viernes, 30 de abril de 2010

MIS POETAS FAVORITOS... Safo de Lesbos.

(Lesbos, actual Grecia, s. VII a.C.-id., s. VI a.C.) Poetisa griega. Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de quien tan sólo se conservaron 650 versos, extraídos de citas tardías y del moderno estudio de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, con la exepción de un corto exilio en Sicilia motivado por las luchas aristocráticas.

Supuestamente perteneciente a la aristocracia, llevó la vida propia de las mujeres de la clase alta, alejadas necesariamente del ambiente de luchas e intrigas políticas; según una tradición que parte de Anacreonte, era homosexual. Se la ha presentado siempre como profesora de una escuela de poesía fundada por ella, lo que es difícil de certificar, aunque sí es cierto que convivía con sus compañeras en un clima distendido y propicio a la contemplación y recreación en el arte y la belleza.

De su obra, que al parecer constaba de nueve libros de extensión variada, se han conservado algunos Epitalamios, cantos nupciales para los cuales creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse sáfico, y fragmentos de poemas dirigidos a algunas de las mujeres que convivían con ella.

En ellos se entrevé la expresión de una subjetividad que se recrea en sutiles oscilaciones de ánimo, en un intento de dar forma a la pasión. Presenta la pasión amorosa como una fuerza irracional, situada entre el bien y el mal, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia, e incluso produce reacciones físicas, como las que describe detalladamente en uno de sus poemas, el más completo que se ha conservado de ella.

Su poesía tuvo un gran éxito ya en la Antigüedad, y sirvió de fuente de inspiración a grandes poetas, como Teócrito o Catulo ya a partir de la época alejandrina se puso de manifiesto el interés por conservar su obra e intentar descubrir nuevas partes. A pesar de lo fragmentario de su producción conservada, parece que Safo consiguió hacer realidad su deseo, acorde con la concepción helénica de la poesía, de hacer perdurable su amor a través de su creación poética.

Pocos datos ciertos se tienen acerca de Safo, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Vivió toda su vida en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 adC, motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local. El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías, rumores y noticias falsas sobre su vida. Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad, se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alaban sus poemas. Era una escritora famosa, por tanto, también en Roma en donde había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo). Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.

La poetisa actuaba probablemente como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos. El espacio en donde enseñaba se conocía como Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. A partir de sus poemas frecuentemente se deduce que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres.

Cuenta la leyenda surgida a partir de algún fragmento de la propia poetisa en el que hace mención de Faón (un hombre bellísimo del que se enamoró la propia diosa Afrodita, según el mito) que se suicidó desde la roca de Léucade (roca desde la cual se suicidaban los enamorados) arrojándose al mar, cuando su amor por Faón no se vio correspondido. El tema fue retomado por el poeta latino Ovidio, quien lo popularizó. Fue especialmente querida por pintores del s. XIX que reflejan una visión completamente romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca.

" ARCO IRIS", Mario Benedetti.

A veces,
por supuesto,
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea,
lo vieja
o lo joven,
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea.

Sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores.
Caducan al instante
sus rostros como máscaras,
sus ojos duros,
frágiles
como espejos en óvalo,
su boca de morder,
su mentón de capricho,
sus pómulos fragantes,
sus párpados,
su miedo.

Sonríe
y usted nace,
asume el mundo,
mira
sin mirar,
indefensa,
desnuda,
transparente.

Y a lo mejor,
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro,
usted puede llorar
sencillamente,
sin desgarrarse,
sin desesperarse,
sin convocar la muerte,
ni sentirse vacía.

Llorar
sólo llorar.

Entonces su sonrisa,
si todavía existe,
se vuelve un arco iris.

Mario Benedetti.

Pintura: "The blind girl", (La chica ciega), 1854-1856, John Everett Millais, Birminghan Museums Art Gallery, Birminghan, Reino Unido.

"VENCEREMOS", Quilapayún.

El mítico grupo foklclórico revolucionario chileno "Quilapayún", dirigido por el asesinado cantautor Víctor Jara, creó este tema, ya universal, para la campaña electoral chilena de 1970, en que fue elegido el también asesinado presidente Salvador Allende. El vídeo de Youtube contiene escenas posteriores, del conflicto civil salvadoreño, y presenta esta canción como una de las consignas revolucionarias por excelencia. 

Aunque los motivos que me impulsan a colgar este vídeo nada tengan que ver, en estos momentos, con la política, he de decir que éste fue uno de los temas que me vieron crecer y al recordarlo, me embarga la emoción.

domingo, 25 de abril de 2010

"LA BELLA DAMA SIN PIEDAD", John Keats.

