
estos labios de hace ahora tres años
y me parece inédito
el gesto de tu beso,
este llegar aquí cada vez más tranquilo,
con la serenidad
del que tiene por cómplice la vida
y su rutina.

Hoy sabemos que entonces,
cuando tus veinte años y mi primer abrazo,
empezamos por ser
sobre todo indecisos: la tímida torpeza
de la primera noche
y la dificultad
con que dejar las manos
en el hábito infiel de nuestros vicios.

Ahora
extrañamente hermoso estar aquí,
demasiado a menudo y decididos,
incómodo
de no sentir el peso de los años
aprendiendo contigo la premeditación
y escribiendo en tu piel mi alevosía.

Porque suele haber bancos donde se espera siempre,
aceras que prefieres por costumbre
o líneas de autobús al mediodía.

Y sin embargo tú
reapareces inédita en tu gesto
para decirme hoy
que le conteste al tiempo y sus preguntas
el práctico saber que tienes de mi cuerpo.
 
 Luis García Montero.

Pintura: "Dream of the hungry ghost" ("Soñando con el fantasma hambriento"), Colette Calascione, 2003.


"CANCIÓN AMARGA", Luis García Montero

En la cara lleva
tres años perdidos
y el frío de las seis de la mañana.

Van a partirte el corazón.
De pronto
la luz apagada,
los pasillos turbios,
la puerta que clava su ruido en la espalda.

Van a partirle el corazón.
Y arrastra
una cadena oscura
de pasiones heladas,
ese frío que cabe solamente
detrás de una palabra.

Y yo la veo caminar,
despacio,
perderse en lo que anda,
fugitiva tristeza que va y viene
de la sombra a la puerta de mi casa.

La luz artificial deja en la calle
el temblor silencioso
de tres barcas ancladas.

cuando ella cruza por mi lado siento
como un golpe de remos
y un murmullo de agua.

Luis García Montero.

Pintura: "Barcos pesqueros en la playa de Saintes-Maries" (Arlés, Francia, 1888), Vincent van Gogh, Museo Van Gogh, Amsterdam, Holanda.

miércoles, 22 de mayo de 2013

"ERES TÚ", Mayte Dalianegra

Cuando mis párpados se abren
con el albor del día,
una llovizna fina y tenaz,
nacida de la emoción del recuerdo,
navega por las cuencas de mis ojos.
Entonces aparece la huella de tu rostro
envuelta en esa neblina
que origina la distancia.
Eres tú, amado,
tú, el que proporciona sabor a la tierra,
aroma al aire,
color al cielo.

Eres tú, amado,
un príncipe
de fuego y azufre,
de salobre retumbar de trueno.
Has nacido en la alcoba
donde se agitan mi desazón y mi deseo.
Viértase tu simiente
en mis  profundidades,
y que la desnudez enhiesta de mis pechos
te muestre el camino
de nuestros encuentros.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El origen de la Vía Láctea” (1575 – 80), Jacopo Comin Tintoretto. National Gallery, Londres
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"ESE PERDIDO REINO...", Luis García Montero

Ese perdido reino
donde cualquier política tiene forma de beso,
de cicatriz privada
detrás de los abrazos,
nos está dominando con sus sueños,
de distancia a distancia.

Quiero que te levantes
con la misma impaciencia que los árboles,
creciendo hasta lo exacto
para rozar mis labios, para buscar en ellos
la humedad sin la lluvia.

Sé que descubriremos
siluetas desnudas por la casa,
recuerdos visitantes,
fantasmas de una noche sin verano,
que andarán en nosotros y pedirán su cuenta,

porque la oscuridad, como un espejo,
nos devuelve la imagen que le damos.

Pero conozco todas las preguntas
que no sé contestarte,
el cuerpo en donde viven las interrogaciones,
tu sueño en los pañuelos, como de haber llorado.

Luis García Montero.

Pintura de Aleksandra K. Nowak.

"EL LUGAR DEL CRIMEN", Luis García Montero

Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida.

Luis García Montero.

Pintura de Truls Espedal.

