sábado, 9 de diciembre de 2017

"ANITA GARIBALDI", Mayte Dalianegra


La arena conoció
tu cuerpo grávido,
tu cuerpo de mujer y guerrillera,
de compañera ardiente,
de amorosa madre,
de fiera defensora
de las causas.
No supo del calor
que te encendía,
calor de estrella
que derramaba su caudal de luz.
No supo del barro que besaba
tus pies descalzos,
tus pies pequeños
que sembraban huellas grandes.

La arena
supo del frío
que sucede a la fiebre,
supo del peso de tu vientre
y de su vida también perdida.
Supo tanto como tanto ignoró.
Cómo podría imaginar
el trote ágil de tu caballo
cuando, a horcajadas,
guiabas un ejército.
Cómo podría imaginarte
—indómita amazona—
empuñando un arma
con la misma mano
que acariciaba.

La arena sólo supo
lo que debía saber.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Fotografía del monumento ecuestre a Anita Garibaldi. Mario Rutelli (1935). 
Colina del Gianicolo, Roma 

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"TU CUERPO PULSADO POR SÍ MISMO", Carmen Boullosa


Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco,
sonido límpido del cobre y del aliento:

eres tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose cierva:

porque en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz bebe su espina:

porque tú eres el viento
y eres también la boca virgen
que muchos metros ocultan.

(Carmen Boullosa)

Pintura de Kathrin Longhurst

"BEBIDA", Carmen Boullosa


Bebo la oscuridad del incrédulo
del vaso de tu boca. Tomo por hueso
el beso, que es desnudo y es del muerto
el habla, y es del vivo adorno, es rulo,
verdad, afeite, máscara y desnudo.
Recibo del abrazo el rasgón. Sueño
de tu ojo la afección por mí, luego
el consuelo y el amor. Tiemblo. Dudo.
Quiero beber, tomar, recibir. ¡Dame,
golpea tu espada en mí, abre, hiéreme,
riega lo que ningún líquido lave!
Márcame, rásgame con el filo de tu sable.
Quita matando que cobarde teme
la temerosa de mi nombre. Te digo: ¡dame!

(Carmen Boullosa)

Pintura: "La promesa de las sombras", Kathrin Longhurst

Mis poetas favoritos: CARMEN BOULLOSA

Carmen Boullosa (Ciudad de México, 4 de septiembre de 1954) es una poetisa, novelista, guionista y dramaturga mexicana. Forma parte de la generación sin nombre que se agrupó alrededor del Taller Martín Pescador, a la que pertenecieron Roberto Bolaño, Verónica Volkow y otros.

Estudió Letras Hispánicas en la Ibero (1974-1976) y en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México, 1972-1973).

Fue becaria Salvador Novo (1974), del Centro Mexicano de Escritores (1980), del INBA FONAPAS (1981),de la Fundación Guggenheim (1990)​, de la DAAD (1995)​, y del hoy llamado Cullman Center (2001).

Fue redactora del Diccionario del Español en México de El Colegio de México (1977-1979), fundadora en 1983 del Taller Editorial Tres Sirenas (1980), tomó las riendas, con Alejandro Aura, del Teatro-bar El Cuervo en 1981, y cofundó El Hijo del Cuervo con Aura, en 1986.

Hija de Fernando Boullosa Cortina y Esther Velázquez de la Fuente. Descendiente en séptimo grado de Antonio Icaza y Caparroso. Hermana del poeta, escritor y conductor de televisión Pablo Boullosa y de la poeta, pintora y conductora de radio Mercedes Boullosa.

Quedó huérfana de madre a los quince años, vivencia traumática que se trasluce en varias de sus obras (por ejemplo en Mejor desaparece y Antes).

viernes, 24 de noviembre de 2017

"PRINCIPIO Y FIN", Mayte Dalianegra


El comienzo
acostumbra a ser un pavo real
desplegando el abanico de su cola,
acostumbra a ser un arcoíris
extendiendo su tránsito cromático
como una luz
presuntamente inextinguible.
Es una boca 
donde caben todas las sonrisas,
donde caben todas las palabras.
Eso es el comienzo,
un embrión de promesas,
el germen de la esperanza,
una espiral que crece con cada giro.

