domingo, 26 de diciembre de 2010

"TEORÍA DE CONJUNTOS", Mario Benedetti.

Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía.
En algunos casos
la suma de armonías
puede ser casi
empalagosa.
En otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza.

Mario Benedetti.

Pintura: Retrato de Elizabeth Wethered Barringer, (1852), Federico de Madrazo y Kuntz.

sábado, 25 de diciembre de 2010

"ANTELACIÓN DEL AMOR", Jorge Luis Borges.

 Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.

Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.

Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.

Jorge Luis Borges.

Pintura: Retrato de Doña Amalia de Llano y Dotres, Condesa de Vilches, 1853. Federico de Madrazo y Kuntz. Museo del Prado, Madrid.

viernes, 24 de diciembre de 2010

"SI UN DÍA ME DEJAS", Mayte Dalianegra


Si un día me dejas,
los jazmines
que perfuman el lecho donde tu risa y la mía
se encuentran las manos
perderán su voz de azúcar,
y perderá su calor
—y hasta el aliento— esa garza liviana,
ese lirio cárdeno que amamanta mi pecho.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Mar de lirios”, Soledad Fernández

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Música: "My immortal", Evanescence



jueves, 23 de diciembre de 2010

"EL POETA A SU AMADA", César Vallejo.

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte.  Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

César Vallejo.

Pintura: "The reconciliation of the Montagues and Capulets over the dead bodies of Romeo and Juliet", (la reconciliación de Montescos y Capuletos sobre los cuerpos muertos de Romeo y Julieta), 1855, Frederick Leighton.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

"ERA MI DOLOR TAN ALTO", Manuel Altolaguirre.

Era mi dolor tan alto,
que la puerta de la casa
de donde salí llorando
me llegaba a la cintura.

¡Qué pequeños resultaban
los hombres que iban conmigo!
Crecí como una alta llama
de tela blanca y cabellos.

Si derribaran mi frente
los toros bravos saldrían,
luto en desorden, dementes,
contra los cuerpos humanos.

Era mi dolor tan alto,
que miraba al otro mundo
por encima del ocaso.

Manuel Altolaguirre.

Pintura: "“Profil Laurence” (Perfil de Laura), Etienne Sandorfi o Sándorfi Itsván (1948 - 2007).

martes, 21 de diciembre de 2010

"AMOR, AMOR, CATÁSTROFE", Pedro Salinas.

Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
quiebra columnas, tiempos;
los reemplaza por cielos
intemporales. Andas, ando
por entre escombros
de estíos y de inviernos
derrumbados. Se extinguen
las normas y los pesos.
Toda hacia atrás la vida
se va quitando siglos,
frenética, de encima
desteje, galopando,
su curso, lento antes;
se desvive de ansia
de borrarse la historia,
de no ser más que el puro
anhelo de empezarse
otra vez. El futuro
se llama ayer. Ayer
oculto, secretísimo
que se nos olvidó
y hay que reconquistar
con la sangre y el alma,
detrás de aquellos otros
ayeres conocidos.
¡Atrás y siempre atrás!
¡Retrocesos, en vértigo
por dentro, hacia el mañana!
¡Que caiga todo! Ya
lo siento apenas. Vamos
a fuerza de besar,
inventando las ruinas
del mundo, de la mano
tú y yo
por entre el gran fracaso
de la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
entre abrazos, tu piel
que me entrega el retorno
al palpitar primero,
sin luz, antes del mundo,
total, sin forma, caos.

Pedro Salinas.

Pintura: "Júpiter y Juno en el Monte Ida", (1773), James Barry.

domingo, 19 de diciembre de 2010

"AMOR PROHIBIDO", César Vallejo.

¡Subes centelleante de labios y de ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

¡Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; ¡mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
             ¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
             ¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas?  ¡Inocente flor!
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
¡el Amor es un Cristo pecador!

César Vallejo.

