jueves, 27 de diciembre de 2012

"SI FUERAS", Mayte Dalianegra

Si fueras mi marido,
si mi marido fueras,
si dentro de mi centro
tu nido construyeras
de gozo tan mullido
que el alado silbido
de un viento que no fuera
corriente lisonjera,
arrancase el sonido
ligero del gemido
nacido del encuentro
de vísceras adentro;
sería tu consorte
de lunas en cohorte,
de estrellas y luceros,
de mapas de aguaceros
caídos en el verde
boscaje de una taiga;
serpiente que nos muerde
el deseo encendido
que nuestro amor nos traiga.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Cupido y Psique” (1798), François Gerard. Museo del Louvre, París.
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"DE NUEVO", Vladimir Mayakovsky

De nuevo
sombrío y melancólico
cogeré mi corazón salpicado de lágrimas
y como un perro lleva
a su garita
su pata atropellada por el tranvía
así lo llevaré.
La sangre de mi corazón marcará el camino,
como flores deshojadas en el polvo.
Mil veces
daré vueltas como el sol a la tierra,
como Salomé la cabeza del Bautista.
Y cuando baile mis años
hasta el final,
con millones de gotas de sangre
se cubrirá el camino
hasta la casa del padre.

 Vladimir Mayakovsky.

Pintura: "Salomé" (1876), Gustave Moreau.


"SE ATREVE", Vladimir Mayakovsky

Yo emborronaré el mapa de lo vulgar
vertiendo la pintura en un vaso.
En un plato de gelatina mostré
los pómulos oblícuos del océano.

En las escamas de un pez de hojalata
leí la llamada de nuevos labios.
Y usted
¿se atreve
a tocar un nocturno
en la flauta de los canalones? 

 Vladimir Mayakovsky.

Pintura: "El tocador de pífano" (1866),  Edouard Manet.



"VERLAINE Y CEZÁNNE", Vladimir Mayakovsky

Yo choco, a cada rato,
con el borde de la mesa o del estante,
midiendo con mis pasos, todos los días,
los cuatro metros de mi cuarto.
Me resulta estrecho todo esto del hotel Istria,
en este rincón, de la calle Campagne-Premiere.
Me oprime, la vida de París.
Eso de echar la angustia, por los bulevares,
no es para nosotros.
A la derecha, tengo el Boulevard Montparnesse,
a la izquierda, el Boulevard Raspall.
Camino y camino sin mezquinar las suelas,
camino de día y de noche,
como un poeta standard,
hasta que ante mis ojos,
se alzan los fantasmas.(...)

Vladimir Mayakovsky.

(Versión de Victoriano Imbert).

Pintura: "Bonjour Paris" ("Buenos días, París"), 1972, Marc Chagall.

"¡A TODOS!", Vladimir Mayakovsky

¡A todos!
No se culpe a nadie de mi muerte y, por favor,
nada de chismes. Lili ámame.
Camarada gobierno, mi familia es: Lili Brik,
mi madre, mis hermanas y Verónica Vitaldovna Polonskaya.
Si se ocupan de asegurarles una existencia decente, gracias.
Por favor den los poemas inconclusos a los Brik,
ellos los entenderán.
Como quien dice
la historia ha terminado.
El barco del amor
se ha estrellado
contra la vida cotidiana
y estamos a mano
tú y yo.
Entonces ¿para qué
reprocharnos mutuamente
por dolores y daños y golpes recibidos?

Vladimir Mayakovsky.

Pintura: "El suicidio" (1877), Edouard Manet.  

Mis poetas favoritos: VLADIMIR MAYAKOVSKY

Vladimir Mayakovsky o Maiakovski (Bagdadi, Georgia, 1893 - Moscú, 1930), fue un poeta y dramaturgo soviético. De origen humilde, su militancia en el Partido Bolchevique le causó numerosos problemas con las autoridades de Moscú, donde su familia se había trasladado. En 1911 se unió a los primeros futuristas y participó en la redacción del primer manifiesto futurista ruso.

Su odio visceral al universo burgués y su combativo espíritu revolucionario se reflejan ya en sus primeras obras: La bofetada a gusto del público y la tragedia Vladimir Maiakovski (1913). En 1915 publicó el libro de poemas La nube con pantalón y un año después, La flauta-columna vertebral. Del mismo año que la Revolución Rusa son las premoniciones de El hombre (1917), en la que colaboró redactando eslóganes revolucionarios.

A partir de 1923 y hasta 1928 trató de congregar en torno a la revista Lef, fundada por él, a toda la vanguardia artística soviética, a pesar de las críticas crecientes de los estamentos del nuevo orden. Exaltación de la figura de Lenin es el poema V. I. Lenin (1923-1924), y los éxitos de la URSS son cantados por el poeta en obras como Octubre (1927) y ¡Bien! (1927).