"CABO SOUNION", Luis García Montero

Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda
la historia de mi vida frente a mí,
en este amanecer de intimidad,
cuando la luz es inmediata y roja
y yo soy el que soy
y las palabras
conservan el calor del cuerpo que las dice.

Serán memoria y piel de mi presente
o sólo humillación, herida intacta.
Pero al correr del tiempo,
cuando dolor y dicha se agoten con nosotros,
quisiera que estos versos derrotados
tuviesen la emoción
y la tranquilidad de las ruinas clásicas.
Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,
despunte con el cuerpo medio roto,
que el amor, como un friso desgastado,
conserve dignidad contra el azul del cielo
y que en el mármol frío de una pasión antigua
los viajeros románticos afirmen
el homenaje de su nombre,
al comprender la suerte tan frágil de vivir,
los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo.
 
 Luis García Montero.
 
Pintura de Víctor Hagea.


Mis poetas favoritos: LUIS GARCÍA MONTERO


Luis García Montero (Granada, 1958) es poeta, escritor y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Es autor de once poemarios y varios libros de ensayo.

Entre sus libros de poemas pueden destacarse Y ahora ya eres dueño del Puente de Broklyn (1980), Tristia (en colaboración con Álvaro Salvador, 1982, Hiperión 1989), El jardín extranjero (1983, Hiperión 1989), Diario cómplice (Hiperión, 1987), Las flores del frío (Hiperión, 1991), Habitaciones separadas (Visor, 1994), Completamente viernes (Tusquets, 1998), La intimidad de la serpiente (Tusquets, 2003), Vista cansada (Visor, 2008) y Un invierno propio (Visor, 2011).

Su poesía juvenil fue reunida en el volumen Además (Hiperión, 1994). Ha reunido también una selección de su obra en Casi cien poemas (Hiperión, 1997), Antología personal (Visor, 2001), Poesía urbana (2002), Poemas (Visor, 2004) Poesía. 1980-2005 (Tusquets, 2006), Cincuentena (2009) y Ropa de calle (Cátedra, 2011).

viernes, 17 de mayo de 2013

"CUÁN BREVE", Mayte Dalianegra


Cuán breve
se quedará esta vida
para gozar de la mieles
de este amor que maravilla.
¿Qué dilatada distancia mediará
entre el verdor de tus ojos
y mi mirada cetrina…?
¿Cuándo llegará el momento
en que tus dedos ansiosos
abracen mi carne trémula…?
Cuán breve será el instante,
cuán codiciado ese trance,
cuán magnífico el segundo
en que me alcance tu boca,
siendo mía su saliva,
¡alma gemela mía!

Mayte Dalianegra.

Escultura: “El beso” (1887), Auguste Rodin. Museo Rodin, París.

"COMO LA ROSA: NUNCA...", José Hierro

Como la rosa: nunca
te empañe un pensamiento.
No es para ti la vida
que te nace de dentro.
Hermosura que tenga
su ayer en su momento.
Que en sólo tu apariencia
se guarde tu secreto.
Pasados no te brinden
su inquietante misterio.
Recuerdos no te nublen
el cristal de tus sueños.

Cómo puede ser bella
flor que tiene recuerdos.

José Hierro.

Pintura de Konstantin Mogilev.

"ALMA DORMIDA", José Hierro

Me tendí sobre la hierba entre los troncos
que hoja a hoja desnudaban su belleza.
Dejé el alma que soñase:
volvería a despertar en primavera.

Nuevamente nace el mundo, nuevamente
naces, alma (estabas muerta).
Yo no sé lo que ha pasado en este tiempo:
tú dormías, esperando ser eterna.

Y por mucho que te cante la alta música
de las nubes, y por mucho que te quieran
explicar las criaturas por qué evocan
aquel tiempo negro y frío, aunque pretendas

hacer tuya tanta vida derramada
(era vida, y tú dormías), ya no llegas
a alcanzar la plenitud de su alegría:
tú dormías cuando todo estaba en vela.

Tierra nuestra, vida nuestra, tiempo nuestro...
(Alma mía, ¡quién te dijo que durmieras!).

José Hierro.