Pintura: "La paresseuse", (La perezosa), Gillaume Seignac, (1870 - 1924).

sábado, 18 de diciembre de 2010

"CUANDO ESTOY CONTIGO", Mayte Dalianegra


Cuando estoy contigo,
el tiempo se detiene,
se detiene,
y me despeño en las simas
de tus pupilas,
y naufragas en los mares
de mis lágrimas.

Cuando estoy contigo,
el mundo no gira,
no gira,
y cabalgas sobre los cirros de humo
de mis muslos.
y me enredo en la sinuosa hiedra
de tus brazos.

Cuando estoy contigo,
el día no amanece,
no amanece,
y las blancas palomas de mis manos
vuelan en pos de las tuyas,
y el almíbar de tus besos me arroba
hasta el infinito.

Cuando estoy contigo,
la vida renace,
renace,
pues eres tú, amor, quien me inspira
la palabra, el verso, el arte.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Der kuss", (El beso), detalle,  1908, Gustav Klimt

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viernes, 17 de diciembre de 2010

"RIMA XXI", Gustavo Adolfo Becquer.


¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Becquer.

Pintura de Rolf Armstrong (1889–1960).

"PLEGARIA VI", Dylan Thomas.


Vuelvo   la   esquina   de   la   plegaria   y   ardo
en   una   bendición   del   repentino   sol
en nombre de los condenados
me   volvería   o   correría
a la escondida tierra
pero el sonoro sol
purifica
el   cielo
Alguien
me encuentra
Oh   dejadlo
que me abrase y me ahogue
dentro de  su herida terrena
Su relámpago contesta mi llanto
mi   voz   arde   en   su   mano
ahora estoy perdido en Aquel que enceguece
y al fin de la plegaria se oye el clamor del sol

Dylan Thomas.

Pintura: "El día de las flores", 1925, Diego Rivera.Banco de México. Museos de Diego Rivera y Frida Kahlo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"NUESTROS OJOS", Mayte Dalianegra

En las cuencas de mis ojos
nacen dos serenos mares,
 espectros tornasolados de arco iris
o centelleantes esmeraldas
engarzadas, con pulcro esmero,
en el bruñido oro del crepúsculo,
que se tornan tempestuosos
cuando, ansiosos, escudriñan
la tersura satinada de la noche,
rastreando, con el vértice de los nervios,
la huella que en ella dejaron los tuyos,
esos brunos abismos de caleidoscópica simetría,
que me observan como mira el sol a la estrellas.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Rolf Armstrong, (1889 - 1960).

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martes, 7 de diciembre de 2010

"RIMA XXII", Gustavo Adolfo Becquer.


¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en el mundo
junto al volcán la flor.

Gustavo Adolfo Becquer.

Pintura:"Un regalo en el jardín", Albert B. Wenzell (1864-1917).

"HOY QUISIERA", José Antonio Labordeta.

Hoy quisiera olvidarme del mar,
del mar en las ventanas,
del dígale usted a todos buenos días,
seguimos por aquí,
así como siempre, muy buenos de salud
y de agonía.
Hoy quisiera
no saber las palabras,
olvidarme los ritos, las maneras,
ser tan libre como la mano de una niña,
o el ojo de un pájaro en la niebla.
Hoy quisiera
-queremos siempre y para nada sirve-
decir palabras lentas,
melodías colgadas de la sombra,
sueños que se entrecruzan, heroicas campanas.
Pero somos de aquí,
del billete señor,
la carne va subiendo
y el hígado del viejo se estropea.
Somos
de las tardes de fútbol.

Hoy quisiera
-quieres tantas cosas-
cerrar de una vez esta ventana
y descansar del ruido de allá afuera.
Pero entran el mar,
el ruido y el regusto brutal
de toda esta tierra.
Somos de ahí,
de enfrente, justo al lado
donde se ama y crea.
Somos
-y hoy yo quisiera...-
del urbano paisaje de la tierra
y aquí no hay quien se salve
de la hoguera.

José Antonio Labordeta.

