lunes, 31 de octubre de 2011

"OCTUBRE SE EXTINGUE", Mayte Dalianegra.

Octubre se extingue
en el oro de una tarde
soleada de lunes,
entre la añoranza
de los años que se han vivido
y la incertidumbre
de los que restan por vivir.

Octubre es mes de cumpleaños,
¿cuántos quedarán aún,
cuántos no se cumplirán nunca?

El tiempo otoñal retoña
en otras ramas ahora desnudas de hojas,
desprovistas de todo lo que no sea recuerdo,
bañadas en el ambarino almíbar
de unas fotos viradas al sepia.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "A woodland pool", ("Una charca en el monte"), 1915, Benjamin Williams Leader.

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"LA SACIEDAD, (tres sonetos sobre el mismo tema)", Amílcar Blanco.

LA SACIEDAD.

Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.


LOS HOMICIDAS.


El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo.

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.


HARTARSE.


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito.
Sentirse ronco de gritar un grito.
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado.

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito,
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "El descendimiento de la Cruz", (1600 - 1604), Michelangelo Merisi, "Caravaggio".

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sábado, 29 de octubre de 2011

"EL ZUMO DE LA VIDA", Mayte Dalianegra.

De liviano azafrán mi cuerpo atavío,
ondulada flor de melocotón,
vaporoso cendal flameando
bajo los cálidos rayos del sol de junio,
mientras el sueño embarga mi consciencia…

Ligera de equipaje viajo,
sin más maletas que el deseo
que renace en el mundo lúbrico
y onírico de los sueños paridos
en hamacas de siestas caniculares,
sin más expectativas que la vida
servida en la argéntea bandeja
del propio existir, del vivir por no morir,
del perseguir, segundo a segundo,
la propia existencia,
hasta ese entronizado,
(hasta la saciedad),
 -segundo homicida-
del rastrear el dulce jugo,
ese sabroso, suculento, sazonado
y especiado…
¡zumo de la vida!

Mayte Dalianegra.

Pintura:"Flaming june", ("Sol ardiente de junio"), 1895, Frederic Leighton.

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"EL SUEÑO", Amílcar Blanco.

Duermes, tu rededor todo se aquieta.
Envuelta en tu vestido acampanado;
un pétalo durazno y ondulado
que el sol nimba en su cálida paleta.

En tu ceño el alivio se concreta.
Las dunas de tu cuerpo, de tu hado,
descansan su tensión con desenfado.
Vuelan tus sueños, brisas de veleta.

Tus párpados al día se han cerrado.
Pero el deseo, su ancestral saeta,
abrió su espectro onírico y poblado

y aventuras sin fin son ya tu meta
y te desplazan por lo imaginado,
desinhibida, libre, sin maleta.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura de Patricia Watwood.

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viernes, 28 de octubre de 2011

"GRAN CASCADA", Mayte Dalianegra.

No me dejes caer
en los arroyos de tus ojos,
rumorosos de otoños encendidos,
o en la feroz cascada de tu risa,
que soy rebeca tierna
y el fragor de tus embravecidas aguas,
arredra mis instintos
y me extravía el alma.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Gran cascada”, (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda, en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

"LA BRISA", Arthur Rimbaud.

En su retiro de algodón,
con suave aliento, duerme el aura:
en su nido de seda y lana,
el aura de alegre mentón.

Cuando el aura levanta su ala,
en su retiro de algodón
y corriendo la flor la llama,
su aliento es un fruto en sazón.

¡Oh, el aura quintaesenciada!
¡Oh, quinta esencia del amor!
¡Por el rocío enjugada,
qué bien me huele en el albor!

Jesús, José, Jesús, María.
Es como el ala de un halcón
que invade, duerme y apacigua
al que se duerme en oración.

Arthur Rimbaud.

Versión de Andrés Holguín.

Pintura: "Will Cotton" de Candyclouds.

"MUJER ABSORTA", Amílcar Blanco.