Pintura: "Diana y Endimión",Pier Francesco Mola, Museo Thyssen Bornemisza, Madrid.

"ACELERANDO", José Hierro

Aquí, en este momento, termina todo,
se detiene la vida. Han florecido luces amarillas
a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa
cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento.
Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia
en la noche, jadeando en la hierba,
trayendo en hilos aroma de las nubes,
poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.
Y el mar sonaba. Tal vez fuera su espectro
porque eran miles de kilómetros
los que nos separaban de las olas,
y lo peor, miles de días pasados y futuros nos separaban.
Descendían en la sombra las escaleras.
Dios sabe a dónde conducían. Qué más daba. «Ya es hora
-dije yo-, ya es hora de volver a tu casa.»
Ya es hora. En el portal, «Espera», me dijo. Regresó
vestida de otro modo, con flores en el pelo.
Nos esperaban en la iglesia. «Mujer te doy.» Bajamos
las gradas del altar. El armonio sonaba.
Y un violín que rizaba su melodía empalagosa.
Y el mar estaba allí. Olvidado y apetecido
tanto tiempo. Allí estaba. Azul y prodigioso.
Y ella y yo solos, con harapos de sol y de humedad.
«¿Dónde, dónde la noche aquella, la de ayer...?», preguntábamos
al subir a la casa, abrir la puerta, oír al niño que salía
con su poco de sombra con estrellas,
su agua de luces navegantes,
sus cerezas de fuego. Y yo puse mis labios
una vez más en la mejilla de ella. Besé hondamente.
Los gusanos labraron tercamente su piel. Al retirarme
lo vi. Qué importa, corazón. La música encendida,
y nosotros girando. No: inmóviles. El cáliz de una flor
gris que giraba en torno vertiginosa.
Dónde la noche, dónde el mar azul, las hojas de la lluvia.
Los niños -quiénes son, que hace un instante
no estaban-, los niños aplaudieron, muertos de risa:
«Qué ridículos, papá, mamá». «A la cama», les dije
con ira y pena. Silencio. Yo besé
la frente de ella, los ojos con arrugas
cada vez más profundas. ¿Dónde la noche aquella,
en qué lugar del universo se halla? «Has sido duro
con los niños.» Abrí la habitación de los pequeños,
volaron pétalos de lluvia. Ellos estaban afeitándose.
Ellas salían con sus trajes de novia. Se marcharon
los niños -¿por qué digo los niños?- con su amor,
con sus noches de estrellas, con sus mares azules,
con sus remordimientos, con sus cuchillos de buscar
bajo la carne. Dónde, dónde la noche aquella,
dónde el mar... Qué ridículo todo: este momento detenido,
este disco que gira y gira en el silencio,
consumida su música...

José Hierro.

Pintura: "Retrato de una familia" (1620-21), Anton van Dyck. Museo Estatal del Hermitage. San Petersburgo, Rusia.

miércoles, 15 de mayo de 2013

"LA MIEL TRAS LA HIEL", Mayte Dalianegra.

Tendiste tu mano
- paloma portadora de rama de olivo -,
y me diste con ella
el trigo, la mies candeal,
de mi espíritu el alimento.

Tras la acritud de la hiel,
la miel unta de mansedumbre
el perímetro de las papilas.
Tras el dolor, tras la tristeza:
el goce, el caudal de la alegría,
un  planeo de águila
mayestático y tremendo.

Mayte Dalianegra.ç

Pintura: “El rapto de Ganimedes” (1531 – 32), Antonio Allegri da Correggio. Museo de Historia del Arte de Viena.
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"ALEGRÍA INTERIOR", José Hierro

En mí la siento aunque se esconde. Moja
mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
sobre el sombrío corazón deshoja.

A veces alza en mí su luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.

Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.

Dirán que he muerto, y yo no muero.¿Cómo
podría ser así, decidme, dónde
podría ella reinar si yo muriera?

José Hierro.

Pintura: "Betty Newell", Charles Courtney Curran.

"ALEGRÍA", José Hierro

Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.

Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía).

Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.

Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.

José Hierro.

Pintura de Igor Semenikhin.