Pintura: "Venetian veranda", (Baranda veneciana), Julius Leblanc Stewart, (1855 - 1919).

domingo, 5 de diciembre de 2010

"ÉRASE UNA VEZ, (VII)", José Antonio Labordeta.

Paseamos de día tarde y noche
hasta alcanzar el fin del mundo,
creyendo ver la aurora en todas partes
y tus manos -como lentos
labios acariciándome- me anunciaban
la cotidiana esperanza de los ojos.

Avenidas felices,
ríos varados, islas lejanas en nuestros oídos,
repitiendo la voz incontenible de papá,
siempre con su nostalgia pacífica,
libre casa.

Éramos tan amor,
tan ojos vivos, tan esperanza,
que la dolida mezcla del otoño
nunca llegaba hasta nosotros.

José Antonio Labordeta.

Pintura: "Dos ángeles", Charles Francois Sellier.

"HABLO POR HABLAR", José Antonio Labordeta.

Hablo, por hablar,
hoy que está desierto el mar
y una paz agreste invade
estas turolenses llamaradas
de fuego y de dolor.

Hablo del día a día que sucede,
de las tardes que adiós nos despedimos,
de los hijos que llegan,
de las tierras que acogen nuestros cuerpos
y de todo aquello
que va formando, al fin, nuestra figura.

Del paso indefinido
hablo también

y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,
del tiempo jamás recuperado,
huido entre sonrisas, adioses y lágrimas,
que nadie reservó para el otoño.

Hablo del campesino y de su hondura,
del herrero que fragua su tristeza,
del minero que invade las entrañas,
del poeta que, a solas, agoniza.
Hablo de mi mujer y su esperanza.

Y hablo de este pequeño dios
que ha entrado en casa,
después de tantos días esperado.

Hablo y hablo
y nunca sé por qué guardar silencio.

José Antonio Labordeta.

Pintura:"Rest at Harvest", (El descanso en la cosecha), 1865, William Adolphe Bouguereau.

"LLÉVAME AL SUR", Mayte Dalianegra

La luna brilla engastada
en la noche gaditana,
con el mármol de su rostro
asido al pitón de un toro,
bailando hasta la mañana
en un tablao celeste.

La luna tiene un balcón
sobre las olas de plata,
ciñe su frente una tiara
de nubes enjalbegadas,
mientras relumbran luceros
de cobrizo almazarrón.

Me mira esa luna blanca
con sus ojitos de nata,
me pide clavo y canela
y una copa de aguardiente,
para remontar la pena
de no poder ver el sol.

Quiero estar allí presente
antes del amanecer,
cuando la luna se vaya
a dormir a su morada,
ansío saciarme de ella
reposando en tu almohada.

Llévame al sur, marinero,
en tu nave de azafrán,
con la vela a sotavento,
con el mar en mis caderas
cabalgando un alazán.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Valery Tsukakhin.

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"VISIÓN", Dylan Thomas.

Quién
eres tú
tú que naces
en el cuarto vecino
tan patente en mi cuarto
que alcanzo a oír el vientre
cuando se abre y la sombra que avanza
sobre el fantasma y el hijo que desciende
tras la pared delgada como un hueso de jilguero
en el cuarto sangrante del nacimiento oculto
para el incendio y el girar del tiempo
la huella del corazón humano
no venera el bautismo
sino la sola sombra
cuando bendice
a la salvaje
criatura.

Dylan Thomas.

(Versión de Elizabeth Azcona Cranwell).

Pintura: "Admiration", (Admiración), 1897, William Adolphe Bouguereau.

sábado, 4 de diciembre de 2010

"EL PARQUE DORMIDO", José Domingo Gómez Rojas.