Mujer absorta, de tus manos rosas,
tintas como las sangres o los vinos,
escapan intenciones dolorosas
como si sostuvieras pergaminos.
Ataviada de seda y azucenas
la mirada abstraida en altas lejanías,
y los olvidos apagando penas,
viajando por ignotas fantasías,
te has ganado mi cielo mas profundo,
azul y luminoso, de cobalto y tilcara,
de aguamarina pura, mar, y rara
combinación de oxígeno errabundo
Con trémulos metales y agua ignara
hoy lavaré tus senos de este mundo.
Resbalaré al ebúrneo y al rotundo
espacio de tu cuello y de tu cara.
Hasta mis manos llegará la clara
ilusión de tu piel en la que fundo
el fulgor de tu cuerpo cuando ampara
este desearte ansioso en que me inundo,
hecho brasa en ciclón que se dispara
a infinitas distancias por segundo.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura de Daniel F. Gerhartz.

Más poemas de Amílcar Blanco, en el: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO

"AMO TU DESEO", Amílcar Blanco.

De tus virtudes amo tu deseo.
De tus bellezas amo tu deseo.

Esa luz que se vierte de tus ojos
y te lustra la piel en la garganta,
los hombros y los senos.

Sé que esa luz desciende de tu frente,
porque nimba tu imagen y parece
recibida de un cielo que se irradia.

El fulgor de lo vivo te distingue,
tu corazón destella en tu semblante,
mi deseo mayor es tu deseo,
y la mayor virtud de mi belleza.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura de Steve Hanks.

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"A LA MÚSICA", Arthur Rimbaud.

Plaza de la Estación, en Charleville.

A la plaza que un césped dibuja, ralo y pobre,
y donde todo está correcto, flores, árboles,
los burgueses jadeantes, que ahogan los calores,
traen todos los jueves, de noche, su estulticia.

-La banda militar, en medio del jardín,
con el vals de los pífanos el chacó balancea:
-Se exhibe el lechuguino en las primeras filas
y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan.

Rentistas con monóculo subrayan los errores:
burócratas henchidos arrastran a sus damas
a cuyo lado corren, fieles como cornacas,
-mujeres con volantes que parecen anuncios.

Sentados en los bancos, tenderos retirados,
a la par que la arena con su bastón atizan,
con mucha dignidad discuten los tratados ,
aspiran rapé en plata , y siguen: «¡Pues, decíamos!...»

Aplastando en su banco un lomo orondo y fofo,
un burgués con botones de plata y panza nórdica
saborea su pipa, de la que cae una hebra
de tabaco; -Ya saben, lo compro de estraperlo.

Y por el césped verde se ríen los golfantes,
mientras, enamorados por el son del trombón,
ingenuos, los turutas, husmeando una rosa
acarician al niño pensando en la niñera...

Yo sigo, hecho un desastre, igual que un estudiante,
bajo el castaño de indias, a las alegres chicas:
lo saben y se vuelven, riéndose, hacia mí,
con los ojos cuajados de ideas indiscretas.

Yo no digo ni mú, pero miro la carne
de sus cuellos bordados, blancos, por bucles locos:
y persigo la curva, bajo el justillo leve,
de una espalda de diosa, tras el arco del hombro.

Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias...
-Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas.
Ellas me encuentran raro y van cuchicheando...
-Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...

Arthur Rimbaud.

Pintura: "Ba du Moulin de la Galette", ("El baile en el Moulin de la Galette"), 1876, Pierre Auguste Renoir.

jueves, 27 de octubre de 2011

"THE SACRAMENT", Him.

 "The sacrament", ("El sacramento"), es el tercer single y sexto corte del álbum "Love metal", que la banda finesa de rock gótico "Him"  grabara, allá por el año 2003. El álbum al que pertenece, lanzó a la fama internacional a esta formación liderada por el carismático vocalista Ville Valo.


martes, 25 de octubre de 2011

"AZUL Y TRISTE", Mayte Dalianegra.