I
Oh, ¿qué puede afligirte, caballero armado,
tan solo y pálido vagando?
El junco está marchito en el lago
y de aves no hay un solo canto.
II
Oh, ¿qué puede afligirte, caballero armado,
tan macilento y tan apenado?
Lleno está el granero de la ardilla
y la cosecha ya ha sido recogida.
III
En tu frente veo un lirio
humedecido de angustia y febril rocío;
y en tu mejilla una rosa desteñida
velozmente también se marchita.
IV
Encontré a una dama en el prado,
muy hermosa, una doncella de las hadas;
su cabello era largo, sus pies eran ligeros,
y salvajes sus ojos miraban.
V
Hice una guirnalda para su cabeza,
y también brazaletes, y un fragante cinturón;
me miró ella al tiempo en que me amaba,
y un dulce gemido lanzó.
VI
La senté sobre mi corcel al paso,
y en todo el día ya no vi más nada,
pues hacia un lado ella se inclinaba
entonando una canción de hadas.
VII
Me encontró raíces de dulce sabor,
y miel silvestre y rocío de maná;
y en una lengua extraña seguro dijo:
“¡Te amaré con fidelidad!”.
VIII
A su gruta élfica me llevó,
y allí lloró y suspiró con aflicción,
y allí cerré sus ojos frenéticos
con cuatro besos.
IX
Y allí me arrulló hasta que me dormí,
y allí soñé, ¡ah, presagio de tormento!,
el último sueño que jamás soñé,
en la ladera del frío cerro.
X
Vi pálidos reyes, y príncipes también,
pálidos guerreros, todos con una palidez de muerte;
y gritaron: “¡La Bella Dama sin Piedad
esclavizado te tiene!”.
XI
Vi sus hambrientos labios en la oscuridad
en horrible advertencia abiertos,
y desperté, y aquí me encontré,
en la ladera del frío cerro.
XII
Y es por eso que permanezco aquí,
tan solo y pálido vagando,
aunque el junco esté marchito en el lago
y de aves no haya un solo canto.

John Keats


LA BELLE DAME SANS MERCI
I
O what can ail thee, knight-at-arms,
alone and palely loitering?
The sedge has wither’d from the lake,
and no birds sing.
II.
O what can ail thee, knight-at-arms!
So haggard and so woe-begone?
The squirrel’s granary is full,
and the harvest’s done.
III.
I see a lily on thy brow
with anguish moist and fever dew,
and on thy cheeks a fading rose
fast withereth too.
IV.
I met a lady in the meads,
full beautiful—a faery’s child,
her hair was long, her foot was light,
and her eyes were wild.
V.
I made a garland for her head,
and bracelets too, and fragrant zone;
she look’d at me as she did love,
and made sweet moan.
VI.
I set her on my pacing steed,
and nothing else saw all day long,
for sidelong would she bend, and sing
a faery’s song.
VII.
She found me roots of relish sweet,
and honey wild, and manna dew,
and sure in language strange she said—
“I love thee true.”
VIII.
She took me to her elfin grot,
and there she wept, and sigh’d fill sore,
and there I shut her wild wild eyes
with kisses four.
IX.
And there she lulled me asleep,
and there I dream’d—Ah! woe betide!
The latest dream I ever dream’d
on the cold hill’s side.
X.
I saw pale kings and princes too,
pale warriors, death-pale were they all;
they cried—“La Belle Dame sans Merci
hath thee in thrall!”
XI.
I saw their starved lips in the gloam,
with horrid warning gaped wide,
and I awoke and found me here,
on the cold hill’s side.
XII.
And this is why I sojourn here,
alone and palely loitering,
though the sedge is wither’d from the lake,
and no birds sing.

John Keats.

Pintura: "La belle dame sans merci", (La bella dama sin piedad), Frank Dicksee,
(1853 - 1928).

sábado, 24 de abril de 2010

"EN MI AUSENCIA", Mayte Dalianegra

Amor mío, en mi ausencia,
escríbeme tus poemas,
hilando, noche tras noche,
tus versos en una saga.

Llegarán, uno tras otro,
en fila india danzando,
hasta la risueña luna,
que los reciba confiada.

Desde un balcón en el cielo,
con estrellas por baranda,
los leeré muy dichosa,
contenta y alborozada.

Amor mío, cuando llegue
a tus brazos nuevamente,
te entregaré esos versos
con finas cintas atados.

Y en esos lazos sedosos
también verás amarrados,
mi corazón y mis manos,
que por ti son liberados.