Sendas que se bifurcan todas blancas de luna;
árboles que proyectan sus formas recostadas;
escaños solitarios; fuentes cuyas cascadas
remedan una orquesta. Sobre la gran laguna
la brisa orla su peplo. Pilastras con jarrones
donde el fauno sonríe con sus belfos lascivos
mientras la ninfa mueve sus dos flancos esquivos
dando a su cuerpo esbelto violentas contorsiones…

Cada estrella ha encendido su blanco lampadario.
Cada árbol es como un perfumado incensario
que entonara las glorias del parque florecido;
y vagando por los aires indefinibles notas.
Mientras las fuentes ríen sus carcajadas rotas
llora la luna un salmo sobre el parque dormido.

José Domingo Gómez Rojas.

Pintura:"Faune et Bacchante", (Fauno y bacante), 1861, William Adolphe Bouguereau.

"CAMINA BELLA", Lord Byron.

Camina bella, como la noche
de climas despejados y cielos estrellados;
y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
se reúne en su aspecto y en sus ojos:
enriquecida así por esa tierna luz
que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
habría mermado la gracia sin nombre
que se agita en cada trenza de negro brillo,
o ilumina suavemente su rostro;
donde pensamientos serenamente dulces expresan
cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
las sonrisas que vencen, los tintes que brillan,
y hablan de días vividos en bondad,
una mente en paz con todo,
¡un corazón cuyo amor es inocente!

Lord Byron.

Pintura: "Reflections", (Reflexiones), Gillaume Seignac, (1870 - 1924).

"NO VOLVEREMOS A VAGAR...", Lord Byron.

Así es, no volveremos a vagar
tan tarde en la noche,
aunque el corazón siga amando
y la luna conserve el mismo brillo.

Pues la espada gasta su vaina,
y el alma desgasta el pecho,
y el corazón debe detenerse a respirar,
y aún el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
y demasiado pronto vuelven los días,
aún así no volveremos a vagar
a la luz de la luna.

Lord Byron.

Pintura:"The Rock of Doom", (La roca de la muerte), 1885, Edward Burne-Jones.

"Y LA MUERTE NO IMPONDRÁ SU REINO", Dylan Thomas.

Y la muerte no impondrá su reino.
Desnudos hombres ya muertos se confundirán
con el hombre en el viento y la luna del oeste;
cuando los huesos sean descarnados y los ya mondados se hayan ido,
habrá estrellas en torno al pie y entre sus codos
y aunque pierdan la razón no perderán su lucidez,
aunque se hundan bajo el mar de nuevo en vilo se alzarán,
pues se acaban los amantes mas no el amor
y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.
Quienes yacen tendidos
bajo interminables pálpitos del mar
no morirán palpitando de terror:
retorciéndose en el potro en tanto el músculo se afloja
y abiertos en canal, su esqueleto ha de resistir;
la fe gemirá en sus manos al partirse en dos
y demonios unicornes los penetrarán,
pero aun así, hendidos de principio a fin, no van a crujir
y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.
El grito de la gaviota puede no estallar en sus oídos
ni una ola ruidosa romper en la costa;
donde una flor brotó quizá ya no exista ninguna
que al golpe de la lluvia alce la frente;
pero aunque estén ebrios y muertos como clavos
y las calaveras hundan con su martilleo a las margaritas,
ellos golpearán al sol hasta que sus puertas cedan
y la muerte no impondrá su reino.

Dylan Thomas.

(Versión de Marco Antonio Montes de Oca).

Pintura: "A soul brought to heaven", (Un alma traída al cielo), 1878, William Adolphe Bouguereau.

jueves, 2 de diciembre de 2010

"TODOS LOS SANTOS EN ALBARRACÍN", José Antonio Labordeta.

Silenciosa la anciana
reza en tu cementerio. Corre la niña.
El cielo está pendiente de la roca.
Aire sobre la muralla,
detenido,
como un lamento,
como una larga frase derrumbada.

Guadalaviar torcido, ausente,
lames, ceremonioso, la roca
que desciende.

Albarracín,
quilla de piedra,
rojo penacho de cuestas y de arcadas,
sobre ti duerme el tiempo,
sólo pervive el agua.

José Antonio Labordeta.

Pintura: “Albarracín”, Ernest Descals.