Era dueña de todas las risas del universo,
de la alegría de todas las rosas
rojas, rosáceas, amarillas…
de pétalos como espejos de sol.

Ahora soy azul, azul intenso y oscuro,
uniformado color de uniforme
 de marino sin barco,
sin brújula ni sextante,
ni esfera armilar de ignota geografía;
o de soldado prusiano
de otro siglo, de otras auroras
tenebrosas, maculadas,
dulcemente pérfidas.

Soy azul submarino,
fecundado en batiscafos
enamorados de eruditos pulpos
y de letíferas anémonas,
cebada de tinieblas y de alcohol.

Azul, azul y triste,
ungida en la fría noche lunar
de blanco nardo fragante,
de blanca espuma de azucena,
de semen espumoso de dragón,
de ése que me mira con ojos gélidos y golosos,
de ése que por corazón porta,
la cúspide de un ciclópeo iceberg.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Retrato de la señorita Laura Leroux”, Jean-Jacques Henner.
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"EL FUNERAL DE SIGFRIDO", Richard Wagner.

 La marcha denominada "El funeral de Sigfrido", forma parte de "El ocaso de los dioses" (Götterdämmerung), la cuarta parte de la  extensa tetralogía operística “El anillo del nibelungo”,  cuya música y libretto fueron obra del compositor alemán Richard Wagner, para cuya composición empleó un cuarto de siglo, de 1848 a 1874.

Esta ópera final, "El ocaso de los dioses", se basa en el poema germano del siglo XII, "El cantar de los nibelungos", (Nibelungenlied), que supone haber sido la inspiración original para "El Anillo del nibelungo", y la razón del nombre de esta saga, aun cuando Wagner creó la historia  fusionando elementos de diversos mitos y cuentos folclóricos germanos y escandinavos.

sábado, 22 de octubre de 2011

"GRAZNA EL CUERVO", Mayte Dalianegra.

Grazna el cuervo sobre la fría nieve del invierno
aquilatada en mis ojos de miel umbría,
grazna sobre ramas de abedules
de hojas extraviadas en un otoño pretérito,
perdidas, como mi dignidad,
en el acto transitorio de amar,
de anudar sueños,
de desnudar la palabra deseo
y extraerle el corazón bullente
con garfios encendidos en delirios,
y llenar las bocas de los vivos de aleluyas,
de gritos de júbilo,
de estandartes estampados con la convulsión
visceral de un clímax exaltado de lujurias.

Grazna el cuervo escarbando con su pico
los recuerdos de lo que pudo ser y no fue,
de lo bello tornado en yermo y triste,
y acierta a devorar las tripas
del cadáver escarchado de hielos
de lo que nunca será.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Tower”, (“Torre”), 2010, David Caesar.

"OFELIA", Arthur Rimbaud.

I
En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos...
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.

Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.

El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.

Los rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientras ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor...
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.

II
¡Oh tristísima  Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega
te habían susurrado la adusta libertad.

Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la Naturaleza –son de árboles y noches.

Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco miserioso, a tus pies se sentó.

Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.

III
Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste ,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.

Arthur Rimbaud.

Pintura: "Ophelia", ("Ofelia"), 1894, John William Waterhouse.

Mis poetas favoritos: ARTHUR RIMBAUD

Arthur Rimbaud, (Charleville, Francia, 1854-Marsella, id., 1891).  Poeta francés. Sus padres se separaron en 1860, y fue educado por su madre, una mujer autoritaria. Destacó pronto en el colegio de Charleville por su precocidad. En septiembre de 1870 se fugó de casa por vez primera y fue detenido por los soldados prusianos en una estación de París.

Su profesor, Georges Izambard, lo salvó de la cárcel, pero al mes siguiente intentó de nuevo la fuga, esta vez dirigiéndose hacia la región del Norte. Después de trasladarse a Bélgica, quiso emprender carrera como periodista en la ciudad de Charleroi. Entre las dos fugas, había empezado a escribir un libro destinado a Paul Demeny, pariente de su profesor y poeta reconocido en París.