También criticó el creciente aparato burocrático soviético con comedias como La chinche (1929) y El baño, que estuvieron precedidas en 1922 por Los sedentes. Problemas políticos y personales, agravados por el fracaso de sus obras, podrían ser los motivos que explicarían su suicidio (mediante un disparo en el corazón), pese a que no tardó en ser reconocido por su valor literario como el fundador de la poesía soviética.

jueves, 20 de diciembre de 2012

"OS LO DEBO TODO", Mayte Dalianegra

Os lo debo a todos:
al pez grande,
que desde la sinuosa orilla de sus labios,
rehúsa engullir al pez chico,
al alevín que hace del impulso motriz
de su juventud,
una hélice de centrípeta aceleración,
y al diminuto pez
- al que nunca soles ni lunas permitieron crecer,
apenas perceptible
entre el ir y venir de las mareas,
aquél que se mimetiza entre
los abisales fondos,
el de la agudeza de visión
a través de las aguas revueltas
por suspensión de arenas -,
por su resuelta batalla contra
los ancestrales cíclopes,
contra las fuerzas que inhiben los naturales derechos,
contra todas las injusticias del mundo.

Os lo debo todo,
os lo debo a todos,
compañeros y compañeras
que me habéis precedido
en este vagar de asedios.
Por deber… os debo hasta la vida que aliento.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Timothy Chapman.
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"HOMENAJE A TIZIANO", Antonio Colinas

He visto arder tus oros en los otoños de Murano,
en la cera aromada de los cirios de invierno;
tu verde en madrugadas adriáticas
y en los ciruelos de los jardines de Navagero;
tu azul en ciertas túnicas y vidrios
y en los cielos enamorados
de nuestra adolescencia
que nunca más veremos;
los ocres en los muros cancerosos
mordidos por la sal, en las fachadas
de granjas y herrerías;
tu rojo en cada teja de Venecia, en los clavos
de las Crucifixiones
o en los labios con vino de los músicos;
un poco de violeta
en los ojos maduros de las jóvenes;
tus negros
en las enredaderas funestas
sobrecargadas de Muerte.

Antonio Colinas.

Pintura: "Vista del Gran Canal por el sur, el Palacio Foscari a la derecha y el puente de Rialto al fondo", Giovanni Antonio Canal, (Canaletto).

"ESCALINATA DEL PALACIO", Antonio Colinas

Hace ya mucho tiempo que habito este palacio.
Duermo en la escalinata, al pie de los cipreses.
Dicen que baña el sol de oro las columnas,
las corazas color de tortuga, las flores.
Soy dueño de un violín y de algunos harapos.
Cuento historias de muerte y todos me abandonan.
Iglesias y palacios, los bosques, los poblados,
son míos, los vacía mi música que inflama.
Salí del mar. Un hombre me ahogó cuando era niño.
Mis ojos los comió un bello pez azul
y en mis cuencas vacías habitan escorpiones.
Un día quise ahorcarme de un espeso manzano.
Otro día ma até una víbora al cuello.
Pero siempre termino dormido entre las flores,
beodo entre las flores, ahogado por la música
que desgrana el violín que tengo entre mis brazos.
Soy como un ave extraña que aletea entre rosas.
Mi amigo es el rocío. Me gusta echar al lago
diamantes, topacios, las cosas de los hombres.
A veces, mientras lloro, algún niño se acerca
y me besa en las llagas, me roba el corazón.

Antonio Colinas.

Pintura: "La escalera de oro" (1880), Edward Burne-Jones.

"ENVÍO", Antonio Colinas

¿Recuerdas todavía el débil canto
del ruiseñor perdido en la enramada?
Viste temblar conmigo aquella noche
la copa del ciprés.

Desmadejó
el cielo hilos de luna por tu rostro.
Pero después del pájaro y la luna
se apagaron los astros.

Vi pasar                                           
no sé qué brisa extraña por tu cuerpo.
¿Recuerdas nuestras manos en el agua?
¿Recuerdas el silencio sobre el campo
y, como un dios sangrante, el nuevo día
incendiando las torres, las palomas?

Antonio Colinas.

Pintura: "Ruiseñor", Verónica Perissé.

"EL CAMINO CEGADO POR EL BOSQUE", Antonio Colinas

Créeme, no es piedad lo que siento por ti,
ahora que estoy lejos, sino un recuerdo herido.
Por ti y por el camino cegado por el bosque
que no pude seguir aquella noche joven,
perfumada y abierta como el cuerpo de un pino.
No es piedad, sino una sensación de fracaso,
de suave y entrañable dolor que nunca cesa.
Fuiste buena conmigo en mis días de entonces:
me diste cuanto soy, este veneno dulce
que me impulsa a luchar contra el mar, contra el tiempo
y contra el mismo amor de los que bien me quieren.
No es piedad, aún te busco en la noche perfecta,
deseoso, sediento de tus colores ácidos,
de tus estrellas frías, de tus ramas y ríos
helados tras los cielos del más hermoso invierno.
Te lo digo dolido y con los ojos húmedos,
aunque la mente esté segura, serenada:
no te pude tener más cerca, pues mis labios
llegaron a rozar tus nieves, tu horizonte.
No es piedad, créeme; sólo sé que una tarde
avanzada, profunda, descendí de aquel monte
puro y purificado como un fuego de junio.
Creí volver a ti definitivamente
y me encontré el camino cegado por el bosque.

Antonio Colinas.

Pintura: "Camino Viejo de Antequera", Emilio Ocón, Colección Peñarroya.

Mis poetas favoritos: ANTONIO COLINAS

Antonio Colinas es un poeta, novelista, ensayista, traductor y periodista español que nació en La Bañeza, León, el 30 de enero de 1946. Ha publicado una obra variada que ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura en 1982.