"SOBRE TUS OJOS DE MUJER", José Domingo Gómez Rojas.

Sobre tus ojos de mujer
se habrá de cerrar un día
el sol de un atardecer.

En tus dos pálidas manos
se apagarán los fulgores
de los luceros lejanos.

Sobre tus labios marchitos
pasará la eternidad
con sus besos infinitos.

Y cuando yazgas dormida
la muerte dirá en tu oído
que un hombre te amó en la vida:
yo también me habré dormido.

José Domingo Gómez Rojas.

Pintura de Rolf Armstrong, (1889 - 1960).

miércoles, 1 de diciembre de 2010

"MIS POETAS FAVORITOS", Lord Byron.

Lord Byron, (George Gordon; Londres, Gran Bretaña, 1788 - Missolonghi, actual Grecia, 1824), poeta británico. Perteneciente a una familia de la aristocracia de su país, perdió a su padre a los tres años. En 1798, al morir su tío abuelo William, quinto barón Byron, heredó el título y las propiedades.

Educado en el Trinity College de Cambridge, etapa en la que curiosamente se distinguió como deportista, a pesar de tener un pie deforme de nacimiento, Lord Byron vivió una juventud amargada por su cojera y por la tutela de una madre de temperamento irritable. A los dieciocho años publicó su primer libro de poemas, Horas de ocio, y una crítica adversa aparecida en el Edimburgh Review provocó su violenta sátira titulada Bardos ingleses y críticos escoceses, con la que alcanzo cierta notoriedad.

En 1809, al ser declarado mayor de edad, Lord Byron emprendió una serie de viajes en los que recorrió España, Portugal, Grecia y Turquía. A su regreso publicó, como memoria poética de su viaje, los dos primeros cánticos de La peregrinación de Childe Harold, que le valieron rápidamente la fama. El héroe del poema, Childe Harold, parece basado en elementos autobiográficos, aunque sin duda recreados y aumentados para configurar lo que sería el típico héroe byroniano –al que él mismo trató de emular en su vida–, caracterizado por la rebeldía frente a la moral y las convenciones establecidas y marcado por una vaga nostalgia y exaltación de sentimientos, en especial el sufrimiento por un indeterminado pecado original.

En 1815 se casó con Anna Isabella Mibanke, con quien tuvo una hija, Augusta Dada, aunque se separaron al cabo de un año. El personaje libertino y amoral que Lord Byron encarnaba frente a la sociedad terminó por volverse contra él, sobre todo a partir de los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su hermanastra Augusta, por lo que terminó por abandonar el Reino Unido en 1816, para no regresar jamás y convertirse en poeta errante por Europa.

En Suiza, de donde había llegado procedente de Bélgica, Lord Byron convivió con el poeta Shelley y sostuvo relaciones amorosas con Claire Clairmont. Tras una estancia en Génova, se trasladó a Venecia, donde inició, en 1819, una nueva y turbulenta relación amorosa con la condesa Guiccioli y llevó una vida fastuosa y salpicada de escándalos; más tarde fue a Rávena.

En esta época terminó el cuarto canto de Childe Harold y su Manfredo (1817), que le permitió sostener correspondencia con Goethe, quien diría de él que se trataba del «primer talento de su siglo». En 1819 inició su famoso Don Juan, considerada por muchos como su mejor obra, en la que recrea al mítico personaje en un tono que oscila entre la gravedad y la ironía. En 1822, y junto a los poetas Shelley y Leigh Hunt, fundó en Pisa la revista The Liberal, cuya publicación se interrumpió enseguida debido a la muerte del primero y a la disputa de Byron con Hunt.

Orientado cada vez más hacia la causa liberal, en 1823, a raíz de la rebelión de los griegos contra los turcos, Lord Byron reclutó un regimiento para la causa de la independencia griega, aportó sumas económicas importantes y se reunió con los insurgentes en julio de 1823 en Missolonghi. Murió de unas fiebres en esta misma ciudad poco después, a los treinta y seis años de edad.
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