"LA ENVIDIA", Amílcar Blanco.

Verde, rojiza, amarillenta,
en su vórtice denso
de bilis y tormenta,
encegueciéndonos a negro intenso.
Mientras los que hacemos las tareas
pocas veces podemos usufructuar los lujos,
los ricos, sin enfados, sin tapujos,
disfrutan y se hartan de todas sus preseas.
La envidia, incontenible, igual a las mareas,
inunda sin embargo con renovados flujos
sus deseos ahitos, sus hartantes embrujos
y hace sangrar sus egos en sórdidas peleas.
Cuando el tiempo ya no alce sus mágicas poleas
y juventud y riqueza no alienten ya sus pujos,
remplazarán carámbanos las encendidas teas
la indecorosa envidia soltará sus maneas
las sangres en las viñas serán secos orujos
y joyas y riquezas cenizas y dibujos.
Verde, rojiza, amarillenta,
elevará la envidia su espiral de vacío
y habrá sólo fantasmas en la penumbra lenta
sobre la tierra yerma no habrá tuyo ni mío.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "La envidia", Gabriela Sánchez Apodaca.

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martes, 18 de octubre de 2011

"A UNA CAMELIA ENVIDIOSA", Mayte Dalianegra.

Miraba arrogante,
henchida de envidia,
la blanca camelia,
a una dalia oscura.

Cubría de joyas,
de suntuosos oros
y gemas pulidas,
la gualda ictericia
engendrada en celos.

Nívea camelia,
de alhajas ornada,
se tornen envidias
por otros afectos,
que la envidia feroz
-y los celos crueles-
sólo traerán
mayores tormentos.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Bouquet", Jan Brueghel el viejo, (1568-1625).
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domingo, 16 de octubre de 2011

" A UNA SOMBRA ARROGANTE Y COBARDE", Mayte Dalianegra.

A quien se viste de cobarde sombra
y como tal deambula,
dibujando su arrogancia en el humo,
le confieso mi razón:
no quiero ser,
pues ya soy,
no narciso,
de reflejo inseguro y pálido,
no camelia,
de efímeros pétalos,
ni dalia siquiera,
ni negra ni blanca,
sólo la que siente,
la que expresa,
la que habla
con el corazón latiéndole
en las sienes,
¡humildemente yo misma!

Mayte Dalianegra.

Pintura de Bente Schlick.

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sábado, 15 de octubre de 2011

"SI QUIERO BESAR TU BOCA", Amílcar Blanco.

Si quiero besar tu boca,
nadie podrá detenerme
y beberé de tu copa
placer, y al placer, inerme,
me daré como a una loca
locura de verte y verme
sumidos los dos en una
lasciva y caliente luna.
Si llegara hasta tu boca
como al borde de una fuente
mis labios te cortarían
como puñales urentes
queriendo labrar la roca
para librar de ansiedades
el agua que nos provoca
atada a mil soledades
que trémula se desboca
con furia de tempestades.
En los lúbricos estaños
de tus senos con mis palmas,
de esas que dejan los años
como turbulentas calmas
apretaré antiguas penas
y sorberé tus pezones
sin condenas,
sin razones,
sólo atenido a ilusiones.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura de Ty Steinbacher.


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"SIESTA CON LLUVIA", Amílcar Blanco.

Entre las gotas grises se oyen pasos,
pasos entre las gotas
como notas.
Creciente de la tarde y de la lluvia,
suena la sinfonía,
y ya la entera y larga luz del día
se ha transformado en una tarde turbia.
Entre las notas grises suenan pasos
y caen entre las gotas
con pedazos de tiempo y aguas rotas
golpeando sobre pálidas e ignotas
porciones de silencios, sobre trazos
de sombras y más sombras
y espejos como líquidas alfombras.
Saltan entre los grises transparencias
y en el adormecerse, el ancho viento
barre fantasmas de álgidas ausencias
y mezcla sensación con sentimiento.