Cursó estudios técnicos y de Historia en la Universidad de Madrid y algunos a quienes el poeta reconoce como sus maestros fueron Vicente Aleixandre y María Zambrano. El primero leía sus poemas y le daba consejos y la segunda le influyó mucho en el terreno del pensamiento. Entre 1970 y 1974 se desempeñó en las universidades de Milán y en la de Bérgamo como lector de español. Posteriormente vivió dos décadas en Ibiza y en 1998 trasladó su residencia a Salamanca.

Sus primeras publicaciones son de 1969 y pertenecen al género lírico: Poemas de la tierra y de la sangre y Preludios a una noche total. En 1989 publicó su primera novela, Un año en el sur (Para una educación estética). Entre sus traducciones del italiano se encuentran la obra de Giacomo Leopardi y la poesía completa de Salvatore Quasimodo, ganador del Premio Nobel de Literatura. En la prensa han publicado sus colaboraciones diarios como El País, ABC y El Mundo y revistas como la Revista de Occidente y Cuadernos Hispanoamericanos.

jueves, 6 de diciembre de 2012

"TRES", Mayte Dalianegra

Tres,
tres astros,
tres fulgores alumbrando
la cósmica noche:
el Sol, semental de piel de oro
derramando la vida
con sus brazos radiales;
la Luna, nevando las tinieblas
de plata pulida y fina;
y Venus, exultante seno
—voluptuoso y lácteo—,
latiendo en prístino magma de rubíes.

Así somos nosotros, amor mío,
tú, de áurea pepita
en lecho de torrentera,
ella, de calma vestida
—blanca y mansa paloma,
hontanar cristalino y puro—;
y yo, de fuego mis pies ceñidos,
de ígneo volcán la boca
que estos versos desgrana.

Tres,
así somos nosotros, amor mío,
tres como tres ángulos
de una misma figura
—dúctil trigonometría—,
que se abren y se cierran,
y se tocan y se abrevan,
y se beben de los labios,
y se amarran las cinturas.

Tres sueños y tres tormentas
en mares que olas destilan,
tres dueños de sus destinos
roturando surcos de saliva y tinta.

Mayte Dalianegra

Pintura de Gigino Falconi

"GESTOS Y COLORES", Boris Vian


A Félix Labisse.

Hay sexos cortos
 y otros cuelgan hasta las rodillas.
Rayados de amarillo y violeta,
como la sombra del sol a través
de la reja.
Y las mujeres, algunas huelen
a caldo de conejo salvaje.
Con tostadas es rico.

Boris Vian.

Pintura: "Pájaro muerto en la nieve de julio", Félix Labisse.

"EL GRAN PASO", Boris Vian

El umbral de la inmortalidad
es bastante alto, de piedra, con plantas.

Uno no se daba cuenta de que lo cruzaba,
pero al otro lado,
montones
de pájaros sin alas y sin agua,
lanzaban gritos desgarradores...

Boris Vian.

Pintura de Indra Grušaite.

"HACE SOL", Boris Vian

Hace sol en la calle.
Me gusta el sol pero no me gusta la calle,
o sea, que me quedo en casa,
esperando que venga el mundo
con sus torres doradas
y sus cascadas blancas,
con sus voces de lágrimas
y las canciones de la gente que está alegre,
o a la que pagan por cantar;
y en la tarde hay un momento
en que la calle se transforma en otra cosa,
y desaparece bajo el plumaje
de la noche llena de ‘puede ser",
y de las canciones de quienes han muerto.
Entonces bajo a la calle,
que se extiende allá hasta el alba.
Una humareda se estira cerca
y yo camino a través del agua seca,
del agua que refresca en la noche fresca.
El sol volverá pronto.

Boris Vian.

Pintura:"Perspectiva de la Gran Vía", Antonio López.

"NO QUERRÍA MORIR", Boris Vian

No querría morir
antes de haber conocido
los perros negros de México
que sueñan sin dormir
y los monos de desnudo trasero
hambrientos en los trópicos
y las arañas de plata
en sus nidos de burbujas
No querría morir
sin saber si la luna
con su falso aire de tuna
tiene un lado picudo
y si el sol es frío
y si las cuatro estaciones
son realmente cuatro
y sin haber probado
a salir con un vestido
a arbolados paseos
y sin haber mirado
por el ojo de una alcantarilla
y sin haberme puesto un vestido
en rinconcetes raros
No querría acabar
sin conocer la lepra
o las siete enfermedades
que se cogen allá abajo
Y lo bueno y lo malo
me darían igual
si si si supiera
que tendría aguinaldo
y también existe
todo lo que conozco
todo lo que aprecio
y que sé que me gusta
el fondo verde del mar
donde bailan los tallos de alga
sobre la arena ondulada
y la hierba tostada de junio
la tierra que se agrieta
el olor de los pinos
y los besos de ella
Que esto que lo otro
qué guapa que allí está
mi querida Úrsula
no querría morir
antes de haber usado
su boca con mi boca
su cuerpo con mis manos
con mis ojos el resto
y ya no digo es preciso
ser muy respetuoso
No querría morir
sin que sean inventadas
las rosas eternas
la jornada de dos horas
el mar en la montaña
la montaña en el mar
el fin del dolor
los diarios en colores
los niños bien contentos
y tantas cosas más
que duermen en los cráneos
de ingenieros geniales
de jardineros joviales
de sesudos socialistas
de urbanos urbanistas
y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
a ver y a entender
tanto tiempo esperar
y en lo oscuro buscar
y yo que veo el fin
que gruñe y que se acerca
con su gesto torcido
y que me abre sus brazos
de rana patituerta
No querría morir
no señor no señora
antes de haber tocado
el gusto que me atormenta
el gusto que es el más fuerte
antes de haber gustado
de la muerte el sabor...