Amor mío, en mi ausencia,
no derrames una lágrima,
que tus lágrimas se las lleva
el frío viento serrano
y en mi pecho, mientras deja,
una sombra de tristeza.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La perle du harem”, (La perla del harén),  Constant Joseph Brochart , (1816 – 1899).

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viernes, 23 de abril de 2010

"THE PURSUIT", Evans Blue.

"The pursuit", (La búsqueda), fue el primer sencillo que la banda de hard rock de Toronto, "Evans Blue", extrajo de su álbum "The pursuit begins when this portrayal of life ends", (La búsqueda comienza cuando este retrato de la vida termina), del año 2007. Espero que los amantes del buen rock alternativo disfruten de este single de la formación canadiense, como lo disfruto yo.



miércoles, 21 de abril de 2010

"TU BOCA", Mayte Dalianegra

Racimo maduro,
rojo, de tu boca,
anhelo tan duro,
que a mí me provoca
un afán oscuro.

Manantial que brota
de salitre y roca,
timbal que resuena,
asciende una nota,
se alza cual condena
y me vuelve loca.

Dulce comisura,
suave curvatura
la de esa tu boca.
Húmeda cavidad,
sosiega mi ansiedad,
que ya no es poca.

Profunda cisterna,
sucinta caverna,
tu breve abertura,
plena ya de albura
y dulzura eterna.

Mi fe religiosa,
mi tótem, mi icono,
a ti me abandono;
por besar tu boca
me siento una diosa.

Vibro ya mimosa
y en el verso o en prosa,
con total esmero,
dedico ya entero
mi tiempo a tu boca.

Llegará aquella época,
ciclo venidero,
que tenerla pueda,
siempre que la quiera,
siendo mi deseo.

Bello galanteo
de tus labios quiero,
grato y lisonjero,
sellando tu beso
todo mi embeleso.

Mayte Dalianegra.

 Pintura: “Romeo and Juliet”, (Romeo y Julieta), 1884, Frank Dicksee.


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viernes, 16 de abril de 2010

"ESTA TARDE", Alfonsina Storni.

Ahora quiero amar algo lejano...
algún hombre divino
que sea como un ave por lo dulce,
que haya habido mujeres infinitas
y sepa de otras tierras, y florezca
la palabra en sus labios, perfumada:
suerte de selva virgen bajo el viento...

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
blanda y tranquila como espeso musgo,
tiembla mi boca y mis dedos finos,
se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor... Toda la tierra
está cantando dulcemente... Lejos
los bosques se han cargado de corolas,
desbordan los arroyos de sus cauces
y las aguas se filtran en la tierra
así como mis ojos en los ojos
que estoy sonañdo embelesada...

Pero...
ya está bajando el sol de los montes,
las aves se acurrucan en sus nidos,
la tarde ha de morir y él está lejos...
lejos como este sol que para nunca
se marcha y me abandona, con las manos
hundidas en las trenzas, con la boca
húmeda y temblorosa, con el alma
sutilizada, ardida en la esperanza
de este amor infinito que me vuelve
dulce y hermosa...

Alfonsina Storni.

Pintura: "Daedalus and Icarus", (Dédalo e Ícaro), 1869, Sir Frederic Leighton.


jueves, 15 de abril de 2010

"DE TI Y DE MÍ", Susana March.


Si tú eres la montaña,
yo soy la flor, el aire, la llanura,
la fuente limpia y pura,
el río que te baña,
la hondonada,
la cumbre y el paisaje;
el zafiro del cielo y la nube de encaje.
Todo y nada.

Tú eres lo duradero,
lo que persiste y queda, la verdad de las cosas.
Yo soy como las rosas.
Doy mi perfume y muero.
Tú eres el titán
que a fuerza de constancia perforaste las rocas.
Yo soy una de esas vírgenes locas
que nunca saben donde van.

Inconstante y alada,
tan pronto rozo estrellas como me mancha el lodo.
Lo quiero siempre todo,
y nunca tengo nada.
Sí; tú eres el más fuerte
y el más bueno quizás.
Tú sabes dónde vas.
Yo sólo voy donde quiere la suerte.

Nos encontramos un extraño día.
Tú el hierro; y la luz.
y nos unimos en una misma cruz
de poesía.

Si tú eres la montaña
que aguarda sin temor el vendaval,
yo soy la fuente de cristal
que florece en su entraña.

Y no puedes conmigo,
valeroso y profundo monte del Himalaya.
Para no sucumbir, necesitas que vaya
a sembrar en ti mi trigo.

Susana March.

