lunes, 30 de enero de 2012

"POEMA Nº 72, (CORPUS CATULIANO)", Gayo Valerio Catulo.

(Catulo 72).

Decías una vez que solo tú conocías a Catulo,
     Lesbia, y no por delante de mí querías tener a Júpiter.
Te quise entonces a ti no tanto como la gente a su amiga,
     sino el padre como a sus nacidos quiere y a sus yernos.
Ahora te he conocido: por lo cual, aunque más costosamente me abraso
     mucho para mí en cambio eres más vil y más leve.
Cómo capaz eres, dices. Porque a un amante una injuria tal
     obliga a amar más, pero a bien querer menos.

Cayo Valerio Catulo, (Gaius Valerius Catullus).

Traducción de Ana Pérez vega.

http://www.aloj.us.es/apvega/catul_69_116.htm 

ORIGINAL EN LATÍN

LXXII. ad Lesbiam.

Dicebas quondam solum te nosse Catullum,
    Lesbia, nec prae me velle tenere Iovem.
dilexi tum te non tantum ut vulgus amicam,
    sed pater ut natos diligit et generos.
nunc te cognovi: quare etsi impensius uror,
    multo mi tamen es vilior et levior.
'qui potis est?' inquis. quod amantem iniuria talis
    cogit amare magis, sed bene velle minus.

Gaius Valerius Catullus.

Pintura: "A pompeian lady", ("Una dama pompeyana"), John William Godward.


Mis poetas favoritos, GAYO VALERIO CATULO.

 Gayo Valerio Catulo, (en latín Gaius Valerius Catullus; Verona, actual Italia, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C., aunque muchos estudiosos aceptan las fechas 84 a. C. – 54 a. C.) fue un poeta latino.

Nació en Verona, en la Galia Transpadana, en una familia influyente (su padre era amigo de Julio César, al que Catulo sin embargo despreciaba, quizá a causa de la sequedad de su estilo literario).

Estudió en Roma pasando allí varias temporadas y al fin se estableció el 62 a. C., introduciéndose en los cenáculos literarios de sus amigos, los llamados despectivamente por Cicerón poetas neotéricos: Helvio Cinna, Licinio Calvo, Valerio Catón, Cornificio, Furio Bibáculo y los eruditos Marco Terencio Varrón y Cornelio Nepote. Los neotéricos se caracterizaban, en primer lugar, por una gran afición a la poesía griega alejandrina de Calímaco y, en segundo lugar, por el deseo de cultivar una lírica refinada y concisa, de un perfecto acabado formal.

sábado, 28 de enero de 2012

"ÉCHAME", Mayte Dalianegra

Échame
la culpa de escucharte
cuando por los caminos
que trazan tus labios
cabalga un jinete altivo.

Échame
sobre la espalda
—obviando temor alguno a reventarme—
la carga pesada y acre de tu bilis.

Échame
lebreles y galgos —veloces dardos—
atravesando la distancia
 álgida y umbría.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “El maestro negro de perros de caza”, Jean León Gérôme
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"ARTE POÉTICA", Pablo Neruda.

Entre sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco
ronca,como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en la que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores
-posiblemente de otro modo aún menos melancólico-,
pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

Pablo Neruda.

Pintura: "Le Moulin a vent", ("El molino de viento"). Ferdinand Loyen Du Puigaudeau,(1864 - 1930).

viernes, 27 de enero de 2012

"LA FUENTE DEL ANGELITO", Mayte Dalianegra

En el parque hay una fuente
por la que no corre el agua,
la llaman “del angelito”,
por la estatua diminuta
que en su centro se levanta.

Pobre estatua de angelito,
que sin vuelo se quedara
al faltarle las dos alas,
y tampoco correr puede,
que las piernecitas tiene
de pescado con escamas.

El angelito no es tal,
es un tritón pequeñito
que hace resonar el cuerno
que dicen de la abundancia.