El final ya es otra cosa,
es un ojo que se ciega,
una garganta que enmudece,
algo que se ha hecho tan pequeño
que puede cerrarse con las yemas
de dos dedos. 
Es la negación
de cuanto se afirmó primero,
el sentido de inutilidad
de cuanto se creía necesario,
la verdad que revela todas las mentiras.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Alegoría de la brújula y el mundo" 
(Sapiente con compasso e globo),
Dosso Dossi (1520-1530). 
Pinacoteca Nazionale di Ferrara, Italia

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"PLAZA BLANCA", Jean Arp


esta mañana coloca en mi camino
sólo los bibelots de la muerte
las campanas tocan años en cada minuto
pasan años que tienen abanicos de hormigas en las cabezas
pasan años que tienen hocicos vegetales
y aletas de genio
pasan años que ahuyentan a pequeños años

la luz del arte habla del suicidio delicioso
cierro los ojos y me encuentro en la plaza blanca
el agua de la plaza está agitada
olas enormes se precipitan sobre las casas
y arrancan los labios
que los pájaros han colocado en las ventanas
abro los ojos
las blancas crines echan a volar
soñadores tomados de la mano como los ciegos
atraviesan la plaza
el viento acaricia las plantas domesticadas
cierro los ojos
es de noche
de pronto me despierto en la noche
los pájaros cantan
es de día
montañas líquidas flotan en el aire
abro los ojos y me duermo de pie, en medio de la plaza blanca
la umbela de las estrellas se cubre de labios

(Jean Arp)

Traducción de Aldo Pellegrini

Pintura de Giorgio de Chirico

"EL AIRE ES UNA RAÍZ", Jean Arp



Las piedras están llenas de entrañas. Bravo. Bravo.
Las piedras están llenas de aire.
Las piedras son ramas de agua.

En la piedra que ocupa el lugar de la boca brota
una hoja espinosa. Bravo.
Una voz de piedra está mano a mano y pie a pie
con una mirada de piedra.

Las piedras son atormentadas como la carne.
Las piedras son nubes porque su segunda naturaleza
les baila en su tercera nariz. Bravo. Bravo.

Cuando las piedras se rascan les crecen uñas en las raíces.
Bravo. Bravo.
Las piedras tienen orejas para comer la hora exacta.

(Jean Arp)

Traducción de Jesús Munárriz

Pintura: "Europa después de la lluvia", Max Ernst

martes, 14 de noviembre de 2017

"AMPARO", Mayte Dalianegra


El peso de tu abrazo
me vuelve invertebrada
bajo la vela que arría el crepúsculo,
cuando los sueños
se arremolinan
y vierten su hélice rugiente
entre mis párpados.

Te aprietas contra mi espalda,
y tu pecho es el postigo
que cierra mi pasado,
el aparcero que abona mi tierra
con los despojos de Orfeo
y recolecta la miel que el ruiseñor
lleva en el pico.

Ya en la mañana hueles a aire blanco,
y en tu mirada
la clorofila halla su síntesis.

Tú me salvas
de la luz que es señuelo de celada.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Alberto Pancorbo



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"AITANA, NIÑA NUEVA", Rafael Alberti


Aitana, niña Aitana, baja la primavera
para ti quince flores pequeñas y graciosas.
Sigues siendo de aire, siguen todas tus cosas
siendo como encantadas por una luz ligera.

Aitana, niña Aitana, fuera yo quien moviera
para ti eternamente las auras más dichosas,
quien peinara más luces y alisara más rosas
en tus pequeñas alas de brisa mensajera.

Aitana, niña Aitana, ya que eres aire y eres
como el aire y remontas en el aire que quieres
feliz, callada y ciega y sola en tu alegría,
aunque para tu luz yo te abriera más cielo,
no olvides que hasta puede deshojarse en un vuelo
el aire, niña Aitana, Aitana, niña mía.

(Rafael Alberti)

Pintura: "Comunicado", Allan Banks

miércoles, 1 de noviembre de 2017

"PÁJAROS", Mayte Dalianegra


Hay pájaros 
verdes
como la bruma 
de las montañas de Guatemala,
aves de plumas tan largas y sedosas
que sólo pueden alzar el vuelo
en esos paraísos de selvas brillantes 
como esmeraldas.

Hay pájaros 
que levantan sus voces
y alcanzan los cielos,
que cortan el aire
con los afilados cuchillos
de sus gargantas, y pájaros 
que sólo pían
y saltan graciosos entre las ramas.

