domingo, 29 de mayo de 2011

"SI ME AMAS...", Mayte Dalianegra

Si me amas,
como ama el sol al mediodía,
quiero que me lo digas,
amor de mis amores,
quiero que tu mirada
se pose sobre mi espalda
y sobre ella galope,
sobre mi grupa,
y navegue en mis lomos
entre la bruma,
y entre nieblas me diga,
que tu sonrisa,
existe por la mía y por mi dicha.

Mayte Dalianegra.

Pintura:"Pomps and vanities", ("Pompas y vanidades"), 1917, John Collier.

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"LA ÚLTIMA ODALISCA", Ramón López Velarde.

Mi carne pesa, y se intimida
porque su peso fabuloso
es la cadena estremecida
de los cuerpos universales
que se han unido con mi vida.

Ambar, canela harina y nube
que en mi carne al tejer sus mimos,
se eslabonan con el efluvio
que ata los náufragos racimos
sobre las crestas del Diluvio.

Mi alma pesa, y se acongoja
porque su peso es el arcano
sinsabor de haber conocido
la Cruz y la floresta roja
y el cuchillo de cirujano.

Y aunque todo mi ser gravita
cual un orbe vaciado en plomo,
que en la sombra paró su rueda,
estoy colgado en la infinita
agilidad del éter, como
de un hilo escuálido de seda.

Gozo... Padezco... Y mi balanza
vuela rauda con el beleño
de las esencias del rosal:
soy un harem y un hospital
colgados juntos de un ensueño.

Voluptuosa Melancolía:
en tu talle mórbido enrosca
el Placer su caligrafía
y la Muerte su garabato,
y en un clima de ala de mosca
la Lujuria toca a rebato.

Mas luego las samaritanas,
que para mí estuvieron prestas
y por mí dejaron sus fiestas,
se irán de largo al ver mis canas,
y en su alborozo, rumbo a Sión,
buscarán en torrente endrino
de los cabellos de Absalón.

¡Lumbre divina, en cuyas lenguas
cada mañana me despierto
un día, al entreabrir los ojos,
antes que muera estaré muerto.!

Cuando la última odalisca,
ya descastado mi vergel,
se fugue en pos de una nueva miel
¿qué salmodia del pecho mío
será digna de suspirar
a través del harem vacío?

Si las victorias opulentas
se han de volver impedimentas
si la eficaz y viva rosa
queda superflua y estorbosa
¡oh, Tierra ingrata, poseída a toda hora de la vida:
en esa fecha de ese mal,
hazme humilde como un pelele
a cuya mecánica duele
ser solamente un hospital!

Ramón López Velarde.

Pintura: "La grande odalisque" ("la gran odalisca"), 1814, Jean Auguste Dominique Ingres. Museo del Louvre, París.

"BOCA FLEXIBLE, ÁVIDA", Ramón López Velarde.

Cumplo a mediodía
con el buen precepto de oír misa entera
los domingos, y a estas misas cenitales
concurres tú, agudo perfil; cabellera
tormentosa, nuca morena, ojos fijos;
boca flexible, ávida de lo concienzudo,
hecha para dar los besos prolijos
y articular la sílaba lenta
de un minucioso idilio, y también
para persuadir a un agonizante
a que diga amén.

Figura cortante y esbelta, escapada
de una asamblea de oblongos vitrales
o de la redoma de un alquimista:
ignoras que en estas misas cenitales,
al ver, con zozobra,
tus ojos nublados en una secuencia
de Evangelio, estuve cerca de tu llanto
con una solicita condescendencia;
y tampoco sabes que eres un peligro
armonioso para mi filosofía
petulante... Como los dedos rosados
de un párvulo para la torre baldía
de naipes o dados.

Ramón López Velarde.

Pintura: "A grecian lovely", ("Una griega adorable"), John William Godward.

jueves, 26 de mayo de 2011

"LA MANCHA PÚRPURA", Ramón López Velarde.

Me impongo la costosa penitencia
de no mirarte en días y días, porque mis ojos,
cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia
como si naufragasen en un golfo de púrpura,
de melodía y de vehemencia.

Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro
tu eclipse ¡oh criatura solar! mas en mi duelo
el afán de mirarte se dilata
como una profecía; se descorre cual velo
paulatino; se acendra como miel; se aquilata
como la entraña de las piedras finas;
y se aguza como el llavín
de la celda de amor de un monasterio en ruinas.

Tú no sabes la dicha refinada
que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo
de adorarte furtivamente, de cortejarte
más allá de la sombra, de bajarse el embozo
una vez por semana, y exponer las pupilas,
en un minuto fraudulento,
a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento.