Ha perdido la pintura
que blanqueaba su metal
y oxidado, y olvidado,
en su desecado estanque,
vive a la sombra de sauces,
abedules, chopos, arces,
esperando que los pájaros
lo alegren con su trinar.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Fuente de mármol en Aranjuez, España",  John Singer Sargent (1856 - 1925)

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"BOCETO INCONCLUSO", Delmira Agustini.

A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,
-un silencio agudo y profundo como el acecho
de un sonido insólito y misterioso-
siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,
por yo no sé qué tierras nunca vistas,
en un raudal potente y rumoroso...

Delmira Agustini.

Pintura:"Apolo y Dafne", (1908), John William Waterhouse.

miércoles, 25 de enero de 2012

"PARÍS", Mayte Dalianegra

Tras una promesa de amor,
me esperaban los Campos Elíseos
y la Torre Eiffel.
 
No se incendió la avenida, ni se derrumbó la torre,
sólo mintieron
tus labios
a la vuelta de la esquina.

Mayte Dalianegra

Pintura: "París tras la ventana" (1913), Marc Chagall

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"RETRATO", Antonio Machado.

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado.

Pintura: "Rincón del grutesco del Alcázar de Sevilla",  Joaquín Sorolla.

lunes, 23 de enero de 2012

"ELEGÍA A ARGOS", Mayte Dalianegra.

(De lo que dijera Odiseo
al reencontrarse con su perro).

Argos, mi viejo y fiel amigo,
los lotos no han velado
mi memoria,
aún recuerdo tu pelaje
encrespado por los vientos
y la alegría engastada
en tus pupilas de cachorro,
apenas vislumbrabas mi semblante.

Argos, mi fiel amigo,
cómo siento el largo tiempo transcurrido,
más siento aún
tu abatimiento al creerte
por siempre abandonado
del único que, añorante, te evocaba.

Y más siento, todavía,
que desde ese inmundo cúmulo de estiércol,
que hasta ahora te oficiaba de cálido jergón,
tu ya extenuado olfato,
y tus ojos fatigados por el desaliento,
se hayan cruzado con la sombra de mi ser,
y hoy, que por fin vuelto a casa me hallas,
tu longeva y pesarosa existencia,
se disuelva en un proceloso mar
de agónicas tinieblas.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Perro semihundido”, (1821-23), Francisco de Goya y Lucientes. Museo del Prado, Madrid.

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sábado, 21 de enero de 2012

"UN BURKA", Mayte Dalianegra

Un burka es una sombra,
el trasunto textil
de un ser humano
avergonzado —por la fuerza—
de su feminidad.
Tras esa urdimbre y esa trama
—que desafían las coordenadas cartesianas—,
se bosqueja la medianoche del khol,
escudriñando la vastedad de la vida,
como si del mismo cosmos
—oscuro e insondable— se tratase,
y todas las estrellas
—por unanimidad— se hubiesen estrellado.

Un burka es la tapia
de un jardín secreto
que jamás desvela sus aromas.
Vedados los impetuosos claveles,
vedados los edulcorados jazmines,
no hay efluvio sustancioso
—en ese vergel
cautivo—
que evoque más que a la nada.

Un burka son los oídos
cuando se escuchan
ausencias,
y lo que se oye
se sume en amnesia voluntaria;
y son también
unos labios apresados entre el barrote
del hilo
—pétalos de sal y hielo—,
que van perdiendo los nombres,
las voces, los alfabetos, los alientos
sostenidos entre nubes de suspiros,
por no poder pronunciar la palabra.

Mayte Dalianegra

Ilustración de Jean Michel Benier para su libro "Les chants de Moheera", 2005

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"SIEMPRE CON LOS COLORES A CUESTAS", Gloria Fuertes.

No olvido cuando rojos y negros
Corríamos delante de los grises
Poniéndoles verdes.
Cuando rojos y verdes
Temblábamos bajo los azules (de camisa)
Bordada en rojo ayer.
Asco color marrón
Que siempre huele a pólvora.
Páginas amarillas leo hoy
Para encontrar a un fontanero
Que no me clave.
Siempre con los colores a cuestas.
Siempre con los colores en la cara
Por la vergüenza de ser honesta.
Siempre con los colores en danza.
Azul contra rojo
Negro contra marrón
Como si uno fuera Dalí o Miró.