Amílcar Luis Blanco.


Pintura: "Arc de triomphe", ("Arco de Triunfo"), Èdouard Leon Cortés, (1882–1969) .


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"COMO NIÑOS", Amílcar Blanco.

Nuestros día soleados y felices
nuestros días de infancia
al dolor le fabrican cicatrices
y a la soledad la trashumancia
de la aventura fiel del juego
que nos distrae de la tristeza
y aviva nuestro fuego
dándonos distendida fortaleza.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "The Thorn", ("La espina"), 1866, Charles West Cope.


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viernes, 14 de octubre de 2011

"ENTONCES", Mayte Dalianegra.

Entonces,
en aquellos días,
mi voz y yo
nos hallábamos lejanas cual si fuéramos
el eco insondable de una profecía,
lejanas y valiosas como nebulosas cósmicas,
lejanas y ambiguas como fortalezas vacías,
desguarnecidas de defensa alguna en los adarves.

Entonces,
en aquellos días,
toda yo,
toda yo misma
era oro y seda, diamante y rubí
de fulgurante brillo,
coruscante estrella iluminando la noche umbría.

Entonces,
en aquellos días,
llegaste a mí
para extinguir el fuego que en mi interior ardía,
y fue resplandor de relámpago
dejando tras de sí la urna cineraria,
el relicario de lo que otrora fui,
de lo que en mí latía.

Entonces,
ya no existe entonces,
ahora la valía extinta de mi especie, también finada,
renace como Ave Fénix ungida y entronizada,
vuelve de nuevo la vida a rugir
en sus entrañas, vuelve de nuevo la lucha
a enardecerle las venas
y a tomarla por morada.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Molly, duchess of Nona”, (“Molly, duquesa de Nona”),  1905,
Frank Cadogan Cowper.
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"UPRISING", Muse.

"Uprising" fue el primer single del álbum de estudio "The Resistance", editado en el año 2009 por la banda británica "Muse". El tema fue compuesto por Matthew Bellamy, vocalista y guitarrista de la mentada banda de rock alternativo, constituyendo todo un éxito clamoroso en las listas de top hit, tanto europeas como norteamericanas. Obtuvo un premio MTV y es la canción más célebre de Muse en los U.S.A.


jueves, 13 de octubre de 2011

"AQUÍ EN ESTE SUEÑO", Amílcar Blanco.

Aquí, en este sueño, con la luz de mi frente
sostengo mi contorno entre la niebla
y disipo mi muerte que se puebla
de mi vida posible o inmanente.

Después que la conciencia se apodera
de mi inconciencia parte del silencio
y acompaña la luz con que presencio
la apariencia sutil de una manera.

La muerte que prepara los minutos
para nuestra ausencia mas sincera
nos corrige dibujos diminutos,

nos devuelve una imagen verdadera,
la que erra cegada de absolutos
la que sufre y se rie y desespera.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Desnudo femenino de espalda", Ernest Descals.

"TRILCE", César Vallejo.

He encontrado a una niña
en la calle, y me ha abrazado.
Equis, disertada, quien la halló y la hallé,
no la va a recordar.

Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
Y por la misma desolación marchóse,
delta al sol tenebroso,
trina entre los dos.

"Me he casado",
me dice. Cuando lo que hicimos de niños
en casa de la tía difunta.
Se ha casado.
Se ha casado.

Tardes años latitudinales,
qué verdaderas ganas nos ha dado
de jugar a los toros, a las yuntas,
pero todo de engaños, de candor, como fue.

César vallejo.

Pintura: "Boceto para un retrato de Jane Burdon", 1858, Dante Gabriel Rossetti.

lunes, 10 de octubre de 2011

"TE CUENTO", Amílcar Blanco.