Boris Vian.

Pintura: "Autorretrato con monos", Frida Kahlo.

Mis poetas favoritos: BORIS VIAN

Boris Vian (Ville-d'Avray, 1920 - París, 1959). Escritor francés. Ingeniero, periodista, poeta, dramaturgo, novelista, actor, músico de jazz y autor de canciones, ha dejado una obra que fue considerada, a título póstumo, como el manifiesto de la juventud existencialista. Boris Vian fue, en efecto, uno de los protagonistas de la bohemia intelectual, nutrida del existencialismo de Sartre, del barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés en los años cincuenta. Causó escándalo la publicación, con el seudónimo de Vernon Sullivan, de su primera novela, "Escupiré sobre vuestras tumbas" (1946), que contiene, bajo la forma de una novela negra, una rabiosa denuncia del racismo. Es autor asimismo de las novelas "La espuma de los días" (1947) y "El otoño en Pekín" (1947) -que revela el influjo de Raymond Queneau y de Eugène Ionesco-, y de poemarios como "No quisiera morir" (1962). Compuso incluso dos óperas: "El caballero de nieve" (1957), con música de G. Delerue, y "Fiesta" (1959), con música de D. Milhaud.

sábado, 1 de diciembre de 2012

"CUANDO ME HAGAS EL AMOR", Mayte Dalianegra

Cuando me hagas el amor,
vengarás todas mis derrotas,
todas las traiciones
y todas las mentiras
que otros cargaron
sobre mi lomo de yegua
fatigada por el peso de los días.

Cincelarás tu nombre
con el buril de la esperanza,
y borrarás otros nombres
con la salobre marejada de tus besos.

Cuando me hagas el amor,
cabalgarás sobre dócil montura,
sedoso el tacto será para tu mano experta,
húmeda la oquedad donde abismarás
el eco de tu arrullo.

Arderás en una pira
de yesca agostada por un sofocante céfiro,
y batallarás contra la tormenta
tropical de mi saliva
esculpiendo el acantilado de tu sexo.

Cuando me hagas el amor,
seré una exótica orquídea,
una delicada amapola de satinados pétalos,
una vigorosa dalia roja,
o quizás una rosa de aroma tan punzante
como las cúspides de mis pechos.

Cuando me hagas el amor,
y con ese cascabel de plateado acero
que es tu voz,
me digas un “te quiero”,
ya no habrá distancia en este mundo
que medie entre los dos.

Cuando me hagas el amor,
vida mía,
cuando me hagas el amor…

Mayte Dalianegra

Pintura: “Paolo y Francesca de Rimini”, Dante Gabriel Rossetti
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"AUTOEXPLORACIÓN", Javier Almuzara

Me pregunto quién soy ante el espejo
tan familiar y extraño de mi nombre.
Recuerdo al niño y adivino al viejo
que un tiempo fue y será este mismo hombre.

¿De dónde vengo? ¿En qué remoto ser
inaugural estaba mi futuro?
El ingente pasado hace creer
que el raro azar es ese padre oscuro.

¿Adónde voy desde el vedado inicio?
No sabré la respuesta mientras viva.
Este vértigo intuye un precipicio:

la muerte, soledad definitiva,
una caída libre hasta el abismo
que hay al fondo del pozo de mí mismo.

Javier Almuzara.

Pintura: "Autorretrato en espejo convexo", Girolamo Francesco Maria Mazzola, llamado Parmigianino (1503 - 1540). Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria.

"SEÑAS DE IDENTIDAD", Javier Almuzara


Prefiero la alusión al testimonio,
el íntimo dolor al escenario.
Y, aunque mi estilo finja lo contrario,
gustándome Manuel yo soy de Antonio.

Admiro el verso exacto que perdura
porque está bien pensado. Queda claro
que no aspiro al misterio sino al raro
dominio de la luz y de la hondura.

Quisiera dejar fiel memoria mía
diciendo altas verdades que no sé
si en voz baja desmiente la ironía.

Así queda grabado en cuanto escribo
lo que fui, lo que soy, lo que seré.
Por no morir del todo me desvivo.

Javier Almuzara.

Pintura de Enrique Campuzano.

" LA CÁRCEL DE PAPEL", Javier Almuzara

Las mejores historias que has vivido
te las contaron.
Dorados, minuciosos, lentos párrafos
que explicaban el mundo,
te negaron el mundo.

Y muy pronto añadiste
tu esfuerzo al de los que antes
alzaron aquel muro
de libros frente a ti;
también tú diste vida
a fantasmas de tinta y de papel:
tu propia vida.

Has pasado los años,
los días y las páginas,
creyendo vanamente que si ahora
no estás tan vivo como los demás,
cuando te mueras no estarás tan muerto.

Javier Almuzara.

Pintura: "Moza con libro", José Ferraz de Almeida Júnior (1850 - 1899).