Gloria Fuertes.

Pintura: "Figura y drapeado en un paisaje", (1935), Salvador Dalí. Colección G.E.D. Nahmad. Ginebra.

viernes, 20 de enero de 2012

"SE EXTINGUE LA MADRUGADA", Mayte Dalianegra

Se extingue la madrugada
como la estrella moribunda
que es, clavando el azul
—profundo y eléctrico—
de su luz mortecina, en el vacío
de un cosmos
que de insondable
se quedó ciego y sordo
a toda realidad
que no sea la rutina.

La nostalgia
la tejen las arañas,
o puede que sea una melaza que se nos pega
a las alas, pues el sueño de otro vuelo
espera ansioso a cruzar
el puente de las horas cenicientas
 —salvar esa distancia—,
y que un arcoíris de neones
nos palpite nuevamente.

Mayte Dalianegra

Pintura:"La gran oruga azul", José Luis Muñoz

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"ISLA IGNORADA", Gloria Fuertes.

Soy como esa isla que ignorada
late acunada por árboles jugosos
-en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de NADA,
sola solo-.
Hay aves en mi isla relucientes
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.

Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla
sois vosotros, mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene del mar que me rodea.

A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo
-manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo-.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz -que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo-.

Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro,
SÉ TODO, porque vino un misionero
y me dejó una Cruz para la vida
-para la muerte me dejó un misterio-.

Gloria Fuertes.

Pintura: "Lago Keitel", (1905), Akseli Gallen-Kallela.

"EL DENTISTA EN LA SELVA", Gloria Fuertes.

Por la mañana.

El dentista de la selva
trabajó intensamente
con un feroche cliente.

Era el rey de la jungla,
era un león imponente,
con colmillos careados
y que le faltaba un diente.

Por la tarde.

Y dijo el doctor dentista
a su enfermera reciente:
-pon el cartel en la choza,
no recibo más pacientes,
ha venido un cocodrilo
que tiene más de cien dientes-.

Gloria Fuertes.

Pintura: "A lion standing, after Dürer", ("Un león de pie, después de Durero"), Wenceslas Hollar, (Václav Hollar), 1607 - 1677.

"LOS PÁJAROS NO TIENEN DIENTES", Gloria Fuertes.

Los pájaros no tienen dientes,
con el pico se apañan.
Los pájaros pescan peces
sin red ni caña.
Los pájaros, como los ángeles,
tienen alas.
Los pájaros son artistas
cuando cantan.
Los pájaros colorean el aire
por la mañana.
Por la noche
son músicos dormidos
en las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.

Gloria Fuertes.

Pintura de Gary Pruner.

Mis poetas favoritos, GLORIA FUERTES.

Gloria Fuertes nació en 1917, en Lavapiés, un modesto barrio del Madrid antiguo. Su madre, costurera y sirvienta; su padre, bedel. Poco se sabe de su vida familiar, ya que la escritora siempre guardó celosamente su intimidad.

Su interés por las letras comenzó a la temprana edad de cinco años, cuando ya escribía y dibujaba sus propios cuentos.

Empezó a escribir versos a los catorce años, a los quince los leía en Radio España de Madrid y a los diecisiete dio forma a su primer libro de poemas, “Isla ignorada”, que fue publicado en 1950.

Aunque ella siempre se definió como "autodidacta y poéticamente desescolarizada", su nombre ya ha quedado ligado a dos movimientos literarios: la generación del 50 y el Postismo, grupo literario de posguerra al que se unió a finales de los 40 y del que formaban parte Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, y en el que también colaboraron Ángel Crespo y Francisco Nieva.

lunes, 16 de enero de 2012

Mis poetas favoritos, PUBLIO OVIDIO NASÓN.