No estar contigo a veces se hace duro
"- El whisky es una pálida muchacha
y ha salido recién de la montaña”.
El corazón despliega su fatiga
cuando te subo por joder la falda.
"- Algo me ha emborrachado,
no se si ha sido el whisky".

No estar contigo se hace a veces imposible
Y lo mismo me pasa con la muerte.
Tus senos me provocan
Y esa fijeza de ojos cuando miras
Y ¡Por Dios! esa frente.
Quiero verte desnuda en la penumbra
y que la luz desmaye sin resuello
por todos los rincones de tu cuerpo

No pellizques tu labio con tus dientes
como una colegiala
eso acelera tanto mis latidos,
no quiero que me estalle la garganta.
Mi corazón a veces se desboca
después de galopar a lo caballo.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Alas en el alma", Marta Hoya.

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"DILE QUE NO", Amílcar Blanco.

Dile que no a su turbia inconveniencia
y grita ese rechazo que te crece
de una raíz que al pensamiento ofrece
argumentos de dura contundencia.

Ahoga su recuerdo en el zambese,
más ignoto, que todo lo ennegrece,
en la selva mayor de la inconsciencia,
en la que todo ser desaparece.
Y regresa tranquila a tu consciencia,
al amor que te ama y te merece
y te guarda ternura y complacencia.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "La abducción de Deianeira por el centauro Nessus", (1755), Louis Jean Lagrenee.

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"TU CORAZÓN LATE", Amílcar Blanco.

Tu corazón late  pupila de los cirios
que se encienden y brillan tocados por la altura
y recorre las rosas y los lirios
desplegando una lánguida diablura
con ímpetu de brisas, melodías y escalas.
Tu corazón bate la sal con ritmo de alas
y alimenta las ganas en tus pies y tus manos
para tus desplazamientos de amor y de torcaza.
por macetas y tiestos y plantas y veranos,
e ilustra las ternuras que pones en tu casa.
Eres pura alegría de líquida diadema
de rubíes,  diamantes, de pétalos ufanos.
Enriqueces mis sueños y es mi obsesivo tema
sentirte alguna vez arcilla entre mis manos.
Sopesar en mis palmas tus fabulosos senos
y después deslizarlas sobre el nácar y el fuego
de tu piel a la urna de tu apetito ciego
donde hay labios de lava de volcánicos pliegos.
¡Ay, mujer cuántas noches encenderás mis años
dejarás que mi sed fatigue en los estaños
esas mieles de whiskys del color de tus ojos
que le inspira tu ausencia a mis instantes rojos
cuando por extrañarte sufro y bebo
y me alegro después porque te llevo
dentro de mis recónditos antojos.
Te espero inútilmente, inútilmente,
en el recodo de la carne oscura,
donde la agonía es más poniente
donde la humedad más sed procura
y donde la sonrisa de la gente
puede echar un sarcasmo a mi locura.
Y aún lo nuestro es posible, porque todo
siempre es posible de un extraño modo.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Tanzerin", (2009), Jared Joslin.

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sábado, 8 de octubre de 2011

"RÍO QUE DISCURRES", Mayte Dalianegra.

Río que discurres
en meandros escondido,
acuática sierpe
de ponzoñas enlodada,
tu bífida lengua de ofidio
muestra la amalgama de tu estirpe y de tu estampa,
el cruento mestizaje
entre el anhelo de tu corazón
y el óxido que tu sangre,
coagulada por la envidia,
¡reclaman!

No eres sino el reflejo del mal
en el espejo de la estrellada noche,
que brilla para mí,
cual diamante coruscante,
en su caverna sellada y oculta.

Pecio submarino
aguardando a ser descubierto,
y una vez abierto en canal su impío vientre
de ballena atesorada de recuerdos,
invade la atmósfera,
¡la estratosfera incluso!
el hedor a muerte que tu rencor proclama.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Water serpents", ("Serpientes acuáticas"), 1904 - 1907, Gustav Klimt.