Pintura: "The awakening of Adonis", (El despertar de Adonis), 1900, John William Waterhouse.

"BOSQUE DE ROSAS", José Martí.

Allí despacio te diré mis cuitas;
¡Allí en tu boca escribiré mis versos!
¡Ven, que la soledad será tu escudo!
Pero, si acaso lloras, en tus manos 
esconderé mi rostro, y con mis lágrimas
borraré los extraños versos míos.

Sufrir ¿tú a quien yo amo y ser yo el casco
brutal, y tú, mi amada, el lirio roto?
¿Oh, la sangre del alma, tú la has visto?
Tiene manos y voz, y al que la vierte
eternamente entre la sombra acusa.

¡Hay crímenes ocultos, y hay cadáveres
de almas, y hay villanos matadores!
Al bosque ven: del roble más erguido
un pilòn labremos, ¡y en el pilòn
cuantos engañen a mujer pongamos!

Ésta es la lidia humana: ¡la tremenda
batalla de los cascos y los lirios!
Pues los hombres soberbios ¿no son fieras?
¡Bestias y fieras! Mira, aquí te traigo
mi bestia muerta, y mi furor domado.

Ven, a callar; a murmurar; al ruido
de las hojas de Abril y los nidales.
Deja, oh mi amada, las paredes mudas
De esta casa ahoyada y ven conmigo
no al mar que bate y ruge sino al bosque
de rosas que hay al fondo de la selva.

Allí es buena la vida, porque es libre
y la virtud, por libre, será cierta,
por libre, mi respeto meritorio.

Ni el amor, si no es libre, da ventura.
¡Oh, gentes ruines, las que en calma gozan
de robados amores! Si es ajeno
el cariño, el placer de respetarlo
mayor mil veces es que el de su goce;
del buen obrar ¡qué orgullo al pecho queda
y cómo en dulces lágrimas rebosa,
y en extrañas palabras, que parecen
aleteos, no voces! Y ¡qué culpa
la de fingir amor! ¡Pues hay tormento
como aquél, sin amar, de hablar de amores!
¡Ven, que allí triste iré, pues yo me veo!
¡Ven, que la soledad será tu escudo!

José Martí.

Pintura: "My sweet rose", (Mi dulce rosa), 1908, John William Waterhouse.

"ELEGÍA", Federico García Lorca.

Como un incensario lleno de deseos,
pasas en la tarde luminosa y clara
con la carne oscura de nardo marchito
y el sexo potente sobre tu mirada.

Llevas en la boca tu melancolía
de pureza muerta, y en la dionisíaca
copa de tu vientre la araña que teje
el velo infecundo que cubre la entraña
nunca florecida con las vivas rosas
fruto de los besos.

En tus manos blancas
llevas la madeja de tus ilusiones,
muertas para siempre, y sobre tu alma
la pasión hambrienta de besos de fuego
y tu amor de madre que sueña lejanas
visiones de cunas en ambientes quietos,
hilando en los labios lo azul de la nana.

Como Ceres dieras tus espigas de oro
si el amor dormido tu cuerpo tocara,
y como la virgen María pudieras brotar
de tus senos otra vía láctea.

Te marchitarás como la magnolia.
Nadie besará tus muslos de brasa.
Ni a tu cabellera llegarán los dedos
que la pulsen como
las cuerdas de un arpa.

¡Oh mujer potente de ébano y de nardo!
cuyo aliento tiene blancor de biznagas.
Venus del mantón de Manila que sabe
del vino de Málaga y de la guitarra.

¡Oh cisne moreno! cuyo lago tiene
lotos de saetas, olas de naranjas
y espumas de rojos claveles que aroman
los niños marchitos que hay bajo sus alas.

Nadie te fecunda. Mártir andaluza,
tus besos debieron ser bajo una parra
plenos del silencio que tiene la noche
y del ritmo turbio del agua estancada.

Pero tus ojeras se van agrandando
y tu pelo negro va siendo de plata;
tus senos resbalan escanciando aromas
y empieza a curvarse tu espléndida espalda.

¡Oh mujer esbelta, maternal y ardiente!
Virgen dolorosa que tiene clavadas
todas las estrellas del cielo profundo
en su corazón ya sin esperanza.

Eres el espejo de una Andalucía
que sufre pasiones gigantes y calla,
pasiones mecidas por los abanicos
y por las mantillas sobre las gargantas
que tienen temblores de sangre, de nieve,
y arañazos rojos hechos por miradas.

Te vas por la niebla del otoño, virgen
como Inés, Cecilia, y la dulce Clara,
siendo una bacante que hubiera danzado
de pámpanos verdes y vid coronada.