Publio Ovidio Nasón, (en latín Publius Ovidius Naso), nació en Sulmona, actual Italia, en el año 43 a.C. y falleció en Tomis, hoy Constanza, actual Rumania, en el 17 d.C. Poeta latino. Educado en las artes de la política, estudió en Roma y completó su formación en diversas ciudades del mundo griego, pero pronto abandonó la política para dedicarse por entero a la poesía, convertido en un hombre adinerado tras heredar la hacienda de su padre.

Tuvo numerosas amantes, y se casó tres veces (con dos divorcios), y algunas de sus peripecias amorosas aportaron el material poético para sus Amores, una serie de poemas que narran los incidentes de sus relaciones con Corina, personaje en el que seguramente condensó diversas figuras femeninas.

Ovidio perteneció a una serie de poetas que no conocieron las guerras civiles que asolaron Roma durante el siglo I a. C. Los antiguos poetas augusteos, como Virgilio y Horacio, con sus valores patrióticos y su estética clasicista, estaban ya muy lejos de la generación de Ovidio, heredero de la estética helenística que representa el gusto por la erudición y por la despreocupación política y social.

domingo, 15 de enero de 2012

"LA NUBE", Mayte Dalianegra


La nube, en su liviandad,
cuando observa —desde su excelsa atalaya—
la arena del desierto interminable,
no imprime huella alguna
sobre ella.

Mas cuando besa —con labios mórbidos
y húmedos—
los mismos granos dorados
que alfombran
la vasta playa, aguijonea con fuerza
horadando su tersura,
imprecando a cuarzos y feldespatos,
carcomiendo el áureo satén
de ese puzzle de partículas.

La nube, en su sutileza,
pierde las formas etéreas, se licúa,
se vierte sola, más aún,
se precipita de maneras sulfurosas:
con dentelladas al aire,
con carcajadas al viento,
y se extrema y se disuelve

como se disuelve
el tiempo cuando te siento tan lejos.


(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Vista de Delft" (1661), Johannes Vermeer
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viernes, 13 de enero de 2012

"ESPÉRAME EN EL ELÍSEO", Mayte Dalianegra.

Espérame en el Elíseo, amor,
no me demoro,
sólo me estoy calzando
las medias de seda negra
sobre la seda de mi ebúrnea piel.

Espérame, que me pongo rimel,
para que mis pestañas luzcan
la atávica organza hilvanada
por la sabia astucia del arácnido cruel.

No me demoro, amor,
sabes que soy de tu entera satisfacción,
sabes que vivo como vive el vino,
para ser degustado con la delectación de un sorbo,
de un leve y trémulo ósculo
sobre la areola del pezón enhiesto,
quizás de un susurro satinado y dulce
acariciando el oído ávido,
tal vez con la savia joven que hierve
de ganas de tenerte...¡en mi interior!

Mayte Dalianegra.

Pintura de Eric Wallis.

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"CAFÉ ATLÁNTICO", Martín López Vega.

Un viejo café colonial frente al puerto
de una ciudad a la que vuelves, mas no regresas
-no hay ningún recuerdo que haya permanecido
salvo la lluvia de una tarde por lo demás ya lejana.
Hay al lado un British Bar pero esto no es Lisboa
y las agujas de todos los relojes corren en la dirección cierta.
Hace un año escribiste aquí, bajo el volcán, versos
que hubieran podido ser los últimos.
Haces recuento: nada ha ocurrido desde entonces
que justifique el arrepentimiento. Hoy la has conocido
-y has abierto su bolso, buscando algo,
y has entrado descalzo en su cuarto,
habéis hecho el amor de esa forma mecánica aunque hermosa
que aún sirve de alivio del cuerpo, pero no ya del alma.
Dejas aquí su nombre, Laura, para cuando se haya borrado.
Ha vuelto el ejercicio del amor, pero no su fuego.
Al menos esta vez quedará algo en la memoria:
la curva minuciosa de sus pechos,
los sonidos del orgasmo
-los mismos que repetiremos, a solas, en la agonía.

Martín López Vega.

Pintura:"Cafe nocturno en la Plaza Lamartine de Arlés", Vincent van Gogh.

"ECUACIÓN, (11-M)", Martín López Vega.