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"EL HALCÓN MOTEADO CALA SOBRE MÍ", Walt Withman.

El halcón moteado cala sobre mí,
y me acusa lamentándose
por mi charla y mi pereza.

Yo también soy indomable,
yo también soy intraducible.
Sobre los techos del mundo,
resuena mi bárbaro graznido.

El último celaje del día,
se detiene a esperar por mí,
lanzo mi figura, tras las otras,
reposando verdaderamente en cualquier
sombra silvestre.
Me insta engatusándome hacia la bruma,
y hacia la oscuridad.

Me alejo como el aire,
sacudo mi bucle blanco en el sol fugitivo.
Vierto mi carne en remolinos,
y la dejo arrastrar por la mueca del encaje.
Me entrego, a mí mismo, al barro,
para brotar en la hierba que amo.

Si me necesitas,
búscame en la suela de tus botas.

Apenas sabrás quien soy,
y lo que quiero decir.
No obstante soy tu buena salud,
y filtraré con filamentos tu sangre.

No desfallezcas si no me encuentras pronto.
Si no estoy en un lugar, búscame en otro.
En algún lugar te estaré esperando.

Walt Withman.

(Traducción de Leandro Wolfson).

Pintura: "Ornithology", ("Ornitología"), 2007, David Caesar.

miércoles, 5 de octubre de 2011

"ESPERANZA Y DESDÉN", Amílcar Blanco.

La noche se avecina o se detiene,
poniéndole a las sombras esperanza.
Su rueda girará, como una danza
la vida seguirá y hasta selene

hara un mutis glacial. Nada conviene
mas a lo malo y a la malandanza
que el desdén,el olvido y la mudanza.
El destino en el cambio se sostiene.

Olvidar cuando el daño reconviene,
ignorar sus martirios sin tardanza
y abrirle la ilusión a lo que viene

Esperar en la luz que se abalanza
hacia un futuro promisorio tiene
ánimo de osadía y de templanza.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Esperanza", Pedro Sanz.

martes, 4 de octubre de 2011

"DESESPERACIÓN", Mayte Dalianegra.

Desesperación,
soledad hecha verso que late entre corazón e ingles,
arena obtusa y yerma de playa sin océano
que hace vibrar las cuerdas de un violín
hasta extenuarlas en el silencio de la afonía.

Soledad,
palabra impía que provoca cataclismos de tristezas,
que auxilia la impenitencia de la aurora
ansiando el estertor postrero
de una noche finada entre lamentos.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Yvonne Jeanette Karlsen.

Safe Creative #1110010176110

lunes, 3 de octubre de 2011

"PARA QUE VIVAS EN MIS SILENCIOS", Amílcar Blanco.

Para que vivas en mis silencios,
en desnudez de lágrima caida
después de fatigar ambiguas calles
te abro mis palabras como puertas
de casas de una ciudad fantasma.

Para que ingreses en los sitios sin nadie
en los que colecciono nomeolvides y cuadros
y cuadernos de rutas o bitácoras,
y allí busques tu lecho de consuelo
junto a objetos salvados del olvido
en lugares iluminados por un sol perenne
de una inexistencia tan pura
como los espacios intergalácticos.

Sin una soledad que roa las mejillas
a la distancia imposible
de las cercanías íntimas que me acosan.

Todo para que vivas dentro de mis silencios
y pueda abrigarte convertido en aire de catedral,
atento a tus rubores
y a las descomposturas de satisfacciones
depositadas en el origen,
en la escollera húmeda de tus miedos
o en tu salacidad ardiente
cuando la lascivia te pueda.
Entrar, salir, de mis silencios,
inquieta, activa, vigorosa,
hecha de nuevo cada vez y mas hermosa,
núbil, prometedora, apenas tibia,
en calidad primaveral de rosa.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura de Abbott Handerson Thayer, 1885.

