miércoles, 29 de febrero de 2012

"HAIKU (el humano)", Mayte Dalianegra

Abandonado
por dioses, a su suerte,
vuelve el humano.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "The death of the first born" (" La muerte de los primogénitos"), 1812, Sir Lawrence Alma-Tadema

Safe Creative #1202281214599

lunes, 27 de febrero de 2012

"VUELVE, SIRENA", Mayte Dalianegra.

 Ese mar arcaico y abisal
que ha nutrido al mundo
de mitos y leyendas,
reclama tu presencia, sirena.

Los caballitos de mar
te envían mensajes
insertados en botellas
que a la deriva navegan,
envidiosos de un destino
de aguas fuera;
quisieran ser los corceles
de la carroza de Cenicienta
o veloces purasangres
compitiendo por el oropel
de un trofeo en Ascot,
a la sombra de mil pamelas.

Y los narvales anhelan
ser unicornios
y acompañar en un cuadro,
a la casta y bella dama
que Rafael retratara.

Mas los pulpos, ¡ay, los pulpos!
ya no salen de su asombro
al ver que no tienes alas,
que no vuelas, sino nadas,
con esa cola de escamas
que relumbra con su plata.

Vuelve, sirena, al redil
del océano gentil que un día te inventara,
eres Venus submarina
con el torso de Nereida y, como ella,
ayudas a los marinos en su vigilia obligada,
pues se enamoran de ti, de tu cabello encendido
de cobre, azafrán y fuego,
de la perla de tu rostro,
de tus pechos voluptuosos,
de tu canto que enajena...

Vuelve, sirena, y que olviden
que las alas te mutaron por una cola de pez,
y sin sexo te dejaron.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "The land baby" ("Hija de la tierra"), John Collier (1850 - 1934).

Safe Creative #1202231182589

"HAIKUS (DE CAMINO)", José Juan Tablada

Hotel "La Esperanza"
En un mar de esmeralda
Buque inmóvil
Con tu nombre por ancla.

Remanso
Las espumas del río se arremansan
Y entre las piedras fingen
Grandes esponjas blancas...

Hongo
Parece la sombrilla
Este hongo polícromo
De un sapo japonista.

Atalaya
A la víbora que cruza el camino
Anuncia desde el árbol el pájaro
A tiempo que se acerca el peregrino.

La guacharaca
¿Asierran un bambú en el guadual?
¿Canta la guacharaca?
Rac... Rac... Rac...

Tucuso montañero
Plumaje azul turquí
Y largo pico, es un
Gigante colibrí...

Raíces
Ondula por el suelo y se entierra
De pronto la raíz del caucho
Como una culebra...

Gramíneas.
Espigas que fingen orugas
Y aprendices de mariposas
Al extremo de un tallo se columpian.

Tormenta
Tormenta en el camino...
Cuando un gallo cantaba
Anunciando el ya próximo cortijo.

En camino
Seis horas a pie por la montańa,
Ladra un perro lejano...
¿Habrá qué comer en la cabańa...?

Pedregal
A mis pies arroyos de plata;
Brillan bajo el sol y la lluvia
Las piedras del camino de la montaña.

... ? ...
Doble fulgor apenas móvil
En la senda nocturna. ¿Acaso un buho?
¿Acaso un automóvil...?


José Juan Tablada

Pintura: "Trigal con cuervos" (1890) Vincent van Gogh, Museo Nacional van Gogh, Amsterdam, Holanda

"HAIKUS (EN EL JARDÍN)", José Juan Tablada

Libélula
Porfía la libélula
Por prender su cruz transparente
En la rama desnuda y trémula...

Día de sol
Hay una mariposa
En cada flor...

Día lluvioso:
Cada flor es un vaso
Lacrimatorio...

Narciso
Brinda el Narciso al florecer
Diminutos platos y tazas
De oro y marfil... y olor de té!

En Liliput
Hormigas sobre un
Grillo inerte. Recuerdo
De Guliver en Liliput...

Luciérnagas
El jardín bordan
Alternativamente
Con una lentejuela en cada rosa...