Nos enseñan a resolver
pequeños problemas matemáticos:
el corazón partido por dos,
la melancolía que tiende a infinito,
las permutaciones de la tristeza y la alegría,
la raíz cuadrada del desasosiego.

También algún teorema
de apariencia extraña
pero fácilmente demostrable:
la felicidad = lo único que al compartirse
se multiplica.

Pero ¿cuál es la fórmula del sentido?
¿Cuál es el resultado de la operación
que incluye la vida perdida,
el viaje roto por la dinamita?

El Gran Calculador calla.

Y una pregunta más:
si digo que el mundo sigue siendo,
a pesar de todo, hermoso,
¿es que he hecho mal las cuentas?

Martín López Vega.

Pintura: "Compartment C, Car 193", ("Coche 193, compartimento C"), 1938, Edward Hopper.

"AJEDREZ", Martín López Vega.

Dice: -El ajedrez tiene sus normas.
El rey está atado de pies y manos,
es la reina quien hace y deshace a su antojo.
Yo prefiero la vida diagonal del peón.

En el ajedrez no muere el caballo por la rabia,
no hay una rebelión de peones
ni es posible la locura pasajera de un alfil
que mate a los suyos o a sí mismo por desesperación
o amor. Y así será mientras las piezas respondan
a un designio ajeno, a la mano que las dirige.
Sólo es humano el enroque, el esconderse
cuando huir no es ya posible.

¿Qué sería de las piezas, si libres?

Martín López Vega.

Pintura: "Las jugadoras de ajedrez", (1929), John Lavery.

miércoles, 11 de enero de 2012

"DESNUDANDO", Mayte Dalianegra.

Desnudando mi cuerpo de aflicciones,
de temores inciertos y de fallos,
de estertores lacónicos, vasallos
de tibiezas infames y traiciones,

reanudo una vida entre algodones,
regalada de joyas de un serrallo,
que me habita la piel en la que me hallo,
procurándome gozo y diversiones.

Desnudo de ropajes mi cintura,
mis glúteos, mis muslos, mi cadera,
mis pechos de pezones en negrura,

y la gruta profunda de venera,
que pariera en tortuosa coyuntura,
a la diosa Afrodita que me espera.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “A bath”, (“Un baño”), Frederic Leighton.

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"CABEZA DE NEFERTITI", Martín López Vega.

Da igual que seas tuerta,
que tengas una oreja rota:
has logrado enamorar al tiempo,
y orgullosa sonríes.

Martín López Vega, (Ars Antiqva).

Busto de la reina Neferú Atón  Nefertiti, (s. XIV a. n.e.),  Dyutymose. Neues Museum, Berlín.

Mis poetas favoritos: MARTÍN LÓPEZ VEGA.

Martín López-Vega, (1975, Po de Llanes, Asturias), es un poeta y traductor español nacido en Po de Llanes, que emplea tanto el asturiano como el castellano. Licenciado en Filología Española por la Universidad de Oviedo, estudió literatura portuguesa en la Universidade do Minho (Braga) y obtuvo la beca Valle-Inclán de la Academia de España en Roma en 1999. Ha sido redactor del suplemento El Cultural del diario El Mundo, librero en La Central de Madrid y Barcelona y director editorial de Vaso Roto ediciones. Ha escrito crítica literaria en diferentes suplementos culturales, entre ellos los de los diarios El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, La Nueva España o El Correo de Andalucía. En la actualidad es traductor.

lunes, 9 de enero de 2012

"QUIZÁS...", Mayte Dalianegra.

Quizás ese eco profundo
que se desploma
con rugido de ola,
con redoble de tambor,
océano bravo
engastado en el acantilado
de una estrella que amenaza
con implosionar toda una galaxia,
sea el bramido seco,
desabrido, árido y desértico,
de la bestia que me habita el medular
meollo del ser.

Quizás sea llanto de pasión enfebrecida,
de dolor, de angustia,
de desesperanza plena,
exhaustiva,
doliente como una aurora boreal
ante los ojos del ciego,
catarsis necesaria
que precede a la purga laxativa
de ese colon que a veces resulta ser el alma,
que anticipa la expiación del pecado
de la propia vida,
del nacer sin la consciencia de la afirmación,
del ovocito primigenio
redimido por la existencia de un ulterior vacío.