La tristeza inmensa que flota en tus ojos
nos dice tu vida rota y fracasada,
la monotonía de tu ambiente pobre
viendo pasar gente desde tu ventana,
oyendo la lluvia sobre la amargura
que tiene la vieja calle provinciana,
mientras que a lo lejos suenan los clamores
turbios y confusos de unas campanadas.

Mas en vano escuchaste los acentos del aire.
Nunca llegó a tus oídos la dulce serenata.
Detrás de tus cristales aún miras anhelante.
¡Qué tristeza tan honda tendrás dentro del alma
al sentir en el pecho ya cansado y exhausto
la pasión de una niña recién enamorada!

Tu cuerpo irá a la tumba
intacto de emociones.
Sobre la oscura tierra
brotará una alborada.
De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos
y de tus senos, rosas como la nieve blancas.
Pero tu gran tristeza se irá con las estrellas,
como otra estrella digna de herirlas y eclipsarlas.

Federico García Lorca.

Pintura: "Naranjas y limones", 1928, Julio Romero de Torres.

martes, 13 de abril de 2010

"CULTIVO UNA ROSA BLANCA", José Martí.

Cultivo una rosa blanca
en junio como enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

José Martí. 
 
Pintura: "The white rose", (La rosa blanca), Martin Johnson Heade, (1819 - 1904).

domingo, 11 de abril de 2010

" EL ANDALUZ", Luis Cernuda.

Sombra hecha de luz,
que templando repele,
es fuego con nieve
el andaluz.

Enigma al trasluz,
pues va entre gente solo,
es amor con odio
el andaluz.

Oh hermano mío, tú.
Dios, que te crea,
será quién comprenda
al andaluz.

Luis Cernuda.

Pintura: "Conciencia tranquila", 1897, Julio Romero de Torres, Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo.

"POR LA CINTURA", Mayte Dalianegra

Tómame por la cintura
y permite que la luna
me bañe el pelo
con escarcha de porcelana,
mientras yo sueño.
Deja que las estrellas
bajen del cielo
y se tornen palomas blancas
planeando al viento,
que mi amor es una peña
de roca dura
y el tuyo un velero
encallado dentro.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "The fisherman and the siren", (El pescador y la sirena), 1856 - 1858, Sir Frederic Leighton.

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"THY HAND, BELINDA", (DIDO AND AENEAS), Henry Purcell.

“Thy hand, Belinda”, (Tu mano, Belinda), también denominada “Dido’s lament”, (El lamento de Dido), es el aria más célebre de la ópera “Dido and Aeneas”, (Dido y Eneas), del compositor barroco británico Henry Purcell.

“Dido y Eneas” fue la primera ópera escrita en lengua inglesa, data de 1682, y su libreto fue obra del poeta y dramaturgo Nahum Tate, basándose en la “Eneida”, del poeta romano Virgilio. Consta de tres actos y su duración es bastante breve, en torno a una hora.

La ópera narra la historia de Dido o Elisa, la primera reina de Cartago, hermana de Pigmalión, rey de Tiro, que ha de huir de esta ciudad fenicia en compañía de su séquito de doncellas y de su hermana menor Belinda, (en la “Eneida” Belinda se llama Ana), pues su marido, Siqueo, sacerdote del templo de Melkart, había sido asesinado a manos de su hermano, el mentado Pigmalión. Dido arriba a la costa africana y funda una nueva ciudad, Cartago, y tiempo más tarde establece una  tórrida relación amorosa con otro fugitivo que naufraga en las costas de su reino, Eneas, un héroe troyano hijo del príncipe Anquises y de la diosa Afrodita, que conduce a los supervivientes de la Guerra de Troya en pos de un mejor destino. Mas las siete naves de Eneas parten de nuevo por orden del dios Hermes y ello conduce a que la soberana cartaginesa, desesperada, se quite la vida clavándose la espada de Eneas en el pecho. Si bien en la ópera, no es Hermes, sino unas brujas envidiosas de la infortunada Dido, quienes convencen a Eneas de que debe partir para fundar Roma.

El aria que presenta este vídeo, “Thy hand Belinda”, se sitúa en ese momento previo al suicido de Dido, cuando ella solicita ayuda a su hermana. Aquí, el papel de Dido es interpretado por la  la mezzo soprano canadiense Laura Pudwell. Cuando la obra fue estrenada, en el s. XVII, este personaje, así como el resto del elenco femenino, eran interpretados por "castrati".