Vuelos
Juntos, en la tarde tranquila
Vuelan notas de Ángelus,
Murciélagos y golondrinas.

Cigarra nocturna
Cascabel de plata
En un trémulo hilo
De luna...
José Juan Tablada
Pintura:"A bit of the terrace" o "Early morning stroll" (" Una parte de la terraza" o "Paseo en la mañana temprano"), 1890, William Merritt Chase

domingo, 26 de febrero de 2012

"NO VIVO EN MANDERLEY", Mayte Dalianegra

A Richie Soto,
amigo de irreprochable discreción



No vivo en Manderley,
ni soy la marioneta ninguneada por el espectro
de Rebeca De Winter
y su ama de llaves Mrs. Danvers
(que se pasa las horas evocando
los días de vino y rosas
entre sábanas revueltas,
mientras afila la hoja de una faca).

Tampoco soy la exquisita anfitriona
de esa mansión, insubordinada al viento,
que se yergue
en la distinguida ciudad de Ramos Mejía,
en tu Buenos Aires querido.

Sólo soy
una mujer sencilla,
una mujer del pueblo llano,
humilde y modesta
—pero nunca mansa—,
insumisa
ante la imposición,
ante el dictado ajeno,
ante el adoctrinamiento que conduce
al totalitarismo.
Una mujer del montón, como tantas otras,
que no se tiene por menos ni por más
que cualquier otra,
pero a la que no le pudre
el corazón la neutralidad
para ganarse una posición cómoda.
Una que se suma a las causas perdidas,
a las de los que no tienen voz,
o a las de los que, teniéndola,
nunca es escuchada,
aunque eso suponga
recibir el azote de los victimarios.
Una que, sin ser orgullosa ni arrogante,
sin envanecerse,
siempre lleva la frente muy alta,
no sólo porque las penas
—que haberlas, las hubo y muchas—
no la araron de sal como a Cartago,
y aún la luce tersa,
sino también
porque su propia conciencia
nada le reclama.

No vivo en Manderley
(¡ni quiero!),
vivo herida por la vida, como
el herido al que cantara Miguel,
y como él, como ese árbol talado,
retoño.

Mayte Dalianegra

Pintura:"Retrato de Wally Toscanini" (1925), Alberto Martini

Safe Creative #1202021018838

"HAIKUS (DRAMAS MÍNIMOS)", José Juan Tablada

Heroísmo
Triunfaste al fin perrillo fiel
Y ahuyentado por tu ladrido
Huye veloz el tren...

Kindergarten
Desde su jaula un pájaro cantó:
¿Por qué los nińos están libres
Y nosotros no?...

Luciérnagas
La inocente luciérnaga se oculta
De su perseguidor, no entre las sombras
Sino en la luz más clara de la luna...

La carta
Busco en vano en la carta
De adiós irremediable,
La huella de una lágrima...

. . . . . . . .
Como el agua, el ensueńo
Si cuaja es sólo
Hielo...

A un crítico
Crítico de Bogotá:
¿Qué sabe la rana del pozo
Del cielo y del mar?

El insomnio
En su pizarra negra
Suma cifras de fósforo...

Identidad
Lágrimas que vertía
La prostituta negra,
Blancas... ¡como las mías...!

Nocturno
Sombra del volcán al ocaso
Y en la bóveda inmensa, gritos
De invisibles aves de paso...

Coyoacán
Coyoacán, al pasado muerto
El coyote de tu jeroglífico
Lanza implacable lamento...

Crapodina
Tú también viste, pobre sapo,
Caer una estrella en tu charco;
Y la mujer a mí y a ti la estrella
Se nos volvió diamante en la cabeza!

Estrella errante
Fugaz como el instante en que la miro
Une el cielo a la tierra
Y a su llanto de oro mi suspiro...

(José Juan Tablada)

Pintura: "Un momento de reflexión",  Delphin Enjolras

"JAPÓN", José Juan Tablada

¡Áureo espejismo, sueño de opio,
fuente de todos mis ideales!
¡Jardín que un raro caleidoscopio
borda en mi mente con sus cristales!
Tus teogonías me han exaltado
y amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el siervo de tu Mikado!
¡Yo soy el bonzo de tus pagodas!