"VIVO RETRATO", Javier Almuzara

He visto un ser humano
donde las aves no
ven más que un árbol raro,
y en un soplo de vida
al norte levantado
el saludo nervioso
de ese imposible hermano
que alguien plantó en la tierra,
como a mí, burdo espanto
de sí mismo, hombre hueco,
jirón deshabitado,
con la cabeza sola-
mente llena de pájaros.
 
Javier Almuzara.

Pintura: "El camino rocoso en el Morvan", Henri-Joseph Harpignies (1819–1916).

Mis poetas favoritos: JAVIER ALMUZARA

Javier Almuzara (Oviedo, 1969) es un poeta y escritor asturiano. El estilo de Javier Almuzara se caracteriza por la brevedad, la adjetivación insólita y precisa, los finales contundentes y el uso de la paradoja.Se encuadra dentro de los poetas españoles contemporáneos, en la corriente de la nueva poesía asturiana,con afinidades con Hermes G. Donis, José Luis García Martín y Rubén Rodríguez.

Sus poemarios son: "El sueño de una sombra", Gijón, Llibros del Pexe, 1990. Es una breve colección de tankas que aúnan la estrofa japonesa tradicional con el epigrama clásico grecolatino, género que Almuzara cultiva con deleite."Por la secreta escala", Sevilla, Renacimiento, 1994, en la que afirma el magisterio de una línea poética guiada por Horacio, Li Po, Fray Luis de León, Antonio Machado y Jorge Luis Borges."Constantes vitales", Madrid, Visor, 2004, con el que resultó merecedor del II Premio Emilio Alarcos de Poesía (2003). El jurado estuvo compuesto por Ángel González, Jon Juaristi, Luis García Montero, María Victoria Atencia, José Luis García Martín y Josefina Martínez Álvarez, viuda de Emilio Alarcos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

"TODO", Mayte Dalianegra

Todo lo que me ha desviado
del camino recto,
todos mis errores y desaciertos,
me han conducido
—paso tras paso—,
a tu encuentro.

Todos los sueños irrealizables,
todas las tormentas vespertinas
de lacrimosa zozobra,
me han hecho naufragar
—tras tus huellas—,
en tu orilla.

Todas las noches negras,
todos los tristes quebrantos,
los crespones umbríos
del desengaño,
me han traído a tu vera
y a tu ventana,
donde las flores perfuman
la alborada.

Mayte Dalianegra

Pintura de Heide Presse


"A CÁNDIDA", José María Gabriel y Galán

I

¿Quieres, Cándida saber
cuál es la niña mejor?
Pues medita con amor
lo que ahora vas a leer.

La que es dócil y obediente,
la que reza con fe ciega,
con abandono inocente.
la que canta, la que juega.

La que de necias se aparta,
la que aprende con anhelo
cómo se borda un pañuelo,
cómo se escribe una carta.

"EL AMA", José María Gabriel y Galán

 I

Yo aprendí en el hogar en qué se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía
quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.
Y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
otra mujer como la santa aquella!

Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con la heredada hacienda.
¡Qué buena era la esposa
y qué feraz la tierra!

¡Qué alegre era mi casa
y qué sana mi hacienda,
y con qué solidez estaba unida
la tradición de la honradez a ellas!

"LA FUENTEVAQUERA" (BALADA), José María Gabriel y Galán,

Lejos, bastante lejos,
del pueblo mío,
encerrado en un monte
triste y sombrío,
hay un valle tan lindo
que no hay quien halle
un valle tan ameno
como aquel valle.

Entre sus arboledas,
por la espesura
solitaria y tranquila,
corre y murmura
una fuente tranquilina
y bullanguera,
a que dieron por nombre
Fuente Vaquera.

Está tan escondida
bajo el follaje,
guarda tanto sus aguas
entre el ramaje,
que cuando por el valle
va murmurando
toda clase de hierbas
va salpicando.

"LAS SUBLIMES", José María Gabriel y Galán

¿La conoces, musa mía?
Es modelo soberano
bosquejado por la mano
de la gran sabiduría.

Es el más dulce buen ver
de tus visiones risueñas;
es la mujer que tú sueñas
cuando sueñas la mujer.

La discreta, la prudente,
la letrada, la piadosa,
la noble, la generosa,
la sencilla, la indulgente,

la süave, la severa,
la fuerte, la bienhechora,
la sabia, la previsora,
la grande, la justiciera...

la que crea y fortalece,
la que ordena y pacifica,
la que ablanda y dulcifica...,
¡la que todo lo engrandece!

La que es esclava y señora,
la que gobierna y vigila,
la que labra y la que hila,
la que vela y la que ora...

¡Hela, hela, musa ruda!
¿No lo cantas?
—No la canto.
—¿Por qué, si la admiras tanto?
—Porque si admiro soy muda.

—¿Y cuál es la maravilla
que así admiras muda y queda?
¡O es Teresa de Cepeda
o es Isabel de Castilla! 

José María Gabriel y Galán.

: Pintura: "Isabel la Católica" (1485) Juan de Flandes



Mis poetas favoritos: JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

José María Gabriel y Galán (Frades de la Sierra, 1870 - Guijo de Granadilla, 1905) Poeta español. Hijo de labradores, fue a su vez labrador tras de haber ejercido la profesión de maestro, que abandonó al contraer matrimonio. Su consagración como poeta arranca de 1901, cuando en los Juegos Florales celebrados en Salamanca fue galardonado con la flor natural por su composición El ama.