Adjunto también un enlace a un post sobre las ruinas de Cartago, en el que también se trata de la historia de Dido y Eneas, que he publicado en mi blog principal, (El Blog de Mayte Dalianegra)

CIUDAD DE TÚNEZ V - RUINAS DE CARTAGO I

Pintura: "Dido preparando su muerte con la espada de Eneas", Andrea Sacchi, (1599- 1661). Museo de las Bellas Artes, Caen.

sábado, 10 de abril de 2010

"DULCE ARREBATO", Mayte Dalianegra

Buscaré en tus manos
la caricia sedeña,
en tus ojos la ternura,
en tu boca el melifluo sabor.
Hallarás en mí la yesca presta
al incendio.
Abrasarme quiero en tu fuego,
rendirme a la llama,
perderme en la médula
de un calor en ignición.
Amarte quiero en noches
medrosas de lunas y de estrellas,
sublimar la dulzura y la vehemencia
en la alquitara de mi vientre
y en el ardor de mi corazón.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "L'Aurore", (La Aurora), 1881, William Adolphe Bouguereau.

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"PRISIÓN...", Mayte Dalianegra

Prisión que me encadena
y entre los altos muros
dormito sumida en penas
y silencio de sus ángulos,
cual hiedra que me envenena.

Prisión oscura y silente,
daga afilada e hiriente
que sin tregua, con premura,
mi corazón acomete
sin esbozo de ternura.

Prisión que lleva tu nombre,
carcelero inmisericorde
de gélida estirpe de lobo,
o del humano más réprobo
que me sojuzga y cautiva.
 Guardada tras mil cerrojos,
yace mi alma vencida,
que mendiga, como un pobre,
tu presencia tan querida.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Biblis”, 1884, William Adolphe Bouguereau.

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"LLUVIA DE BESOS", Mayte Dalianegra

Tras los tenues visillos
de la amplia ventana,
ríen cual chiquillos,
los amantes del alba.

Tómame, cariño,
y recibe estos besos,
torrentes cristalinos
que son un presente
de querer complaciente,
que son mil deseos:
palabra silente,
caricia de vientos,
abrazos sinuosos,
soneto de esbozos.

Sobre la nívea cama
juegan como niños
y encienden la llama
de amor puro y prístino.

Ven, mi semidiós,
que lluevan sin tregua
besos de mis labios,
savia de mi lengua,
que a ti te estremezcan.

Cascadas de besos
que caen de los cielos,
descienden y llegan,
se estampan y quiebran,
contra tu presencia.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Desnudo reclinado”, 1864, Jean Frédéric Bazille.

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"SOY", Mayte Dalianegra

Soy lo que soy,
nunca podría haber sido otra;
el pez nunca será gato
ni el gato, pez,
la puerta nunca será ventana
ni la ventana, puerta,
por más que sus marcos se parezcan.

No habrá brillos estelares
fulgurando tras el canto del cisne
ni hubo pétalos de margarita
entre mis ancestros;
tampoco nadie
ensalivará un sello
y lo adherirá a un sobre
que me contenga
tras mi deceso,
para que el tiempo oficie de cartero
con el abrazo concéntrico
de su viento, pues no hay destinatario
escrito y esa carta
nunca encontrará otro cuerpo.

Los granos de materia se conmueven
en su plano arrugado y finito,
buscando el picaporte
que abra una pestaña de luz,
huyendo, aterrados, del misterio
oscuro,
ajenos, sin duda,
a su faz serena e inalterable,
a su faz sin antes y sin después.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "L'Etoile perdue" (La Pléyade perdida), 1884, William Adolphe Bouguereau. Colección privada

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viernes, 9 de abril de 2010

"HAIKU (las mariposas)", Mayte Dalianegra

Las mariposas
aletean inquietas,
enamoradas.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Nymphe à la pièce d'eau" (Ninfa en la fuente), Guillaume Seignac (1870-1924)
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miércoles, 7 de abril de 2010

"HAIKU DEL DOLOR", Mayte Dalianegra


Dolor silente
tan agudo y oscuro
que trae muerte.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "The farewell of Telemachus and Eucharis"(La despedida de Telémaco y Eucaris), 1818, Jacques-Louis David

martes, 6 de abril de 2010

"ETERNA PRIMAVERA", Mayte Dalianegra

Sello en tu boca mis besos
cual etéreas amapolas
de pétalos vaporosos,
que son mis labios gozosos
dos claveles reventones
y se mutan girasoles
cuando tus ojos se entornan.

Ya llega la primavera
con su luz que todo ciega,
inundando de verdor
montes y valles sinuosos,
bajo el sol devastador
desplegando torrenteras
de caudales espumosos.