Por ti mi dicha renace ahora
y en mi alma escéptica se derrama
como los rayos de un sol de aurora
sobre la nieve del Fusiyama.

Tú eres el opio que narcotiza,
y al ver que aduermes todas mis penas
mi sangre --roja sacerdotisa--
tus alabanzas canta en mis venas.

¡Canta! En sus cauces corre y se estrella
mi tumultuosa sangre de Oriente,
y ése es el canto de tu epopeya,
mágico Imperio del Sol Naciente.
En tu arte mágico --raro edificio--
viven los monstruos, surgen las flores
es el poema del Artificio
en la Obertura de los colores.

¡Rían los blancos con risa vana!
Que al fin contemplas indiferente
desde los cielos de tu Nirvana
a las Naciones de Occidente.

Distingue mi alma cuando en ti sueña
--cuando sombrío y aterrador--
la inmóvil sombra de la cigüeña
sobre un sepulcro de emperador.

Templos grandiosos y seculares
y en su pesado silencio ignoto,
Budhas que duermen en los altares
entre las áureas flores de loto.

De tus princesas y tus señores
pasa el cortejo dorado y rico,
y en ese canto de mil colores
es una estrofa cada abanico.

Se van abriendo si reverbera
el sol y lanza sus tibias olas
los parasoles, cual Primavera
de crisantemos y de amapolas.

Amo tus ríos y tus lagunas,
tus ciervos blancos y tus faisanes
y el ampo triste con que tus lunas
bañan la cumbre de tus volcanes.

Amo tu extraña mitología,
los raros monstruos, las claras flores
que hay en tus biombos de seda umbría
y en el esmalte de tus tibores.

¡Japón! Tus ritos me han exaltado
y amo ferviente tus glorias todas;
¡yo soy el siervo de tu Mikado!
¡Yo soy el bonzo de tus pagodas!

Y así quisiera mi ser que te ama,
mi loco espíritu que te adora,
ser ese astro de viva llama
que tierno besa y ardiente dora
¡la blanca nieve del Fusiyama!

José Juan Tablada

Pintura: "Spring flowers, peonies" (" Flores de primavera, peonias") 1889, William Merritt Chase

"HAIKUS (ÁRBOLES)", José Juan Tablada

Saúz llorón
Romántico saúz, lloraste tanto
Que agobiado, en el río te reflejas
Como en tu propio llanto...

Palma Real
Erigió una columna
La palma arquitectónica y sus hojas
Proyectan ya la cúpula.
 Oreodoxa regia

Bambú
Ave aristotélica, mudas,
Oh bambú del Otońo,
Tus hojas, como plumas...

José Juan Tablada

Pintura:"The clearing or edge of the wood" (" El claro o borde del bosque") 1895, Paul Ranson

viernes, 24 de febrero de 2012

"ADIÓS, TRISTEZA, ADIÓS", Mayte Dalianegra

Tú, que me lees, posiblemente no sepas
lo que es la tristeza,
en cuyo caso,
debes sentir agradecimiento.

Es algo prodigioso,
de fuerza sobrenatural
superior a las de Hércules y Sansón
aunando sudores.

Una fuerza imantada
más tenaz que la gravedad terrestre,
y más inteligente que lo fueran
Isaac Newton y Albert Einstein juntos,
pues es capaz, por sí misma,
de inducirte a realizar un viaje
a través del Gran Cañón del Colorado
—con esa magnificencia cromática
con la que sólo la tierra,
en sacra compaña con el cielo y el agua,
puedan combinarse—,
para finalizar tan solemne peregrinaje
saltando al vacío.

O puede ser capaz, también,
de invitarte a un ágape
cuyas suculencias incluyan la cicuta
entre las ensaladas.

Es una gran señora la tristeza,
se cubre la testa desnuda
con sombrero emplumado de avestruz,
como la Catrina que pintara Diego Rivera,
pero no sonríe como ésta,
ni ondula la boa de plumas
de quetzal
sobre los huesudos hombros,
pues es osamenta desprovista
de la gracia de una ulterior vida.