Más poemas de Amílcar Blanco, en el: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO

sábado, 1 de octubre de 2011

"POEMA XVII", Pablo Neruda.

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!

Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
¿Quién eres tú, quién eres?

Pablo Neruda.

Pintura: "Recuerdo de mi madre", (2011), Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda, en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

"ALIANZA DE SILENCIO", Mayte Dalianegra.

Silencio, aliento oscuro de la noche,
silencio, incienso y humo negro,
plúmbeo silencio,
pesado y gris,
gris y húmedo
como vaho que gravita
en el reino de los muertos.

Silencio que ahoga el embrión de la palabra
cuando ésta germina alentada por el aullido del lobo.

Un perro ladra y gime y se retuerce
sobre las heces inmundas
de la hipocresía, la manipulación, la mentira...

Un perro ladra ante la sordera
de mis oídos asesinos de tinieblas;
ya no escucho el necio plañir del cánido,
ni los agravios  inoculados de cicuta,
ni mi boca se abre más que para expirar aire.

Me alío con el silencio,
ataúd de tormentos,
compañero inefable de un camino señero y breve.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Femmes”, (“Mujeres”), Jean Michel Bénier.

Safe Creative #1110010176059

"CICLO ETERNO", Mayte Dalianegra.

Cuando el tiempo de la noche
se extingue apuntando al alba,
la madrugada se tiñe de azul cobalto,
descollando entre las crestas umbrías
de las techumbres.

Nace entonces un sol de otoño
apagado de arrebatos,
de amantes despidiéndose de sueños
hidratados en suspiros.

La vida rota sobre su eje
y, como siempre, retoma el rumbo
de una apática estrella de luz cansina.

Nada sorprende ya a las desgastadas
pupilas de la memoria,
todo culmina como todo empieza,
con la rutina habitual
del quehacer doméstico,
con la preocupación baladí
por aquello que no sobrevivirá al momento,
y con la indolencia de asistir, un día más,
a la desaparición de nuestro propio e íntimo evangelio.


Mayte Dalianegra.

Pintura: “Le mouvement perpetuel” (“El movimiento perpetuo”), 1935, René Magritte.
Safe Creative #1109260143768

"OCASO", Amílcar Blanco.

Se retira la luz, el tiempo pasa,
la penumbra se adueña de la casa.
Uncidos a los lentos menesteres,
como a rodantes piedras de molinos,
molemos nuestros sueños, dejamos sin destinos,
secretas esperanzas y potentes placeres.
Nos vamos destruyendo en medio de la calma,
yendo siempre a la noria, sin poder detenernos.
Vivimos convirtiendo nuestros trozos de alma
en harina hacia panes de perspicuos infiernos.
Así, cuando la sombra se apodera del cielo
y el humo se despide del fuego en los hogares,
el tiempo pone muelas mortales al anhelo
y nos clava colmillos hasta en los genitales.
Por eso al desnudarnos de ropas y de días
los comburantes ojos son lupinas bujias
y los cuerpos palpitan, ebrios, turbios, fatales.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura: "Molinos de viento de Montmartre", (1949), Maurice Utrillo.

Más poemas de Amílcar Blanco, en el: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO

"LA SOLEDAD", Amílcar Blanco.

Pasos, pasos, pasos,
en el bochinche del silencio.
Nadie, nadie, nadie,
nunca, nunca, nunca,
en el auxilio de la penumbra.
Árboles, espaldas,
copas, melenas, nucas.
Tripas de laxitud
y languidez
y ayuno.
Y el dolor todavía,
latiendo entre los ojos,
hechos sólo a mirar.

Amílcar Luis Blanco.

Pintura:  "Sueños", 1896, Vittorio Matteo Corcos.

Más poemas de Amílcar Blanco, en el: BLOG DE AMÍLCAR BLANCO

"ESTA TERNURA", Julio Cortázar.

Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.
Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?

Julio Cortázar.

Pintura de Sanchis Cortés.
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