Grabo en mis sienes floridas
las canciones que dedicas
a las ninfas saltarinas
que de nadan en los arroyos,
que tu voz es mi consuelo,
todo un himno religioso
que se eleva hasta el cielo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Hylas and the nymphs", (Hylas y las ninfas), 1896, John William Waterhouse. Manchester City Arts Galleries. Manchester.
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sábado, 3 de abril de 2010

"PARA LA LIBERTAD", (EL HERIDO, II), Miguel Hernández.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

MIGUEL HERNÁNDEZ, El hombre acecha, (1938-39)

Como humilde homenaje al pastor de Orihuela, Miguel Hernández, uno de mis poetas predilectos, sino el más, de cuya trágica muerte se cumplieron este pasado 28 de marzo 68 años, y que el próximo 10 de octubre se cumplirá un siglo de su nacimiento, adjunto el que para mí es su poema más emblemático, aunque no el más conocido, un poema que resume el ideario de este poeta autodidacta, uno de los más relevantes de la literatura del s. XX.

Pintura: "La liberté guidant le peuple", (La libertad guiando al pueblo), 1830, Ferdinand Eugène Delacroix. Museo del Louvre, París.

"SÁBADO", Alfonsina Storni.

Me levanté temprano y anduve descalza
por los corredores: bajé a los jardines
y besé las plantas
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañé en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas. Garzas
quisquillosas, finas,
de mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que la misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
Afuera, sol como no he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.

Alfonsina Storni.

Pintura: "Psyche entering the Cupid's garden",  (Psique entrando en el jardín de Cupido), 1904, John William Waterhouse.


viernes, 2 de abril de 2010

"VOY A DORMIR", Alfonsina Storni.

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases.

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Alfonsina Storni.

Nota: éste fue el poema de despedida que Alfonsina Storni envió al diario "La Nación" el 25 de octubre de 1938, antes de suicidarse arrojándose por una escollera de la playa "La Perla", en Mar del Plata, Argentina.

Pintura: "Ophelia", 1852, Sir John Everett Millais.

"ALFONSINA Y EL MAR", Afredo Kraus.

El pasado 9 de marzo dediqué un post de este blog a la canción "Alfonsina y el mar", que homenajea a la gran poetisa Alfonsina Storni, en voz de otra argentina de pro: Mercedes Sosa. Adjunto el enlace de esa entrada, por si el lector desease leerla y visionar y escuchar el vídeo:
 
Días más tarde, leí un post de un compañero bloguero, Albino, que trataba sobre el reciente fallecimiento de Ariel Ramírez, pianista y compositor, autor de la música de "Alfonsina y el mar",acontecido el 10 de febrero. Por ese motivo escribo ahora esta entrada, para dedicarle el tema no sólo a la memoria de la poetisa helvético argentina Alfonsina Storni y a la de "La Negra", sino también a Ariel Ramírez.

El vídeo que acompaña está interpretado por el tenor canario Alfredo Kraus, tristemente desaparecido, al igual que los anteriormente citados, y que fuera amigo de Albino, de cuya entrada en su blog, dejo enlace:  LOS DÍAS DE MI VIDA: Ariel Ramírez, Alfonsina y el mar.

En memoria de todos ellos, que con su poesía y su música, nos han hecho vibrar... 

jueves, 1 de abril de 2010

"RIMAS", Salvador Díaz Mirón.

El día con su manto
de vívidos colores,
inspira cosas dulces:
la risa y la ilusión.
Entonces la mirada
se inclina hacia las flores...
Las flores son los versos
¡qué el prado canta al sol!

La noche con su sombra,
que deja ardientes rastros,
inspira cosas graves:
la angustia y la oración.
Entonces la mirada
se eleva hacia los astros...
Los astros son los versos
¡qué el cielo canta a Dios!

Qué pliegue su ala de oro
la tarde en el vacío;
qué pasen por mi mente
las ondas del Cedrón;
qué caiga de la nube
la gota de rocío;
¡qué radien las estrellas,
qué trine el ruiseñor!

Salvador Díaz Mirón.
Pintura: "Gather ye rosebuds while ye may", (Recoged los capullos de rosas mientras podáis), 1909, John William Waterhouse.


"AL VER LOS MÁRMOLES DE ELGIN", John Keats.

Mi espíritu es muy débil: mortal
me pesa como un sueño no querido,
y cuestas y pináculos soñados
de afán divino, anuncian ya mi muerte.

Como un águila enferma cara al cielo.
Mas es un lujo plácido mi llanto
por no poder guardar los vientos puros
cuando el ojo de la mañana abra.