Pájaros hay 
de todo tipo:
amarillos, pardos, azules,
con pecheras rojas 
o de crestas coronados.

Pájaros hay 
también de guerra,
que llevan la fiereza en el tajo de la pupila
y tambores bajo las alas.

Y los hay 
que sobrevuelan el nido ajeno
deslizando 
sus siniestros planeos entre las sombras,
deslizando 
el silencio entre sus picos.

Son aves de rapiña 
aguzando instintos, con el botín 
en el punto de mira.

Urracas y azores cenicientos
afanados en el hurto del reluciente 
metal de la palabra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Pareja de quetzales en Tikal", Carlos Alberto González da Silva

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"AMOR", Pablo Neruda


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado, y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa —limpio de todo mal—.

¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más.

(Pablo Neruda)

Pintura: "Maternidad" (1962), Pierre-Yves Trémois

jueves, 19 de octubre de 2017

"NADA (CÉSAR BORGIA)", Mayte Dalianegra


Príncipe,
tu espada 
—templada en la línea del horizonte
donde el cielo y el infierno
se acoplan lujuriosos—
es un rayo homicida 
que grita su vértigo,
el eje de una tempestad
que arrasa vergeles,
una fértil materia
que gesta el dolor.
Su metal sediento
te mantiene a horcajadas,
Gran Confaloniero, Duque Valentino.

Los idus de marzo
galopan veloces
hasta La Barranca Salada. Aventajan tres días. 
Tu máscara de cuero cae,
entonces, un destello en el acero muestra: 
“O César o nada”.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Pintura: "Retrato de César Borgia" (s. XVI), Altobello Melone. Academia Carrara, Bérgamo, Italia

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"LAS PIEDRAS DOMÉSTICAS", Jean Arp



las piedras son entrañas
bravo bravo
las piedras son troncos de aire
las piedras son ramas de agua
sobre la piedra que ocupa el lugar de la boca
brota una espina
bravo
una voz de piedra
está frente a frente
y codo a codo
con una mirada de piedra
las piedras sufren los tormentos de la carne
las piedras son nubes
pues su segunda naturaleza
baila sobre su tercera nariz
bravo bravo
cuando las piedras se rascan
las uñas brotan en las raíces
las piedras tienen orejas
para comer la hora exacta.

De "Le siège de l'air"
Versión de Aldo Pellegrini

(Jean Arp)

Traducción de Aldo Pellegrini

Pintura de Victor Safonkin

"DE CARNE Y HUESO", Jean Arp


Un péndulo de carne y hueso
toca el abecedario.
Las nubes respiran en los cajones.
Una escalera de mano sube por una escalera
de mano y lleva a la espalda
a la mujer escalera.

El espacio está sobre aviso.
Ya no duerme como la leche.
Se columpia en la lengua
de un recuerdo piadoso.
El espacio está bien lavado.
La desnudez de una cruz
la descripción de una lágrima
la descripción de una gota de sangre
en una gruta de carne y hueso.

En el plano ruidoso de nuestro siglo
un cordelito perdido
se pone a contarnos
que sirvió para hacer bailar
pirámides de carne y hueso
sobre sus vértices
como peonzas.

Dame de tus montes,
tienes más de mil.
Yo te daré a cambio
viento y porcelana de viento.
Te daré árboles mutilados
con manos de puntillas.

Te daré una corona de carne y hueso
y un gran sombrero lleno de miel.
Te daré además
uno de mis jardineros
que me riega de día y de noche.

(Jean Arp)

Traducción de Jesús Munárriz

Pintura de Angela Fraleigh

Mis poetas favoritos: JEAN ARP

Hans (Jean) Arp (16 de septiembre de 1887- 7 de junio de 1966) fue un escultor, poeta y pintor francoalemán. Fue uno de los fundadores del movimiento conocido como Dadaísmo.

Nació en Estrasburgo, durante el breve período siguiente a la guerra franco-prusiana, cuando la zona era conocida como Alsacia-Lorena, después de haber sido devuelta a Alemania por parte de Francia. Luego de que el territorio fuera reincorporado a Francia nuevamente, al término de la Primera Guerra Mundial, las leyes francesas determinaron que su nombre sería Jean y no Hans.

En 1904, después de asistir a la Escuela de Artes y Oficios en Estrasburgo, fue a París, en donde publicó por primera vez sus poesías. Desde 1905 hasta 1907 estudió en la Kunstschule (Escuela de Arte) de Weimar, Alemania y en 1908 regresó a París en donde asistió a la Académie Julian.