Mis poetas favoritos: JOSÉ HIERRO

José Hierro (Madrid, 1922-2002). Poeta español. Su obra, a la vez intimista y testimonial, es apreciada como uno de los valores más consolidados de la poesía española de posguerra. Cuando aún era muy joven, su familia se trasladó a Santander. Sus versos de juventud aparecieron en diversos medios afines al frente republicano. Acabada la contienda civil sufrió cuatro años de cárcel que marcaron su trayectoria vital y tuvieron fiel reflejo en su producción poética.

En 1942 formó parte del grupo fundador de la revista Proel y en 1947 publicó sus dos primeros libros: Tierra sin nosotros, en el cual describe mediante metáforas otoñales el panorama de un país en ruinas, y Alegría, contrapartida del anterior porque a través de una exaltación vitalista proclama la necesidad de la esperanza, sin abandonar totalmente un cierto tono pesimista y amargo.

Esta visión se convirtió en escepticismo y padecimiento existencial en sus siguientes obras, Con las piedras, con el viento (1950) y Quinta del 42 (1952). La década del cincuenta la consagró a escribir composiciones de mayor calado social, si bien, a diferencia de sus coetáneos, nunca dejó de preocuparse por las cuestiones formales, como puede observarse en Cuanto sé de mí (1957).

jueves, 9 de mayo de 2013

"LA AMISTAD", Mayte Dalianegra

La amistad no viaja en buque de guerra,
ni en carguero adocenado,
tampoco en navío con mil pasajeros,
pues de hacerlo, correría
la suerte de un Titánic.

La amistad no conoce fenómenos
como las redes sociales
—de designio incierto—,
ni sabe de otra cosa
que hinchar el velamen de la barca
donde navega la entrega sincera.
Ni sabe de más compromiso
que remendar esa vela
cuando la rasgue el tifón del arrebato.

(c) Mayte Dalianegra.

Pintura: “Cosiendo la vela” (1896), Joaquín Sorolla y Bastida. Museo de Arte Moderno Ca´Pesaro, Venecia, Italia.
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"MIRADA DE PERRO", Daniel Freidemberg

Urdía el rumor de una mujer la calma
una mujer
que contaba los ángeles del cielo
como si condensara el mundo en sí
y yo era como un perro a la siesta, mirando
el sucederse de las cosas
que ah sí estallaban sí y también
sabían recomponerse
como diciendo "a ver qué pasa"

y eran los días y las noches, y era
la nitidez de una naranja al sol
como diciendo "una naranja"
"¿Sí?" dice la mujer pregunta "¿naranja?"
"Sí" dice el coro
¿Sí?
Ni ella ni yo lo comentamos, ni ella ni yo
sabríamos alcanzar
ciertas palabras
tal cual los ángeles del cielo que ah estallaban
al roce de un cambio de luz
y eran caídas plumas de ángel que
los dos juntábamos
como diciendo "algo a juntar"

Y esa es la historia ¿esa es la historia? un hombre
a su manera ordena el caos
que resplandece ante sus ojos
y la mujer cuenta los ángeles, los hace danzar
al ritmo de sus lentos modos
como reflejos de oro lento en las nubes
que anuncian tormenta
Y ella sospecha
que entre ángeles y perros
hay un secreto que debe descifrar
"todo ángel es terrible" dice y
me rasca la cabeza

Daniel Freidemberg.

Pintura de Georgia Fiennes.


"JULIO", Daniel Freidemberg

Igual que pétalos en
una rama húmeda,
esos rostros
que la corriente arrastra
rumbo a la mar que es el morir.

 Daniel Freidemberg.

Pintura de Nancy Depew.

" SI ALGO QUIERE DECIR ESE BREVE MANCHÓN (LA MOSCA)...", Daniel Freidemberg

Si algo quiere decir ese
breve manchón (la mosca
posada junto al plato)
yo no lo sé:
antes creía saber, pero las cosas
pasaron de otro modo.
Ahora digo "mosca" y es bastante:
ni ella responderá, ni la palabra
se acercará a tocarla
ni yo sabré algo más.
Y aunque esa forma ajena
se vaya volando,
la palabra está acá
llena de pelos, oscura, intratable.
 