Quizás todo esto sea necesario
para que las hojas retoñen en las ramas caducas,
para que el ciclo se transforme en perpetua espiral
y el corazón se purifique
en inmaculadas diástoles y sístoles.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “The Fates gathering in the stars”, (“ Las Parcas recolectando las estrellas”), 1887,  Elihu Vedder.

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"EL LENGUAJE DEL ABANICO", Amalia Bautista.

Estoy comprometida, o eso dicen,
pero quizá me puedas seducir.
No me mires así, que me derrito.
Nos están observando, disimula.
Debes tener un poco de paciencia.
Oculto mucho mas de lo que muestro.
Siento vértigo sólo de pensarlo.
Ya sabes lo que quiero. Ve saliendo,
te sigo en diez minutos. Sé discreto.
Voy a incendiar el mundo entre tus brazos.

Amalia Bautista.

Pintura de Joan Cardona LLados, (1877 - 1957).

"LUJURIA", Amalia Bautista.

No puede haber pecado en esta entrega,
en este deshilarse impidiendo la nada,
en este acto de fe.
Que a nadie se le ocurra venirnos con un cuento
lleno de represión y negaciones.
Quien no percibe la generosidad
de mi piel y tus manos
no debe hablar.

Amalia Bautista.

Pintura: "Adán y Eva", (1597), Peter Paul Rubens.

"VAMOS A HACER LIMPIEZA GENERAL", Amalia Bautista.

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.

Amalia Bautista.

Pintura: "Incendie à Rome", ("El incendio de Roma"), Hubert Robert , (1733 - 1808).

miércoles, 4 de enero de 2012

"MIS POEMAS YA NO SON PARA TI", Mayte Dalianegra.

Mis poemas ya no son para ti,
salvo éste,
el último,
ni los del amor rendido y romántico,
silabeados por un pueril corazón,
ni los de otro tipo de amor,
el de Eros,
tintados por el fuego bermejo de la libido.

Mis poemas ya no son para ti,
salvo éste,
el último,
agostada la savia que diera
efímero verdor
a lo fenecido en el instante del parto,
a la pasión unilateral alumbrada
y ejecutada por el hacha homicida
segundos después,
a lo que pudo ser y no fue.

Mis poemas ya no son para ti,
salvo éste,
el último,
y ya no verán tus ojos mis humildes
y arrebatadas letras,
ni esas inertes imágenes bidimensionales
de un volumen vivo, corpóreo,
envuelto en piel,
dotado de latido y sentimiento.

Ya no verán tampoco los míos,
tu rostro de oculto y frío reverso lunar,
ni sabré de tus súbitos cambalaches,
porque éste es mi último poema para ti.

Ahora de nuevo soy paloma torcaz
y alzo el vuelo en pos de otro sueño,
de manos más generosas
que viertan sobre mi pluma
y sobre mi espíritu,
el divino esperma de la inspiración.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Las cuatro musas con Pegaso”, Caesar van Everdingen, (1617 – 1678).

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"LA DIETA", Amalia Bautista.

Me acosté sin cenar, y aquella noche
soñé que te comía el corazón.
Supongo que sería por el hambre.
Mientras yo devoraba aquella fruta,
que era dulce y amarga al mismo tiempo,
tú me besabas con los labios fríos,
más fríos y más pálidos que nunca.
Supongo que sería por la muerte.

Amalia Bautista.

Pintura: "Nastagio degli Onesti, quarto episodio", (1483), Sandro Botticelli. Palazzo Pucci, Firenze.

"LA REINA MAB", Amalia Bautista.

Tú, que no me preguntas dónde vivo,
mereces la respuesta más que nadie:
no hace falta buscarme en lo profundo
del bosque, ni a la orilla de algún lago
donde flotan cadáveres hinchados,
ni en las húmedas grutas, ni en las cumbres
donde hay flores de azúcar o de hielo.
Estaré donde quieras contemplarme
por detrás de tus párpados cerrados.
Allá donde tus ojos me den alas.