En 1915 se mudó a Suiza, para aprovechar la neutralidad suiza. Arp más tarde contó la historia de cómo, cuando le notificaron que debía presentarse a la embajada alemana, evitó ser reclutado para el ejército: tomó el papeleo que le dieron y, en el primer espacio, escribió la fecha. Después puso la fecha en todo el resto de espacios en blanco, luego trazó una línea por debajo y cuidadosamente las sumó. Entonces se quitó toda la ropa y marchó con los papeles en la mano. Le dijeron que se marchara a casa.

sábado, 7 de octubre de 2017

"AÑOS 30", Mayte Dalianegra


Vamps estilizadas 
—terrones de azúcar 
caramelizados bajo los focos 
de los musicales de la RKO—
cimbrean dibujando 
caleidoscópicas geometrías,
ostentando el fasto de la seda, 
las lentejuelas y el lamé,
mientras el vértigo de un picado
captura la apoteosis del instante.

Galanes de nuca rasurada y mechones 
blindados con brillantina
—que combaten su insurgencia sobre la almohada 
con redecilla— profetizan un futuro 
halagüeño en las bolas de cristal de las burbujas.
El champán y el jazz son las ruedas 
del carro de la noche,
y, como trenes de vapor,
boquillas interminables expelen 
hilachas de humo azul
que asciende y se trenza.

A la sombra del oropel 
de esa luz de tulipa art déco,
un río de desempleados se arremansa 
ante la promesa 
de un plato caliente,
y los vagones de los mercancías transportan 
polizones a la deriva.

En París,
Henry Miller almuerza con frugalidad
merced a la compasión de sus amigos.
En España,
Caín levanta una quijada de asno 
y, tras una noche de noviembre,
Alemania
amanece con la fría escarcha de los cristales rotos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La chica dorada" (1933), Rolf Armstrong

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"ESTA MUCHACHA Y SU HERMOSURA ANTIGUA...", José García Nieto



Esta muchacha y su hermosura antigua
y su ademán de enamorada calle
que va con las ventanas de sus ojos
hacia los arcos del amor triunfante,

¿de qué lugar del suelo se ha escapado?,
¿de qué reino en que estuve hace un instante?
Hace mil años ya, pero conozco
de su piel encendida las señales.

Pasa con sus navíos por el agua;
abre sus velas; sabe de cien mares:
quieren dejarse hundir por su madera
y hacer brillar cien veces sus metales.

En la penumbra, un arenal sombrío
intenta recordar los cuerpos ágiles.
Aquí estaban un día, pero el viento
borró la oscura huella de la sangre.

La letra se refugia en la costumbre...
¡Adelante los nombres; adelante!
¿Quiénes sois? ¿Dónde estáis, sílabas muertas?
Es memoria falaz la de la carne.

Esos cabellos sueltos, esos brazos,
esos pies que se hunden, leves, graves,
esa pierna que avanza irrepetible,
ese velado pecho inalcanzable,

¿qué tejados tendrán?, ¿qué fina lluvia
harán caer en un pinar sin nadie
donde algún corazón sienta sus pasos
y estremezca los nidos al mojarse?

Señor, Tú eres el agua que ha anegado
los caminos de oro en esta tarde.
Conocían mi huella entre los pinos
que confunde la noche al acercarse.

Tenía la belleza por fortuna;
tenía un cielo azul por hospedaje,
una plaza cuadrada con palomas
y un palomar donde habitaba el aire.

Arriba estabas Tú con la mañana
llena de sol. Tu mano, dulce y grande,
se apoyaba en los hombros de la tierra,
bajaba a mis balcones a tocarme.

Hoy se han oscurecido de repente
los troncos dibujados de los árboles
donde a tientas persigo inútilmente
el testimonio de las iniciales.

(José García Nieto)

Pintura: "Azotada por el viento", John William Waterhouse 

"LASTRES", José García Nieto


Canta el mar a mis pies, canta y resuena,
y dice su mensaje apresurado
hasta escalar la soledad del prado
donde otra playa de verdor se estrena.

Se ve en la hondura el oro de la arena,
la sangre de la ola, en el tejado,
ya allá, el azul del cielo, traspasado
por la niebla que al monte se encadena.

Amor del que nací, vuelve y empieza
de nuevo donde surge la belleza
y hace jugoso todo cuanto toca.