Daniel Freidemberg.

Pintura: bodegón de Giovanna Garzoni.

"HACER QUE ESTÉS, QUE LENTA VAYAS...", Daniel Freidemberg

Hacer que estés,
hacer que lenta vayas
creándote a
tu semejanza. Dar
la exactitud de
lo que es vos. Entrar
libre de todo rastro de alma en
lo creado y salten
en medio de todos los cielos los astros. Sea
entre los hechos que se juntan mi casa.
Hacer mi casa. Ser
el que ahora está acá.
Bajo la noche, lentamente, cuando todo se vaya, mirar
tu forma en el fondo,
mansa en el mar del mundo en sombra, ser en ella el mundo.

 Daniel Freidemberg.

Pintura: "Lovers" ("Amantes"), 1981, Andrew Wyeth.

"DE TUS COSTADOS NO NACIÓ EL AMOR, MI AMOR...", Daniel Freidemberg

De tus costados no nació el
amor, mi amor,
sino ahí fui a dar
como quien nombra en la noche su casa,
y no empezaba nada, en realidad, ni yo a
decir verdad, llegaba
sino algo en mí que en tu estar se juntó,
ahí duros en la guerra de vivir, y a los pedazos
por donde todavía te andaré a buscar
como en la noche con la lámpara
y estás
igual que la noche y la lámpara
hecha de todo lo callado
y todo lo que no aprendo a nombrar
y lo que, al hacer amor, hago
para que como el agua sea el amor
que en su venir se vaya
ahora y cuando entera te extendés
como el presente entre las sábanas
y es el presente que celebro, no lo puedo creer.

Daniel Freidemberg.

Pintura de Jacob Collins.

Mia poetas favoritos: DANIEL FREIDEMBERG

Daniel Freidemberg nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1945. Es poeta, crítico literario y periodista. Es autor de los libros de poesía "Blues del que vuelve solo a casa", "Diario en la crisis", "Lo espeso real",  "La sonatita que haga fondo al caos", "Cantos en la mañana vil", "Noviembre" y "En la resaca".

Cronología:

1945
Nace el 27 de septiembre (aunque está anotado el 28) en Resistencia, en el entonces Territorio Nacional del Chaco.

1961
Junto con sus padres y hermana, se instala en Mar del Plata.

1963
Se recibe de Maestro Normal.
Se afilia a la Federación Juvenil Comunista. A principios de los años 70 pasa al Partido Comunista, del que se apartará a mediados de los 80.
Trabaja como operario en una fábrica de letreros publicitarios.

1964-1965
Se desempeña como maestro de grado en una escuela primaria en La Sabana, en el sur del Chaco.
En diciembre de 1965, se instala con su familia en Buenos Aires.

jueves, 2 de mayo de 2013

"TE BUSCABA", Mayte Dalianegra

Te buscaba
en la larga sombra del ciprés
que escuda de la fiereza del verano,
y en el arrullo de paloma
del mar calmo que lame la arena
con su lengua de cristal.

Te buscaba
y extravié mis pasos por caminos
de retorcida espina,
y vadeé ríos y escalé montañas
hasta que la noche me cubrió con su capa
de paño áspero,
y mis pies sangraron su desaliento.

Me hallaba perdida en el eco sordo
de mi confusión
y te seguía buscando,
con el necio empeño de encontrar tus huellas,
más allá de donde el horizonte
pierde su línea.

Qué ceguera, de luz ebria de distancias,
saqueó mis días,
mientras mis manos llevaban las uvas
que las tuyas habían vendimiado antes.

Qué ceguera enturbió mis ojos
hasta quemarlos,
hasta dejarlos rebosantes tras su deshielo;
mas esa agua no rebajará el recio sabor de tu vino,
que guía mis labios como las estrellas guían,
año tras año, el reencuentro con la primavera.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “El matrimonio Arnolfini” (1434), Jan van Eyck. National Gallery, Londres

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"CORRES SOBRE EL OCASO DE MI PIEL", María Teresa González,

Corres sobre el ocaso de mi piel,
y dejas detenida,
esta ofrenda de lunas
al templo de tus labios.