Nada en ella habita,
es una existencia vacua,
difunta desde el mero momento conceptivo.

Pero en este día de soles
me despido de ella:
adiós, tristeza, adiós, ya en nada me puedes,
ya no me desbordas,
ni en ningún rincón me anidas.

Mayte Dalianegra

Ilustración de Wladyslaw Theodor Benda para la revista “Life-Theatre” en su número 5 de octubre de 1922

Safe Creative #1201311002823

"LA SAETA", Antonio Machado.

¿ Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Saeta popular.

 ¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado.

Pintura: "El Cristo crucificado o Cristo de San Plácido" (1632) Diego de Silva Velázquez, Museo del Prado.

"DE ATLÁNTIDA", José Juan Tablada

Lucen del Ocaso los pálidos cobres
y del mar que duerme, los blancos estaños,
y van derramando perfumes salobres
las olas que cantan con tonos extraños.

De pronto, el mar glauco se ve cristalino,
las sombras palpitan de luz salpicadas
y el alba triunfante de un sol submarino
derrama sus luces en aúreas cascadas . . .

Cual pasa en los claros cielos estivales
la nébula errante de un claro de luna,
pasa estremeciendo los verdes cristales
un delfín de plata con su aleta bruna.

En el fondo tiemblan esbeltas arcadas
de ópalos brillantes y ágatas obscuras . . .
¿Es que, obedeciendo la voz de las hadas,
Atlántida tiende sus arquitecturas?

Silenciosa surge del regio palacio,
como iluminada por luces astrales,
La Nereida rubia de ojos de topacio
y frente ceñida de rojos corales.

Y tras ella nada, jadeante y bronco,
a grandes brazadas, el tritón fornido,
el que airado sopla su caracol ronco
y en las tempestades lanza su alarido.

Aparece luego como Anadyomena,
la de voz que arrulla como dulce flauta,
la fascinadora y ardiente sirena,
la que entre sus brazos adormece al nauta.

En alga marina su frente corona,
su vientre escamado fulgura y radía;
parece una heroica, gentil amazona
que viste armadura de oro y pedrería.

Y pasa nadando silenciosa y rauda,
tendiendo en las ondas sus brazos amantes,
mientras que los golpes de su verde cauda
dejan una estela de claros diamantes.

¡Mísero del nauta que surque esos mares!
la onda está quieta; la noche serena;
los astros esplenden y dulces cantares
modula la brisa . . . Pero la sirena,

al mirar la quilla del bajel errante
que el espejo terso de la mar desflora,
lanzará en al noche su canción amante
y el arrullo dulce de su voz traidora! . . .

José Juan Tablada

Pintura: "Spiraling mermaid and sea lions" (" Espiral de sirena y leones de mar"), Sheila Wolk

"LAS PROSTITUTAS", José Juan Tablada

Las prostitutas
Ángeles de la Guarda
de las tímidas vírgenes;
ellas detienen la embestida
de los demonios y sobre el burdel
se levantan las casas de cristal
donde sueñan las niñas...

José Juan Tablada

Pintura: "Au salon de la Rue des Moulins" (" El salón de la calle de los Molinos") 1894, Henri Toulouse-Lautrec

Mis poetas favoritos: JOSÉ JUAN TABLADA

José Juan Tablada, fue un poeta mexicano (Ciudad de México en 1871, Nueva York en 1945). Modernista en su primera etapa José Juan Tablada defendió esta corriente en la Revista Moderna (1989-1911) pero pronto percibió el arte como algo dinámico y en continuo movimiento. En 1900 fue al Japón. Desde entonces se interesó en "el ejemplo naturalista de los japoneses" cuya estética permite no una copia sino una "interpretación plástica" de la naturaleza. Se puede considerar que inicia la poesía contemporánea mexicana y se le considera el introductor de los haikais japonese. En 1914 se exilió en Nueva York. Da libertad a la metáfora antes que los ultraístas y escribe poemas ideográficos casi al mismo tiempo que Apollinaire. Posteriormente inicia un proceso de depuración verbal que lo enlaza con la poesía contemporánea, tanto es así que revela a los futuros "Contemporáneos" un nuevo sentido del paisaje, el valor de la imagen y el poder de concentración de la palabra.