Corazón enredado, sal si puedes,
o besa entre los hilos de estas redes
la misma sal de aquella antigua boca.

(José García Nieto)

Pintura: "Lastres, Asturias", acuarela de Rubén de Luis

"EN LA DISTANCIA", José García Nieto


Perlora, en la distancia, recordarte
es dar al sueño una verdad lejana;
es como oír de nuevo la campana
de aquel mar que florece al golpearte.

Qué fábula, qué magia pudo darte
entre el verdor la gracia ciudadana:
una distinta luz cada ventana,
una lanza el maíz por cualquier parte?

Te pienso aquí y te sé en la tierra mía.
Era una vez... Y nadie me creía.
Pero yo te he tenido, y he tocado

tu piel que bajo el cielo se serena:
aquí, Carranques, dos labios de arena,
allí, Candás, como un navío anclado.

(José García Nieto)

Pintura: "Playa de Carranques en Perlora, Asturias", Rosa María Noval

"BARRO DE LA PALABRA",José García Nieto


Hoy he tomado el barro de la palabra en frío;
su piel ya me conoce; poco a poco, temblada
por mi caricia, vibra, responde a la llamada
de la costumbre. Toco. Me adueño de lo mío.

Penetro en la palabra. Las orillas del río
me acogen, me conducen, y se siente creada
la mano creadora... ¿Vive la enamorada
mi amor, o me amenazan su ocaso y su extravío...?

¡Qué torpe es el amante, qué ciega su porfía!
No dice la palabra lo que ayer le decía.
O sí: dice lo mismo, miente lo mismo, inventa

lo mismo...  «¡Calla, calla...!», le increpa. Y luego llora
su soledad. Y vuelve. Y, arrastrándose, implora:
«Quiero morir tocando tu barro, aunque me mienta».

(José García Nieto)

Pintura: "El final de la búsqueda" (1921), Frank Dicksee

Mis poetas favoritos: JOSÉ GARCÍA NIETO

José García Nieto nació en Oviedo el 6 de julio de 1914. Su infancia, que transcurrió entre Soria y Toledo, estuvo marcada por la pérdida de su padre a los seis años. Empezó la carrera de Ciencias Exactas, pero la abandonó para cursar Periodismo, en Madrid, ciudad en la que se instaló en 1929. Desde sus primeros años en la capital contactó con el círculo literario Café Gijón. Su poética se inscribió dentro de la corriente de los llamados garcilasistas. Su intensa actividad intelectual se concretó en proyectos como la fundación de la revista Garcilaso que dirigió.

Junto a Pedro Lorenzo, lideró el grupo literario «Juventud Creadora». También dirigió las revistas Acanto —del Consejo Superior de Investigaciones Científicas—, Poesía Española y Mundo Hispánico —del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid—.

Durante la guerra civil española pasó un periodo en la cárcel y al concluir la contienda quedó en libertad. En esos años publicó su primer poemario Víspera hacia ti (1940). Su obra abarca una treintena de libros, entre los podemos mencionar: Versos de un huésped de Luisa Esteban, Tú y yo sobre la tierra (1944); Retablo del ángel, el hombre y la pastora, Toledo (1945); Del campo y soledad (1946); Sonetos por mi hija, (1953); Corpus Christi y seis sonetos, (1962); Circunstancia de la muerte, La hora undécima (1963); Memorias y compromisos (1966); Facultad de volver, (1970); Taller de arte menor y cincuenta sonetos, (1973); Sonetos y revelaciones de Madrid (1976); Los cristales fingidos (1984), y Galiana (1986).

jueves, 14 de septiembre de 2017

"EL AMOR QUE SIENTO POR TI", Mayte Dalianegra


El amor que siento por ti
nació del áleph
cuya minúscula cifra
progresó en caracolas de fuego.
Fue un cigoto invisible
germinando en una vaina de crisálida
y, luego, una madeja de alas batiéndose
con suavidad de terciopelo.

Ofuscado, se enquistó en mi pecho,
y ahí se enconó su llama, afiebrándome.
Se enredó también en mis brazos y en mis piernas,
y su viento ululaba con el vértigo de la alondra,
y se mecía en mis venas como un pez sedoso
de agallas abiertas.

Pero ahora tiembla en mis mejillas
el pozo sobre el que se balancea y chapotea
una luna descolgada, y me turban las nubes
con bordes de acero.