Grandes escritores de aquel tiempo, como Emilia Pardo Bazán, Pereda, Unamuno y Maragall, en pleno auge del costumbrismo literario regionalista, contribuyeron a su rápido encumbramiento. Posteriormente, la crítica le ha regateado méritos, aunque sigue siendo uno de los poetas españoles más leídos. Cantó las tierras y las gentes de Salamanca y Extremadura, en una poesía realista, a veces monótona, pero que dio clara y musical expresión a sentimientos muy arraigados en la conciencia colectiva de su país. En ello reside uno de sus principales méritos, pues, como dice Gerald Brenan, es "uno de los pocos escritores de esta nación de campesinos que siente verdaderamente la vida del campo".

martes, 20 de noviembre de 2012

"LES GUSTA CUANDO CALLO", Mayte Dalianegra

Les gusta cuando callo,
cuando estoy como ausente,
cuando mi voz no vierte
el tintineo breve
del vocablo afiliado
a la verdad celeste.

Les gusta cuando niego
la saliva a mi boca,
cuando frágil y oronda,
la opalescente concha,
suena a un mar que no veo,
y su rugido ronca.

Les gusta cuando callo,
cuando las caracolas
van delineando ondas
de muda y negra sombra,
y mis labios ya no abro.
Les gusta cuando callo.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Caracolas marinas”, Andrian Bekiarov
Safe Creative #1202281214599

"POEMA XV", Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda.

Pintura de C. Dawn Davis.

"APURO SEDIENTO TU TIERNO GEMIDO", Alexander Pushkin

Apuro sediento tu tierno gemido,
tu intimidad que me embriaga
y ardiente, la lengua del dulce deseo,
pasión cuyo vino no sacia.
Pero corta con ese relato,
oculta, calla tu sueño:
su llama que quema yo temo,
tengo miedo de saber tu secreto.

Alexander Pushkin.

(Versión de Rubén Flórez Arcila).

Pintura de Debra Goertz.

"BAJO EL CIELO AZUL DE SU TIERRA NATIVA", Alexander Pushkin


  A Arnalia Riznich.

Bajo el cielo azul de su tierra nativa
languidecía ella, se agostaba...
Al fin se marchitó, y ya de seguro
su joven sombra sobre mí volaba;
Nos separa una línea infranqueable.
En vano el sentimiento desperté.
Su muerte oí de un labio indiferente
y con indiferencia la escuché.
¡Y mi alma la amó con tanto fuego,
con una turbación tan dolorosa,
con tanto sufrimiento y extravío,
con tortura tan tierna y angustiosa!
¿Qué se hicieron la pena y el cariño?
Ni reproches me quedan ya ni llanto
para rememorar su sombra crédula
ni la dulce memoria de los días pasados.

Alexander Pushkin.

(Versión de Eduardo Alonso Duengo).

Pintura: "Retrato femenino", Alexander Savinov (1881 - 1942).

"DEL CÉFIRO NOCTURNO...", Alexander Pushkin

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

Salió la luna dorada,
¡silen...! ¡chis!...  guitarra al son.
La española enamorada
se ha asomado a su balcón.

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

¡Quítate, ángel, la mantilla!
¡Cual claro día muéstrate!
¡Por la férrea barandilla
enseña el divino pie!

Del céfiro nocturno
éter fluye.
Bulle,
huye
el Guadalquivir.

Alexander Pushkin.

(Versión de Eduardo Alonso Duengo).

Pintura: "Clavelina", George Apperley (1884 –  1960).

"¡ADIÓS MUJER ORIENTAL AMADA!", Alexander Pushkin

¡Adiós mujer oriental amada!
Poco faltó y contra mi extravagancia,
el hábito que me dicta todo o nada
casi me arrastra a las estepas, a la errancia
detrás de las huellas de tu carreta.
Tienes rasgados los ojos,
la naricita rara, la frente amplia,
no balbuceas en francés tus antojos,
los pies no aprietas con seda,
y junto al samovar, a la inglesa,
no sirves el té, ni las galletas,
no suspiras por poetas de moda,
Shakespeare no te inquieta,
no te abrumas de melancolía
cuando la cabeza se queda vacía,
no tarareas ma dov' é,
el baile último no conoces...
Algo ocurrió conmigo, apenas media hora,
mientras alistaban los caballos,
la mente y el corazón los llenaba
tu belleza agreste, tus ojos.
¿No es igual amigo mío:
extraviar al alma, ociosa
entre espejos brillantes, en un teatro,
que huir por la estepa, nómada?
                                                                     
Alexander Pushkin.

(Versión de Rubén Flórez Arcila).

Pintura de Wang Long Sheng.