Amalia Bautista.

Pintura: "Midsummer eve", ("Víspera del solsticio estival"), Edward Robert Hughes, (1851 - 1914).

Mis poetas favoritos: AMALIA BAUTISTA.

Amalia Bautista, (Madrid, 1962), es una poeta española. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense.

Ha publicado Cárcel de amor (Renacimiento, Sevilla, 1988), La mujer de Lot y otros poemas (Llama de amor viva, Málaga, 1995), Cuéntamelo otra vez (La Veleta, Granada, 1999), La casa de la niebla. Antología (1985-2001) (Universitat de les Illes Balears, 2002), Hilos de seda (Renacimiento, Sevilla, 2003), Estoy ausente (Pre-Textos, Valencia, 2004), Pecados, en colaboración con Alberto Porlan (El Gaviero, Almería, 2005), Tres deseos. Poesía reunida (Renacimiento, Sevilla, 2006), Luz del mediodía. Antología poética (Universidad de las Américas, Puebla, México, 2007) y Roto Madrid, con fotografías de José del Río Mons, (Renacimiento, Sevilla, 2008).

Poemas suyos han aparecido en antologías como: Una generación para Litoral (Litoral, Málaga, 1988), Poesia espanhola de agora (Relógio d’agua, Lisboa, 1997), Ellas tienen la palabra (Hiperión, Madrid, 1997), La poesía y el mar (Visor, Madrid, 1998), Raíz de amor (Alfaguara, Madrid, 1999), La generación del 99 (Nobel, Oviedo, 1999), Un siglo de sonetos en español (Hiperión, Madrid, 2000), Con gioia e con tormento. Poesie autografe (Raffaelli Editore, Rimini, 2006), Cambio de Siglo. Antología de poesía española 1990-2007, (Hiperión, Madrid, 2007) y Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia, (Calambur, Madrid, 2010).

Parte de su obra ha sido traducida al italiano, portugués, ruso y árabe.

"LA VENGANZA", Mayte Dalianegra.

La venganza tiene sabor a cereza
y a madera de roble,
como el vino añejo,
y como él se curte y envejece
en vetustos toneles,
o en su defecto,
en pellejos de carnero
que no son estampas de Amón,
el dios de Egipto,
ni del Pan o del Fauno clásicos,
que son sólo simples odres,
vacíos de todo
menos de aire y de odio.

La venganza,
vacua en su miserable existencia,
es el magno atrio de una domus áurea,
preludiado por la espectacular columnata
de una mezquindad de orden dórico.

La venganza es la puerta misma del odio,
del deseo humano de cobrar el duelo,
del diente por diente,
del ojo por ojo,
quizás la justicia más primordial e ineludible,
mas la que, justamente, debamos ahorrarnos,
para no ser el reo en  lugar del reo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "La muerte de César", (1867), Jean León Gérôme.

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lunes, 2 de enero de 2012

"REGRESO", Mayte Dalianegra

Regreso a casa
acariciando, con yemas dulces,
las espigas 
que la tierra nutre de sol
en la profundidad de su útero.

Regreso a casa:
el gesto cansado,
la piel de una Ariadna dormida
cegando los poros,
y el tiempo 
(ese atleta de infatigables músculos, 
ese rodamiento permanente y elástico)
estrechando el círculo de la memoria
como un grillete de acero,
como una corona de hojalata
—sin gemas ni valor alguno—
ceñida sobre la frente de la náyade Lete.

Tal vez sólo haya transcurrido un segundo,
tal vez, un eón,
mas qué importa,
pues 
hoy regreso a casa,
 al reino celeste de tus ojos.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Ariadna" (1898), John William Waterhouse

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"HAIKU (la nieve)", Mayte Dalianegra

Temprano llega
la nieve del invierno
a cubrir bosques.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "A woodland landscape in winter" (Paisaje boscoso en invierno"), James Thomas Watts (1853 - 1930)
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