No quiero que ningún arcángel
me expulse de tu carne sagrada.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "El beso" (1859), Francesco Hayez, Pinacoteca di Brera, Milán

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"AHORA QUE ESTAMOS JUNTOS", Luis Rosales


Ahora que estamos juntos
y siento la saliva clavándome alfileres en la boca,
ahora que estamos juntos
quiero deciros algo,
quiero deciros que el dolor es un largo viaje,
es un largo viaje que nos acerca siempre vayas adonde vayas,
es un largo viaje, con estaciones de regreso,
con estaciones que no volverás nunca a visitar,
donde nos encontramos con personas, improvisadas y casuales, que no han sufrido todavía.
Las personas que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir,
y yo quisiera recordarte, padre mío, que hace unos años he visitado Italia,
yo quisiera decirte que Pompeya es una ciudad exacta, invariable y calcinada,
una ciudad que está en ruinas igual que una mujer está desnuda;
cuando la visité, sólo quedaba vivo en ella
lo más efímero y transitorio:
las rodadas que hicieron los carros sobre las losas del pavimento,
así ocurre en la vida;
y ahora debo decirte
que Pompeya está quemada por el Vesubio como hay personas que están quemadas por el placer,
pero el dolor es la ley de gravedad del alma,
llega a nosotros iluminándonos,
deletreándonos los huesos,
y nos da la insatisfacción que es la fuerza con que el hombre se origina a sí mismo,
y deja en nuestra carne la certidumbre de vivir
como han quedado las rodadas sobre las calles de Pompeya.

(Luis Rosales)

Pintura: "Un altar de la calle" (1883), Lawrence Alma-Tadema

"BAJO EL LIMPIO ESPLENDOR DE LA MAÑANA", Luis Rosales


Bajo el limpio esplendor de la mañana
en tu adorado asombro estremecido,
busco los juncos del abril perdido;
nieve herida eras tú, nieve temprana

tu enamorada soledad humana,
y ahora, Señor, que por la nieve herido
con la risa en el labio me has vencido,
bien sé que la tristeza no es cristiana.

¿No era la voz del trigo mi locura?
Ya estoy sólo, Señor —nieve en la cumbre— ,
nieve aromada en el temblor de verte,

hombre de llanto y de tiniebla oscura,
que busca en el dolor la mansedumbre,
y esta locura exacta de la muerte.

(Luis Rosales)

Pintura: "Retrato de Edouard Vuillard" (1893), Felix Vallotton

Mis poetas favoritos: LUIS ROSALES

Luis Rosales (Granada, 1910 - Madrid, 1992) fue un poeta español. Por la fecha en que empezó a publicar, se le ubica en la Generación del 36. Estudió en Granada las carreras de Derecho y Letras, y Filología Románica, en Madrid. Allí publicó sus primeros poemas en la revista Los cuatro vientos (1933). Junto con otros poetas de su generación, como Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y José García Nieto, con los que colaboró en la revista de la Falange Jerarquía, alentó un retorno a las formas clásicas, y su primer libro, "Abril" (1935), con una serie de poemas de amor, tiene influencia de los poetas del Siglo de Oro (Garcilasismo).

Los asesinatos, llevados a cabo por ambos bandos (durante la Guerra Civil), de sus amigos, el poeta y dramaturgo Federico García Lorca (refugiado en su casa paterna) y el catedrático de filosofía Joaquín Amigo, marcarán profundamente su creación literaria.

En la inmediata posguerra fue secretario de la revista Escorial, dirigida por Dionisio Ridruejo. Su poética derivó en esos años hacia un barroquismo del lenguaje que incorporó elementos surrealistas y simbolistas, adaptados a una temática de cariz religioso ("Retablo sacro del Nacimiento del Señor", 1940). Aunque Rosales nunca abandonó del todo su poesía de afirmación religiosa, la suya fue una obra en constante evolución, un fecundo legado que fue creciendo en vigor y originalidad.

En 1949 publicó su libro más importante, "La casa encendida", largo poema narrativo y autobiográfico, ampliado en la reedición de 1967. El poeta llega de noche a su casa y ve cómo en ella se iluminan las distintas estancias que le evocan sucesivos ámbitos de su vida emocional —la niñez y los padres, el amigo muerto, la esposa— constituyendo un mundo, si bien mínimo, protegido y suficiente.
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