Mis poetas favoritos: ALEXANDER PUSHKIN

Alexander Pushkin fue un poeta y autor teatral ruso, iniciador de la literatura rusa a través de sus poemas líricos y épicos, obras de teatro, novelas y relatos breves. Nació el 6 de junio de 1799, en Moscú, en el seno de una familia noble. Siempre se mostró especialmente orgulloso de su bisabuelo, un general que sirvió a Pedro el Grande. Estudió en el liceo Tsarkoye Selo y demostró estar dotado de un talento poético precoz. En 1817 tuvo un cargo meramente nominal en el ministerio de Asuntos Exteriores ruso en San Petersburgo, lo que le permitió alternar con la mejor sociedad y a la vez formar parte de un grupo revolucionario ilegal. En 1820 su 'Oda a la libertad' atrajo la atención de las autoridades y el joven poeta fue deportado al Cáucaso, aunque se le permitió mantener sus cargos oficiales. Ese mismo año publicó su Ruslan y Lyudmila, un extenso poema romántico basado en el folclore de su tierra, que le situó como uno de los poetas más prometedores de Rusia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

"EL EMPERADOR QIN SHI HUANG", Mayte Dalianegra

Oh, figura, sedente
sobre broncíneas ruedas
surcas la medianoche de las eras.

Oh, Señor, que creaste un imperio del caos
y al caos del barro regresaste,
un ejército de inertes soldados te guarda,
ellos batallan porque el mundo te recuerde
aun cuando sus manos permanezcan inermes,
custodiando la oquedad de sus pertrechos.

Oh, Señor que fuiste
de entre los tuyos el primero,
magnánimo e impío,
espléndido y despótico,
tus otrora inexpugnables murallas
no han resistido el asedio de tu gloria,
ya el gusano ha roto el capullo
y con irisadas alas vuela,
inútiles yacen sus sedosos despojos,
ahora encandila al mundo
con la cautivadora mirada de sus ocelos.

Mayte Dalianegra

Fotografía: estatua de ballestero, Museo de los guerreros de terracota del emperador Qin Shi Huang, Xi’an, China
Safe Creative #1208152123816

viernes, 9 de noviembre de 2012

"LA BELLA LUCERITO", Ramón Pérez de Ayala

(Esbozo de sentimientos que provoca la danza)

¡Bien, chavita, Lolita,
Argentinita, Malaguita, todas
las que habéis celebrado vuestras bodas
con el monstruo voraz que goza y grita
y os desea, y al cabo os marchita!

Vuestra flor al esposo vigor da;
por su amor teje danzas vuestro pie;
vuestros ojos se encienden ¡anda ya!;
el rojo labio es para el beso ¡olé!

¡Con qué dúctil dulzura
y sumisión, aurora de un futuro
próximo, doblegáis vuestra cintura,
hecha para el supremo abrazo impuro!

¡Con cuánta gentileza
enderezáis al aire los amenos
senos: una realeza
marmórea, y por la vida hechidos, llenos!

¡Cuan sutiles y apenas
grávidas! El cabello, endrina o miel.
A la boca febril brindan las venas
un arroyuelo azul sobre la piel.

¡Y vosotras, adolescentes
de muslo fino y acerado,
que por ser sonrientes e inconscientes
placéis al amor hastiado!

Son vuestros brazos infantiles
como un árbol mozo y en flor
que moviera brisas gentiles
de juventud y un gran frescor.

Y vosotras, tan placenteras
y raudas, como Salomé,
o tristes, como bayaderas,
o vertiginosas ¡olé!

A todas os admiro, ingenuas criaturas,
ya que en la vida todo baila sin ton ni son,
y sólo hacéis vosotras ritmos y galanuras
con pie tan breve como es vuestro corazón.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "At the edge of the sea" ("En la orilla del mar"), 1892, Raphael Collins.


"LA DIOSA LOCURA (estudio al pastel)", Ramón Pérez de Ayala


Al Marqués de Valero de Urría.

La diosa locura de risas perladas
-risas en que perlas desgrana riente -
encendiendo bocas con las llamaradas
de goces futuros, flota en el ambiente.
Penden en los muros tapices rojizos,
cubre el pavimento alfombra escarlata,
y en los artesones lucen sus hechizos
helénicos rostros de efebos de plata.
Los rígidos pliegues de las colgaduras
simulan solemnes, litúrgicos mantos;
doquiera, soportan níveas esculturas
ménsulas corintias de áureos acantos.
Esbeltas arañas de oro cincelado
engarzan diamantes de luz refulgentes,
y en un fino auténtico Palyssi esmaltado
las rosas de sangre yacen indolentes.
Dulces violoncelos y tristes violas
sollozan cadencias de un vals delirante,
y con blando impulso se mueven las olas
etéreas, polícromas del mundo elegante.
Aquí, una Ateniense de húmedas miradas
ostenta sus hombros para muchos caros
-se ven en sus formas tibias y rosadas
los tintes de nácar de mármol de Parosy -
entre los sollozos de los violines
escucha imposible, bella, escultural,
los dulces requiebros de los paladines,
uno florentino y otro provenzal.
Allá, una Teodora beldad bizantina
que lleva en sus ojos el Bósforo azul
con suave y lasciva molicie se inclina
ciñendo su clámide de raso de tul:
su risa engañosa de mágicos giros
seduce a un esbelto, gentil chambelán,
cuya ardiente súplica y tiernos suspiros
envueltos en notas de la orquesta van.
Pasea una Médicis maligna, enigmática,
que enlaza su brazo a un Conde español,
una hija del Nilo de expresión hierática
contempla a sus plantas rendido al rey sol.
De un lado una dama de ojos esmeralda
su busto recuesta en muelle cojín,
mientras, misterioso murmura a su espalda
sentidas endechas un rubio Delfín;
de otro, un atrevido paje veneciano
con un cisne blanco en campo de azur
sus cálidos besos estampa en la mano
menuda y sedosa de una Pompadour.
El vals dice lento frases voluptuosas,
y vense en el fondo entre medias tintas
gentiles galanes, mujeres hermosas,
y joyas, y sedas, y tules y cintas.
La Diosa Locura de risas perladas
- risas en que perlas desgrana riente -
encendiendo bocas con las llamaradas
de goces futuros reina en el ambiente.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Venetian ladies listening to a serenade" ("Damas venecianas escuchando una serenata"), Frank Cadogan Cowper.