Sus temas son muy variados y destaca su cuidada palabra. Hoy está reconocido como uno de los nombres fundamentales de lo que luego fue la vanguardia hispanoamericana.

Publicó El florilegio (1899), Al sol y bajo la luna (1918), Un día… (1919), Li-Po y otros poemas (1920), El jarro de las flores (1922) y La feria (1928). Falleció el 2 de agosto de 1945 en Nueva York.

miércoles, 22 de febrero de 2012

"TU TRISTEZA, LA MÍA", Mayte Dalianegra

Tu tristeza, la mía,
van de la mano,
van de la mano, niño,
entrelazadas.

Hundidas en un río
son dos guijarros,
son dos guijarros, niño,
son dos guijarros.

Tu tristeza, la mía,
en fondo claro,
en el lecho vencidas
por un remanso,
tu tristeza, transida,
y mi tristeza,
ahogada por llantos.

Mayte Dalianegra

Pintura: “La metamorfosis de Narciso” (1937), Salvador Dalí

Safe Creative #1202081050373

"MADRIGAL DE VERANO", Federico García Lorca.

Junta tu roja boca con la mía,
¡oh Estrella la gitana!
Bajo el oro solar del mediodía
morderá la manzana.

En el verde olivar de la colina
hay una torre mora,
del color de tu carne campesina
que sabe a miel y aurora.

Me ofreces en tu cuerpo requemado
el divino alimento
que da flores al cauce sosegado
y luceros al viento.

¿Cómo a mí te entregaste, luz morena?
¿Por qué me diste llenos
de amor tu sexo de azucena
y el rumor de tus senos?

¿No fue por mi figura entristecida?
(¡Oh mis torpes andares!)
¿Te dio lástima acaso de mi vida,
marchita de cantares?

¿Cómo no has preferido a mis lamentos
los muslos sudorosos
de un San Cristóbal campesino, lentos
en el amor y hermosos?

Danaide del placer eres conmigo.
Femenino Silvano.
Huelen tus besos como huele el trigo
reseco del verano.

Entúrbiame los ojos con tu canto.
Deja tu cabellera
extendida y solemne como un manto
de sombra en la pradera.

Píntame con tu boca ensangrentada
un cielo del amor,
en un fondo de carne la morada
estrella de dolor.

Mi pegaso andaluz está cautivo
de tus ojos abiertos;
volará desolado y pensativo
cuando los vea muertos.

Y aunque no me quisieras te querría
por tu mirar sombrío,
como quiere la alondra al nuevo día,
sólo por el rocío.

Junta tu roja boca con la mía,
¡oh Estrella la gitana!
Déjame bajo el claro mediodía
consumir la manzana.

Federico García Lorca.

Pintura: "Rosina", (1878), John Singer Sargent.

"POEMA XIX", Pablo Neruda.

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
 
Pablo Neruda.

Pintura: "Muchacha egipcia desnuda", (1891), John Singer Sargent.

viernes, 17 de febrero de 2012

"ROMANCE DEL BIOMBO", Jesús Romero Valiente

Me pedías, dulce Mayte,
Que te hablara de mi biombo,
Pieza a tu juicio finida
Con muy bastante decoro.
Escucha estas tres razones
Que te escribe este buen mozo,
Y no olvides la receta
Por si te tienta el tesoro.
A listones de buen pino
Pegué tablas con buen ojo,
Enteladas las sus juntas
Y estucado cual gracioso,
Lija gorda y lija fina,
No te cause mucho engorro,
Hasta hacer la superficie
Tan pulida como un globo.
Goma laca se unta ahora,
Luego traza los contornos
Con regla, compás y escuadra,
Fiel pulso, no tembloroso.
Si no viene a tu cacumen
Dibujo que sea mono,
Busca en libros de ornamentos
Uno que cuadre y hermoso.
Como siempre que trabajo,
Me complace hacerlo solo,
Llevome aquesta tarea
Días y días de enojo:
Repetí dieciocho veces
El mismo cuadro dichoso.
Témpera luego y pincel
Para perfilarlo todo,
Viene el momento crucial
De asir con mixtión el oro.
Por que fuese reversible,
Como chaqueta de moro,
Usé el prusia por un lado,
Por el otro el cadmio rojo;
Caro óleo pues me gusta
Que resulten bien los tonos;
Y en lugar de dorar siempre,
Plata puse al lado otro.
Las bisagras adecuadas
Atornillé sin desdoro,
No se caen mis anillos
Por mancharme algo de polvo.
Cual mi cachondo romance,
Tomó su fin este biombo,
Y pues su cara te gustó
Del revés te envío fotos.