Juegas, con la noche que vierten
mis axilas,
en la tierra que quema entre tus manos.

Y anidan en tus muslos
los febreros,
en donde me sumerjo
con húmedos lamentos de felino.

María Teresa González,

(De su poemario "Con húmedos lamentos de felino").

Pintura de Fattah Hallah.

"COMO EL VALLE PROFUNDO", María Teresa González

Como el valle profundo
por nadie penetrado,
con la humedad intensa
que esponja a los helechos.

Entre el bramido eterno
de la fiera que acecha, solitaria,
te reclamo alanzada por el fuego,
en mis perpetuas hambres
por nadie satisfechas.

María Teresa González,

(De su poemario "Con húmedos lamentos de felino").

Pintura de Jan Chrząszcz.

"GATOS HERIDOS DE FEBRERO", María Teresa González

Gatos heridos de febrero
se persiguen. Olisquean
sobre oblicuos tejados
los húmedos aromas de los sexos.

Nos alcanza su celo
estallando en gemidos
deseos rompiendo las penumbras
que engullen nuestros cuerpos.

 En un súbito acorde
su lamento y mi grito,
alborotan las lunas de los pechos
de esta noche que quema en los visillos.

María Teresa González.

  (De su poemario "Con húmedos lamentos de felino").

Pintura de Fattah Hallah. 

"TE IRÁS HACIA LAS CALLES", María Teresa González

Te irás hacia las calles
con los oscuros dueños
que maúllan deseo en las
escalinatas.

 Olerán en tu cuerpo
los íntimos vestigios de habernos
poseído
hasta quedamos rotos,
como el tiempo que enhebran
las agujas.

 Y sabrán que entre mis uñas
aún se quedan:
pedazos de un desierto insatisfecho.

María Teresa González.

  (De su poemario "Con húmedos lamentos de felino").

Pintura de Fattah Hallah. 

Mis poetas favoritos: MARÍA TERESA GONZÁLEZ

María Teresa González (Gijón, 1950 - 1995). Poeta y escritora asturiana nacida en Tremañes (Gijón), en 1950.

A los diecisiete años entra como aprendiz en una empresa de aplicaciones eléctricas, donde trabajará hasta su cierre, en 1987. En 1975 se une a su marido, Vicente García Oliva, también escritor y uno de los fundadores del núcleo gijonés del  “Conceyu Bable” (Concejo Bable).

Su introducción en la literatura acontece en 1984, cuando cuenta 34 años. Gana concursos literarios y publica poesía en diversas publicaciones.

En 1987, al quedarse en paro laboral, reconduce su vida profesional como auxiliar de clínica, trabajando eventualmente en el CAMP (Centro de Atención de Minusválidos Psíquicos), pasando después a ser cuidadora del INSERSO, donde se acercó a la problemática de la desprotección y marginación infantil. En ese mismo año publica su primer poemario, en lengua asturiana o bable: “Collaciu de la nueche” (Compañero de la noche), y el homenaje colectivo “A Federico García Lorca”. En 1989 publica “Ochobre”, (Octubre), su segundo poemario en lengua bable. En 1990 ve la luz su primer libro de poemas en castellano, “Con húmedos lamentos de felino”,con el que obtiene el Premio Cálamo de poesía erótica. En 1993 aparece su tercer poemario en asturiano, “Heliocentru” (Heliocentro), y en 1994, su primer y único libro de relatos: “La casa y otros cuentos”.

Está representada en varias antologías, como poeta y como narradora: “Antoloxía poética del Surdimientu” (1989), “El secretu de la lluvia” (1992), “La patria de la piel” (1992), “Antoloxía del cuentu asturianu contemporaniu” (1994), “Muyeres que cuenten” (1995) y “Les muyeres y los díes de la poesía asturiana contemporánea” (1995).También fue colaboradora habitual de las revistes asturianas “Lletres Asturianes” y “Lúnula”.

Fallece en su Gijón natal en 1995, a los 45 años de edad, víctima de un cáncer que padecía desde tiempo atrás.

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