"LA MANDOLINATA", Ramón Pérez de Ayala.

Sobre las ebúrneas gradas bizantinas,
entre rasos ricos y piedras preciosas,
van las seis princesas, en sus mandolinas
modulando gráciles frases amorosas.

Son las seis princesas de un país distante
de que hablan las áureas crónicas francesas;
de un país en donde la brisa galante
suspiros murmura, son las seis princesas.

Amalia: corona la regia figura
las líneas correctas de su rostro fino,
de Bizancio finge débil escultura
o frágil madona del buen Perusino.

Paz: lo austero tiene de una diosa ática
que esculpiera Fidias en mármol pentélico,
y surge en sus ojos atracción simpática
que esfuma en el ánimo propósito bélico.

Victoria es capullo de tibia fragancia
que a un beso temprano de amor se entreabrió;
luce de las reinas la misma elegancia
que, a un tiempo, en Versalles, pintaba Watteau.

Es suave y de brisa la risa de Luisa,
aroma y conjura los besos soñados
cuando la princesa deslíe su risa
que finge por entre los dientes nevados,

María: sus ojos son de terciopelo,
ojos que destellan en tenues cambiantes.
Luce rosas ígneas sobre el negro pelo;
tal en sus gitanas Miguel de Cervantes.

Y Ana, en cuyo rostro no es blanca la nieve,
un ángel ha hilado su cabello en oro;
de su cuerpo lindo la escultura es leve
y en sus labios arde de amor un tesoro.

Sonríen las rosas pomposas y hermosas
-las mejillas rosas son en las princesas y
las mandolinas dicen quejumbrosas
secretos que ocultan las bocas traviesas.

El crin crin armónico tiene indiscreciones
y al azul lanzando sus notas perladas
el ritmo modula de los corazones
y rima destellos de amantes miradas.

 De los recios trajes entre brocateles
cual pálido lirio florece la mano;
tal trazó sus vírgenes con suaves pinceles
en sus cuadros místicos el viejo Tiziano.

El plectro de Concha destaca en la cuerda,
la mano de nieve nostalgias evoca
y la vacilante música se acuerda
al leve y discreto temblor de una boca.

Hablan indiscretas las seis mandolinas
de las seis princesas de los labios rojos;
hablan los secretos de las bocas finas,
de los pechos frágiles, de los negros ojos.

Y entre el torbellino de las notas locas
que brillan con giros mágicos de plata,
tienen languideces de dolor las notas
que va sollozando la mandolinata.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Girl playing music" ("Chica tocando música"),  Marie Spartali Stillman.

"LA PAZ DEL SENDERO", Ramón Pérez de Ayala

Con sayal de amarguras, de la vida romero,
topé, tras luenga andanza, con la paz de un sendero.
Fenecía del día el resplandor postrero.
En la cima de un álamo sollozaba un jilguero.

No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba.
Parecía que Dios en el campo moraba,
y los sones del pájaro que en lo verde cantaba
morían con la esquila que a lo lejos temblaba.

La flor de madreselva, nacida entre bardales,
vertía en el crepúsculo olores celestiales;
víanse blancos brotes de silvestres rosales
y en el cielo las copas de los álamos reales.

Y como de la esquila se iba mezclando el son
al canto del jilguero, mi pobre corazón
sintió como una lluvia buena, de la emoción.
Entonces, a mi vera, vi un hermoso garzón.

Este garzón venía conduciendo el ganado,
y este ganado era por seis vacas formado,
lucidas todas ellas, de pelo colorado,
y la repleta ubre de pezón sonrosado.

Dijo el garzón: —¡Dios guarde al señor forastero!
—Yo nací en esta tierra, morir en ella quiero,
rapaz. —Que Dios le guarde. —Perdiose en el sendero...
En la cima del álamo sollozaba el jilguero.

Sentí en la misma entraña algo que fenecía,
y queda y dulcemente otro algo que nacia.
En la paz del sendero se anegó el alma mía,
y de emoción no osó llorar. Atardecía.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura de Javier Clavo.

"HOMO HISPANICUS", Ramón Pérez de Ayala

Da vuelta en su conciencia,
como caballo en la pista,
la milenaria ascendencia
de atavismo senequiata,
gongorino y narcisista.
Posee infusa toda ciencia.
Cree que se pierde de vista.
Su ambición es la indolencia,
se afirma individualista,
y es de algo o de alguien un “ista”.
O con heroica demencia
mundos vírgenes conquista
y retorna a la querencia
de un vivir ilusionista
en su pista de indolencia.

Ramón Pérez de Ayala.

Pintura: "Retrato de caballero joven",  El Greco (1600-1605), Museo del Prado, Madrid.
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