Jesús Romero Valiente

Pintura: "Painting breathes life into sculpture" ("Pintando alientos de vida en la escultura"), 1893, Jean León Gerôme

jueves, 16 de febrero de 2012

"ROMANCE DE LA RESPUESTA", Mayte Dalianegra

Bien medido, bien rimado
me dejó un romance el mozo
que a los granos de las lijas
las uñas donara sólo,
y los dedos se limpiara
con aguarrás incoloro.

Que de colores intensos
pintara un ornado biombo,
el anverso azul de Prusia,
el revés de cadmio rojo,
por delante con estrellas
de plata, trazado hermoso
(lacerías y arabescos),
por detrás rojo y oro.

Llevole aquel cometido
hasta clavarse de hinojos,
pero al final resultole
un verdadero tesoro
que moneda no lo compra.

Aunque ya veo un engorro,
pues mire por donde mire...
¡no veo ninguna foto!


Mayte Dalianegra

Pintura: "Painting breathes life into sculpture" ("Pintando alientos de vida en la escultura"), 1893, Jean León Gerôme
Safe Creative #1202151089166

miércoles, 15 de febrero de 2012

"LA CARAMBOLA", Mayte Dalianegra


La carambola bosqueja sendas
emplazadas en un nido de águila
despojado por la audacia del cetrero.
Esboza
la fatalidad
o la bienaventuranza,
ocasionalmente cuaja profecías,
y siempre aprehende
estrellas fugaces de veloz augurio,
intimidadas ante la presencia
de un designio que no conoce lo divino.
La carambola respira el vértigo de la semilla.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El rapto de Ganimedes” (1650), Eustache Le Sueur, Museo del Louvre, París
Safe Creative #1202111062888

jueves, 9 de febrero de 2012

"UNA FÁBULA EN VERSO LIBRE COMO LA LIBERTAD", Mayte Dalianegra

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pues se reflejaba en el espejo
de sus fieros ojos de tigre
—ávidos de sangre y de despojos—
la imagen sublimada de la victoria.

Creía que era suya,
y anhelante esperaba el momento
apropiado del inmisericorde
y definitivo ataque.

Presagiándolo inminente,
alzó el majestuoso vuelo.

Sus alas pardas de arcángel
de la muerte
rozaban las alturas hasta constelar
el cielo de estrellas dibujadas
con baba de caracol.

Afilando garras
en el borde de la estratosfera,
se arrojó en picado
sobre la desventurada víctima,
pero ella, audaz en el último instante,
esquivó la inercia que guiaba su fin.

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pero se equivocaba, se equivocaba.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Pigeon” (“Paloma”), David Caesar
Safe Creative #1201260974752

"HAIKU (el maquillaje)", Mayte Dalianegra

Polvo de arroz


blanquea inexpresivo

rostro de geisha.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Hara" (2004), Claire Bridge
Safe Creative #1201110895114

"HAIKU (la herma)", Mayte Dalianegra

Herma, cabeza
y sexo en la columna
de mármol griego.

Mayte Dalianegra

Pintura: "The tease" ("La broma"), 1901, John William Godward
Safe Creative #1201110895114

"HAIKU (las estrellas)", Mayte Dalianegra

Esas estrellas


 plateadas refulgen

en tu mirada.

Mayte Dalianegra

Pintura: "La estrella de la mañana", Alphonse Maria Mucha
Safe Creative #1201110895114
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...