Tales glorias sombrías del cerebro
le dan al corazón batalla inmensa;
igual estos prodigios me marean.

Uniendo el esplendor griego a la ruda
devastación del Tiempo: en la tormenta
fulgura un sol, la sombra de lo magno.

John Keats.

Pintura: "Charles Towneley in his sculpture gallery", (Charles Towneley en su galería de escultura), 1782, Johann Zoffany. Art Gallery and Museum, Burnley, Lancashire, United Kingdom.

Nota: Los llamados "Mármoles de Elgin" constituyen más de la mitad de las esculturas que decoraban el mítico Partenón de Atenas, así como algunas del Templo de Atenea Niké, los Propíleos y el Erecteión y que fueron desmantelados de dichos monumentos de la Acrópolis ateniense y comprados al gobierno turco, durante la dominación otomana de Grecia, por parte del embajador británico en Constantinopla, Sir Thomas Bruce, conde de Elgin, con el objeto de decorar su villa londinense de Park Lane. Estas valiosas piezas arqueológicas llegaron a suelo inglés entre 1804 y 1805, y en 1816 el gobierno del Reino Unido las compró a Lord Elgin y pasaron a formar parte de las colecciones del Museo Británico

Tras la independencia griega, Grecia reclamó constantemente este patrimonio histórico artístico a Gran Bretaña, pues, de forma natural, pertenece a su soberanía, ya que se trata de otro de los muchos expolios, más o menos legitimados, que ha sufrido el país balcánico. Como es de suponer, el Reino Unido se niega tajantemente a su devolución y ni siquiera la construcción del súper vanguardista Museo de la Acrópolis de Atenas, ha servido para convencer a las autoridades británicas de la necesidad de restaurar estas piezas a su legítimo propietario: el pueblo griego. 

Desde este humilde blog nos adherimos a la causa de su devolución, máxime después de haber observado in situ el Templo de Atenea Partenos, y los anteriormente citados, desprovistos de sus metopas y frisos.

Y para ilustrar esta causa, basten los sentimientos que suscitaron dichos mármoles ante la mirada de almas  sensibles como la del escritor francés Chateubriand, que acusó a Lord Elgin de sacrílego o la del gran poeta británico Lord Byron, que condenó tal suceso y escribió poemas recriminatorios. Después, fue otro gran poeta inglés, John Keats, quien acabó sintiendo una fascinación tan profunda por tales obras clásicas, que las visitaba asiduamente, cayendo en estados de ensoñación que inspiraron los versos que al comienzo de esta entrada se muestran.

MIS POETAS FAVORITOS... John Keats.

(Londres, 1795 - Roma, 1821) Poeta británico. La muerte de su padre y su humilde procedencia le llevaron a trabajar como practicante en casa de un cirujano, para ingresar más tarde como estudiante externo en el Guy’s Hospital de Londres (1815). Su afición a la lectura le descubrió el mundo de la poesía, en la que se inició bajo la influencia de Spenser. En casa de su amigo Leigh Hunt, crítico y poeta, conoció a Shelley, con quien trabó amistad. 

Publicó su primer volumen de poemas en 1817 y, a pesar de su escaso éxito, decidió abandonar la cirugía para dedicarse sólo a la literatura. Al año siguiente apareció Endimión (1818), que fue mal recibida por la crítica. A su regreso a Londres, tras una temporada en la zona de los lagos y el oeste de Escocia, asistió a la muerte de su hermano, aquejado de tuberculosis, lo que le afectó profundamente.

El propio Keats sufría la misma enfermedad; tras mudarse a casa de su amigo Charles Armitage Brown, en Hampstead, se enamoró de la hija de un vecino, Fanny Brawne, quien le inspiró la mayoría de sus poemas, recogidos en el volumen Lamia, Isabella, La víspera de Santa Inés y otros poemas (1820), que incluía sus mejores poemas: el inacabado Hiperión, sobre la mitología griega, y sobre todo su célebre serie de odas (Oda a un ruiseñor, Oda a una urna griega).

Su estado de salud se deterioró, por lo cual decidió embarcar con su amigo Severn hacia Nápoles, en lo que parecía la última posibilidad del poeta para sanar, aunque murió unos meses más tarde. Pese a tratarse del vate más joven de los grandes románticos británicos, es uno de los líricos más importantes en lengua inglesa. En 1848 aparecieron sus cartas y su diario, que completan una obra de excepcional pureza expresiva y admirable dominio poético en su aspiración por alcanzar la belleza absoluta.
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