En el bosque de amor, soy cazador furtivo;
te acecho entre dormidos y tupidos follajes,
como se acecha un ave fulgida; y de estos viajes
por la espesura, traigo a mi aislamiento
el más fulgido de los plumajes:
el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento.

Ramón López Velarde.

Pintura: "Eos", (1895), Evelyn De Morgan.

"TRASMÚTASE MI ALMA", Ramón López Velarde.

Trasmútase mi alma en tu presencia
como un florecimiento,
que se vuelve cosecha.
Los amados espectros de mi rito
para siempre me dejan;
mi alma desazona
como pobre chicuela
a quien prohiben en el mes de mayo
que vaya a ofrecer flores en la iglesia.
Mas contemplo en tu rostro
la redecilla de medrosas venas,
como un azul sospecha
de pasión, y camino en tu presencia
como en campo de trigo en que latiese
una misantropía de violetas.
Mis lirios van muriendo, y me dan pena;
pero tu mano pródiga acumula
sobre mí sus bondades veraniegas,
y te respiro como a un ambiente
frutal; como en la fiesta
del Corpus respiraba hasta embriagarme
la fruta del mercado de mi tierra.
Yo desdoblé mi facultad de amor
en liviana aspereza
y suave suspirar de monaguillo;
pero tú me revelas
el apetito indivisible, y cruzas
con tu antorcha inefable
incendiando mi pingüe sementera.

Ramón López Velarde.

Pintura: "Summer Offering", Ofrenda de verano", (1911),  Lawrence Alma-Tadema.

miércoles, 25 de mayo de 2011

"MIS POETAS FAVORITOS", Ramón López Velarde.

Ramón López Velarde, (1881-1921), poeta mexicano. Pocos paralelos a Ramón López Velarde pueden encontrarse en la historia de nuestra literatura, no sólo por su genio y la calidad de su lenguaje, sino porque a él se debe, en mucho, el cierre del modernismo y la fundación de nuestra poesía contemporánea. Fue un hombre de su tiempo, que recibió numerosas influencias literarias asumidas y no.

Nacido en Jerez de la Frontera, Zacatecas, México, en el mismo año en que Rubén Darío publicó su revista Azul, López Velarde empezó a escribir cuando ingresó en el Seminario Conciliar de Zacatecas en el año de 1900. Después fue a estudiar al Seminario de Santa María de Guadalupe en Aguascalientes y posteriormente al Instituto de Ciencias de la misma ciudad.

viernes, 20 de mayo de 2011

"ME HAS TRAÍDO LA DICHA", Mayte Dalianegra.

Me has traído la dicha
cuando el corazón me latía despacio,
desvanecido por el dolor,
fragmentado en millares de partículas,
como un vidrio templado
roto por la desidia y el desamor de quien
retribuía mis afectos con las miserias del engaño y la traición.

Llegaste con el embate de las olas
de un océano profundo y abisal,
con el latido del Magreb en los ventrículos
y el aroma de una concubina sellándote los poros.

Llegaste, amor,
con furia de eterna primavera,
la de esas esmeraldas que guarnecen tus cuencas
y brillan cual cometas bajo tus pobladas cejas.

Me legas la pasión por tanto tiempo deseada
y en mis labios una sonrisa de amapola fresca,
roja y rozagante,
de pétalos de papel de seda
prestos a volar con los alisios.

Me quedo con el virginal sabor de tus labios
y el deseo humedeciéndome los muslos,
me quedo rebosante como hembra en plenilunio,
ávida de tu imagen, de tus efluvios,
del salobre regusto de tus músculos.

Me quedo, amor,
con la esperanza de verte a cada minuto,
de saber de ti, de tus pormenores,
de vivirte en cada una de tus letras,
en cada uno de los sonidos que nacen en  tu boca,
pues mi vida sin ti sería una lóbrega caverna,
un agujero inmundo,  triste y oscuro, del que jamás lograría huir.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Paolo y Francesca”, Edward Charles Halle, (1846-1914).

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viernes, 13 de mayo de 2011

"BÉSAME, NHA CRETCHEU", Mayte Dalianegra

Bésame en la boca,
en el tiempo y en la distancia,
bajo el verdor de una isla tropical
que se engasta en la mirada, “nha cretcheu”.

Bésame con rumor
de caracola marina,
de venera de Venus africana;
bésame con labios de madrépora
en las arborescencias de mi memoria.

Bésame con embate de ola atlántica,
con titánica fuerza de gigante oceánico.

Bésame con tus ojos aceitunados clavados,
como tachuelas, en los míos anhelantes;
bésame siempre bajo el persistente flujo de las estrellas,
con el calor de tu aliento licuando mi “saudade”.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El beso” (1859), Francesco Hayez, Pinacoteca di Brera, Milán, Italia
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